Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

26 de mayo de 2012

La fregona que no friega y otras chicas del montón

Hoy: La ilustre fregona en mi Seminario.
La bola de nieve que fuimos armando entre todos sigue creciendo: Ya todos leemos ejemplaridades desviadas, desciframos ironías contra la normatividad reguladora, rastreamos críticas a la institución matrimonial, al silencio de los personajes marginales, a la violencia de género, a la represión de las relaciones desreguladas entre varones y mujeres.

Los temas y casos se repiten con modificaciones, con apuestas más elevadas: Si en "La fuerza de la sangre" había violación reparada alegremente por matrimonio, en "La ilustre fregona" hay violación con adulterio, más casi hermanos enamorados (menos mal que Carriazo prefería los atunes a la belleza de Constanza), más pactos masculinos a puertas cerradas para rectificar lo insostenible, más nombre de la madre completamente borrado, más madre adoptiva e hija mudas y llorosas. (Sigo diciendo que acá falta un poco de Philomene).

Y agregamos el matrimonio como forma de darse placer entre hombres (te doy a tal mujer para casarte), y la relación heterosexual como lo más falso, lo más imposible hasta para la ficción que reclama protocolo de final feliz. ¿Feliz para quién nos preguntábamos? Y es que en el recorrido de cada novela ejemplar vemos que la regulación de la sexualidad no solamente somete los cuerpos femeninos sino que somete a los varones a sus destinos de "letras o armas" + matrimonio y familia. (Si hasta al Licenciado Vidriera le daba cosita todo contacto físico y El celoso extremeño temblaba de miedo de sólo pensar en contraer matrimonio).

Seguiremos rodando como bola que crece: La última de las novelas, la que le tocó a mi grupo, la que todavía no leí, ya me está apurando: Recién me puse a buscar en google material para La celestina y me cayó encima un aluvión de brujas y comunidades femeninas escapadas de mi ansioso "Coloquio de los perros".

8 comentarios:

  1. Me alegro por el entusiasmo, pero no puedo acordar con las reducciones a los que Diego lleva la lectura de Cervantes ¿"la relación heterosexual como lo más falso, lo más imposible para la ficción"?. A mí entender se pierde mucho de Cervantes si la lectura se pone en el papel de inquisidor que reduce entre buenos y malos, justamente es lo que la ficción cervamtina más trata de evitar. Pero bueno, siempre se pueden hacer lecturas desde el lugar que a uno más le guste. En mi caso reconozco que busco acercarme a la época con sus ideas y pensamiento, pero no es la única posible, desde ya.

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  2. Seguro, Julia, anoté lo que señalás respecto a esta última novela en la que el matrimonio triple queda hasta ridículo, con esa tercera mujer que buscan para que el hijo de corregidor no se quede triste. Y es tan explícito que nos quedó así. No creo que nadie lo amplíe a todo Cervantes y me parece deslumbrante poder ver esos indicios cuando aparecen, que no verlos sería lo reduccionista.

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  3. Claro, Paula, desde ya que entendí que te referías a esa novela, pero fijate que el postulado mismo es ya absolutista "lo más falso, lo más imposible". Pero bueno, como te decía, cada cual hace con los textos lo que le plazca... para MÍ la mirada cuestionadora de Cervantes es más fluida, irónica y reversible que eso.

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  4. Sisi, pero una cosa no quita la otra no? Además la exageración es mía que me doy máquina acá para alimentar el sensacionalismo.
    Qué pena que no estuviste, se notó que faltabas... Todavía no leí la próxima a ver qué nos espera...

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  5. Bueno, pero es que el enunciado mismo al ser tan superlativo ("la más...") sí me parece que "quita la otra", quiero decir, que no da lugar a otra cosa. Y como habrán visto en esa novela gran parte del relato se forma por la transformación de Avendaño para quedarse junto a Costanza, dejar todo como Juan/Andrés en La gitanilla. Así que algo de algún tipo de relaciones heterosexuales no está mostrado como lo más falso e imposible... Después el final desarticula la idealización y no les da más que un premio consuelo a los que no fueron tan esforzados como Avendaño y Costanza (que se mantuvo firme sin importarle el mundo que la rodeaba, muy distinta a su madre por cierto).
    Perdón la perorata, ya parece que el teclado anda solo cuando empiezo a hablar de estas novelas...
    No sé si podré ir este sábado. Tocan Las dos doncellas que fue el primer texto de Cervantes sobre el que trabajé ¡allá por 1992! Me encanta esa novela, aunque nunca volví mucho a ella. Creo que te puede gustar, hay que encontrarle la vuelta al girl power que a veces queda medio escondido, pero yo creo que está igual

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  6. No vimos a Constanza como muy constante en ninguna intención sino muy constante en el silencio, no dice mucho la pobre. Las chicas del grupo la analizaron como un sol, un cuerpo celeste que aparece y desaparece y alrededor del que giran todos los demás pero que no declara voluntad alguna.
    (Por mí dale no más al teclado)

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  7. No estoy de acuerdo con esa lectura sobre el personaje de Costanza. Es muy común, claro, pero muy limitada.
    Me parece que ella habla lo suficiente y habrás visto que no tiene empacho de hablar con un desconocido cuando llega Avendaño a la posada. Y después le habla sin problemas cuando le ofrece él una cura al dolor de muelas para después sin problema alguno devolverle su cartita de amor sin horrorizarse ni denunciarlo. Costanza tiene mucha prestancia y voluntad firme. De no tenerla ya hubiera caído ante tantos requiebros amorosos como se le presentan. Hay que tener voluntad para eso, para no caer en la persuasión y la manipulación. ¿Viste que las otras mozas del mesón dicen que si "ella quisiera, manara oro" (o algo parecido), es decir que si aceptara todas las dádivas sería riquísima. Para "no aceptar" se necesita voluntad también. Después de que se descubre toda su historia y de quién es hija, sí que se vuelca a aceptar lo que le dicen , pero en lo que a ella le tocaba, hacía lo que quería, sin importarle lo que se podía pensar de ella siendo como era una "fregona" de mesón.

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  8. Voy a releer con paciencia. También me pareció que cuando hablaban de secreto era interesante que "el secreto" es el nombre de la madre que nunca se conoce más que como señora peregrina y muy impactante que su violación haya quedado tan tapada y que la figura del padre sea respetada en el mismos momento en que aparece y ocupa su rol sin considerar que se trata del violador.
    Me huele que no faltará oportunidad para retomar todos estos temas (todavía no leí para mañana)

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