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30 de junio de 2026

Se los digo por acá y vayan pensando...

 Esta semana sale la pre-venta de la primera antología que edito con Laura Ponce para Ediciones Ayarmanot y La máquina de hacer ping. La de los futuros feministas, la que convocamos en diciembre y estamos disfrutando desde entonces entre ediciones, correcciones y autoparodias de machirulaje y feministómetros.

Después, el año que viene, quiero seguir con la ola de convocatorias y antologías. Laura casi me aceptó una sobre monstrues latinoamericanes. Estoy metiendo leña para el carbón a la de artículos de crítica sobre narrativas CF y fantásticas. Yo digo que hay escritores, críticos, lectores opinantes como para armar libro y que, además, hay un público que comprará y leerá tal futuro libro teórico. ¿O no? Es necesario...

27 de septiembre de 2023

Ubacyt que wasapea para construir memoria de respaldo

 Hola, querides. Vengo a saludar para precalentar motores semanales y dejar constancia de que, cuando cortamos la vez pasada, anoté en caliente 3(tres) títulos de posibles ponencias (porque la vida se me articula con títulares): a) Que no era pajarillo sino gallo ciego: Sujeción del varón mediante estrategias femeniles en Novela VI xxxx. b) No hay libertad para el varón en la máquina matrimonial construida por la escritura de MdZ: Una lectura de XXXX. c) Trampas, poder y fuerzas bisexuadas en los universos patriarcales de xxxx.

30 de junio de 2023

"Dame crédito de conchuda"

 A alguien se lo reclamé. 0tro alguien dijo que era buen título para obra teatral. Stand up, digo yo.

(Vuelvo a escuchar mi propio audio y lo que dije es "Dame entidad de conchuda". No sé cuál de los dos es mejor título)

6 de mayo de 2023

Pensando cositas raras: ¿Es María de Zayas almodovariana?

 ¿Qué significa que una película sea ‘almodovariana’?

Analizamos el término ‘almodovariano’ a través de la filmografía de Pedro Almodóvar para comprobar si efectivamente ‘Julieta’ es lo más (o lo menos) ‘almodovariano’ de Almodóvar.
¿Qué significa que una película sea ‘almodovariana’?
¿Qué significa que una película sea ‘almodovariana’?

Cada estreno de cada película de Pedro Almodóvar es un acontecimiento cultural. Lo es porque su cine es un género en sí mismo, porque aunque haya en su filmografía un reparto casi equitativo de obras maestras y películas menores siempre hay algo muy Almodóvar que gusta a los espectadores. Detalles, atmósferas, personajes, diálogos, colores que solo se encuentran en su cine. Por eso ha habido que inventar un término para definir esas características propias que viven en cualquier escena de cualquier película del manchego que incluso fuera de contexto es automáticamente reconocida como almodovariana… Sin comillas, sí, porque ya forma parte de nuestro lenguaje.

Julieta es el título de la última película de Almodovar, que se iba a llamar Silencio hasta que la productora decidió cambiarlo porque un tal Martin Scorsese también había titulado así su siguiente proyecto. Qué más da, Julieta es precioso, sencillo y como la herencia de Shakespeare recuerda también la tragedia y la pérdida que se viven en este intenso drama, este ejercicio de contención bergmaniano (tampoco necesita comillas) en el que una madre, Julieta, es abandonada por su hija. Julieta es una película distinta a todo lo anterior en la filmografía del director pero también está repleta de detalles puramente almodovarianos. Entonces… ¿en qué quedamos? Lo mejor será que analicemos el término y veamos cuánto hay en Julieta de Almodovar o cuánto no hay.

Títulos muy coloridos

Colores muy vivos y letras de diseño para construir los títulos de sus películas. Una película de Almodóvar con unos títulos sobrios no es de Almodóvar. Aunque estemos ante un drama, como en el caso de Julieta, el color es fundamental para el manchego. Realmente esto no aporta nada a la película pero es una seña de identidad, una firma artística, algo que comenzaría como divertimento, se convertiría en tradición y ahora es una especie de señal que nos invita a pasar al universo del director. La antesala, el momento en el que nos preparamos para ver que nos tiene reservado Pedro.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 50%. Los títulos son más sobrios que de costumbre pero aun así son totalmente reconocibles.

Pasión por lo grotesco

La piel que habito

Almodóvar se desvive para escandalizarnos y para incomodarnos con momentos grotescos entre lo cómico y lo ridículo, personajes brutales, trágicos y decadentes que intentan sobrevivir en esta jungla. Uno de los más recordados es el personaje de Roberto Álamo en La piel que habito, un tipo vestido de tigre con instintos animales que llega a la casa del doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas) para visitar a su madre, Marilia. Ahí descubre que el doctor mantiene encerrada a una joven y decide violarla brutalmente. La escena de este tigre arrastrando a Elena Anaya vestida con un mono de color caqui es escandalosa y única. Y como esta hay unas cuantas en su filmografía: como el polvo mal echado de Carmen Maura en el gimnasio en ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, la violación de Hable con ella en cine mudo…

Porcentaje almodovariano en Julieta: 0%. No hay nada aberrante e incómodo en esta película, ningún personaje extremo. Almodóvar nunca ha sido tan naturalista.

Amor de madre

Volver

La maternidad es una de sus constantes. Todas sus películas, o casi todas, relatan el amor de una madre a su hija, o viceversa. Al manchego le interesa, dice, porque es algo completamente misterioso para un hombre, algo que es difícil de entender pero imposible de renunciar a intentarlo. Es el gran tema y Almodóvar lo ha sabido explotar siempre pero su obra maestra es sin duda Todo sobre mi madre… dedicada, por cierto, a su madre.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 100%. Julieta se podría titular Todo sobre mi hija, es sin duda la historia más desgarradora sobre la maternidad que ha hecho el manchego.

Del folletín a la tragicomedia

En esta escena Marisa Paredes interpreta a una escritora de novela rosa que defiende su nueva novela cuyo argumento es el de una madre que mata a su marido que es un maltratador y un obseso y lo esconde en la nevera de un vecino. Efectivamente, esta trama os suena porque Pedro la utilizaría 11 años después en Volver. El cine de Almodóvar lleva la marca del folletín, de esas historias que escribía Paredes en La flor de mi secreto. Heroínas, mujeres luchadoras, amor predestinado como el de ¡Átame!, esposos que engañan, esposas que asesinan y se salvan y se vuelven a enamorar. El director los convierte en tragicomedias complejas donde los sentimientos de los personajes y sus aspiraciones se van desvelando como muñecas rusas en una historia donde siempre hay amor y muerte y sexo.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 98%. Chico conoce chica en un tren. Un amante costalero que se va a pescar cuando el mar está picado, una pérdida, una hija y una madre que no se conocen y frases como: “Yo me fui a estudiar diseño a Nueva York y ella buscó un refugio espiritual en los Pirineos. Nos volvimos a ver años después”.

Pongamos que hablo de Madrid

Aunque Almodóvar es manchego y la impronta de España es casi perenne en su cine: el gazpacho envenenado de Mujeres al borde de un ataque de nervios, el color rojo, el toro, el torero y la torera, las canciones, los bailes y el arte castizo en general hay una ciudad por la que Pedro Almodóvar siente predilección. Madrid. El Madrid de Almodóvar es ese barrio de la Concepción donde Carmen Maura friega escaleras en ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, o ese barrio de Cuatro Caminos que parece Cuba en Volver, el matadero en Matadaor, el rastro de Laberinto de Pasiones, Chueca, la cárcel de mujeres de Yeserías, las chabolas de la Ventilla, el barrio de Las Letras en el que Javier Cámara se enamora de Leonor Watling en Hable con ella… Y a Atocha, claro, el tren que coge Cecilia Roth en Todo sobre mi madre…

Porcentaje almodovariano en Julieta: 100%. En Julieta todos los personajes huyen de Madrid menos su protagonista cuyo Madrid está lleno de calles céntricas, de barrios obreros y de pistas de baloncesto.

La estética 'kitsch'

A Almodóvar no le asusta lo kitch, de hecho llena su obra de decorados cursis que combinan tendencias imposibles, tapizados de leopardo, imágenes religiosas… Sus películas son una mezcla de estilos, texturas y géneros incompatibles que convierten esa supuesta degradación de lo artístico en una maravillosa forma de expresión única que también funciona como reflejo de sus personajes o de lo que ocurre en pantalla.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 60%. Julieta ve un ciervo corriendo a cámara lenta a través de la ventana de un tren. Esculturas de hombres sin cabeza y con el pene cortado que adornan una humilde casa de pescadores en la costa.

Bailando, me paso el día bailando

En las películas de Almodóvar se canta y se baila. Quizá ¡Átame! Contenga la escena musical más icónica de su filmografía, Victoria Abril, Loles León y Antonio Banderas cantando en el coche Resistiré.  Pero también quedan para el recuerdo las canciones de Luz Casal que Miguel Bosé y Marisa Paredes interpretaron en Tacones Lejanos o a Estrella Morente cantando a través de la Raimunda de Volver interpretada por Penélope cruz, o al propio Almodóvar haciendo un excéntrico playback de La bien pagá en un fragmento de ¿Qué hecho yo para merecer esto?. Y por supuesto el I’m so excited entonado por los tres azafatos de Los amantes pasajeros: Carlos Areces, Javier Cámara y Raúl Arévalo.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 20%. Apenas unos minutos de Chavela Vargas. Pero por algo esta película se iba a titular Silencio.

La comedia negra

¿Qué sería del cine de Almodóvar sin el costumbrismo? ¿Qué sería del cine de Almodóvar sin esos diálogos tan surrealistas y naturalistas al mismo tiempo? El cine del manchego es tragicómico, procaz, con diálogos delirantes que hablan de asesinatos o con pedos en medio del ascensor. Chus Lampreave, nuestra última gran pérdida, es en sí misma ejemplo almodovariano de humor negro, tan lastimera como desternillante.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 15%. Quizá el personaje de Rossy de Palma sea lo único que aporte a Julieta algo de humor. Y ni falta que hace, cuidado, Julieta es un DRAMÓN, con todas sus letras y todos sus honores.

Las chicas almodóvar

Todo sobre mi madre

El gran tópico de su cine. Las mujeres de Pedro Almodóvar son siempre personajes muy humanos, carnales, pero también son heroínas. Y ambigüedad también tiene un papel importante en ellas: mujeres que habitan dentro de hombres, mujeres que aman a los hombres y mujeres que aman a las mujeres. Madres, hijas y abuelas. Las chicas almodóvar son los personajes y también las actrices que los interpretan. Carmen Maura, Penélope Cruz, Marisa Pareces, Cecilia Roth…

Porcentaje almodovariano en Julieta: 100%. A pesar de que nunca había trabajado con ellas, Emma Suárez y Adriana Ugarte son dos fantásticas chicas almodóvar que interpretan el mismo personaje,Julieta, la primera en poner título a una película del director.

El arte

Los abrazos rotos

A parte de las canciones el cine de Almodóvar está repleto de arte: de cuadros, de películas, de teatro, de literatura… Pero centrémonos en los cuadros, en la Venus recreándose con el amor y la música de La piel que habito, la manzana de Enzo Mari en Los abrazos rotos o en los tableaux vivants de sus películas: Carmen Maura haciéndose un Roy Lichtenstein en Mujeres al borde de un ataque de nervios o (también en el mismo título) una maravillosa encarnación de Ventanas de noche de Edward Hopper.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 100%. Ya sea por el autoretrato de Lucian Freud que ruge en la casa de Julieta como por las esculturas del personaje de Inma Cuesta, la última película de Almodóvar tiene mucho arte.

Amor, sexo, muerte y religión

Volver1

Quizá estos sean los temas que más se tocan en el cine de Almodóvar, obsesionado con las historias románticas, el sexo más inocente y también el más turbio, la muerte en forma de asesinatos y de accidentes y la religión que casi siempre se manifiesta como una losa que presiona a esta (nuestra) sociedad educada en la tradición judeocristiana. Al igual que genios como Luis Buñuel, Almodóvar recurre siempre a estos aspectos que conforman en sus películas el sentido de la vida. Nunca describió el sexo como lo hizo en Laberinto de pasiones, o el amor como en ¡Átame!, la muerte (o la pérdida) como en Volver y la religión como en La mala educación.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 98%. El amor de una madre y de una hija y el de una profesora y un costalero. El sexo como engaño, como culpa. La muerte para marcar una vida y la religión como huida desesperada.

22 de diciembre de 2022

Dos seminarios de verano aunque había elegido 4

 No se asusten: voy a cumplir con mi autopromesa de escribir los trabajos finales de los semi ya cursados, pero ¿por qué no anotarme en alguno más?

Fue en el de terror argento por Ansolabereh y en el de literatura de la India. Hubiera sumado el del Orlando furioso y en de Zombis y generación Nocilla en literatura española actual.

30 de agosto de 2022

Escribo para Jujuy

 Y veo la luz. Y encuentro el Norte. Y siento mi brújula (además encerré al perro y eso me hace sentir mejor también)

Mi corpus es Nuestra parte de noche. Mi hipótesis ronda el gótico mesopotámico y la monstruosidad heroica. Trato de armarle tradición a Enriquez con Juanele y Saer. Constelo magia y hermosura.

23 de junio de 2021

La Enriquez titulera y traductera

 el título de la novela surge por la traducción de un verso de Emily Dickinson, «Our share of night». En sus palabras: «Mis títulos son siempre traducciones de algo que me gusta.» 

Creando categorías acuáticas: El gótico mesopotámico

 Ayer recibí anuncio de la extensión del plazo de recepción de resúmenes para las Jornadas del Norte en la UNJU. Se me abrió de nuevo la posibilidad de mandar un segundo resumen (ya envié sobre poesía zapoteca) y pensé en escribir sobre Nuestra parte de noche que tiene tanto y tan bueno para decir.

Pensé en algún título de los que me a mí me gustan, encontré una frase linda con la palabra "curiosidad" marcando la unión entre lo épico y lo cotidiano y, ahí, al toque, al lado de mi deseo del gótico y lo ominoso para hablar de Gaspar y de Juan y de Talita y de San La Muerte, se me vino el titulito de gótico andino que le están poniendo a algunas narraciones contemporáneas. Y me dije: por qué no un gótico mesopotámico? Así que se me ocurrió que toda esta zona en la que vivo es "entrerriana", aunque Buenos Aires y Montevideo la jueguen de puertos y de "rioplatenses" en diferenciación con Río Paraná y Uruguay, a mí me gusta ver que todes estamos fluvialmente marcades y que hay un fantástico del agua y un terror de lo anfibio que me gustaría teorizar.

Cualquier pedorre académique con vocabulario rigidizado pro la exposición unilateral diría: Estoy pensando en Cohen y su Delta Panorámico, en Saer y sus fantasmas santafesinos (cómo se me imponen los nombres literales de nuestras provincias!!!!!) y, obvio, en la casa misionera selvática de Nuestra parte de noche.

9 de abril de 2021

El pintor y la dibujante

 Lifestyle

La mano del pintor, la novela gráfica de María Luque

30 de abril de 2019

La libreta de Madrid y otra idea genial

Escribo en esta hermosa libreta de tamaña amable, hojas lisas y ahuesadas, tapa rojo tomate, que tiene en la tapa en emblema de la Universidad Complutense de Madrid y que me recuerda tantos éxitos académicos y de los otros.

Acabo de escribir esto en feis, y lo anterior de dedicarme a ir a Puán ya jubilada y se me ocurre que, además de ir a Puán, puedo ir (licenciada o para maestría o doctorado) a la universidad del mundo que se me cante. Cómo le cuesta a una encontrar el propio deseo. Bah, encontrarlo no, sino creerse que es posible, que una es capaz, que hasta se lo merece.

Estudiante full time: Deseo de jubilada

Se me acaba de ocurrir una idea genial: En vez de escribir mi última monografía y recibirme de licenciada ya, voy a esperar que me salga la jubilación (no puede tardar más de tres meses) y, libre de todo, voy a cursar otro cuatri en Puán. ¿Y por qué no todo otro año?

31 de octubre de 2018

Más sevillana que cervantista internacional

De mi viaje a España, de cuyo regreso ya se cumplió mes y medio y sigo colgada de la palmera, digo, del tablao, no voy a contarte mucho acá. Podés ir a ver qué onda en Lunesporlamadrugada.blogspot.
Lo único que te digo es que NO fue un viaje de egresada o similares, no fue una culminación de algo, sino un inicio, la comprobación de que quiero eso, más de eso, que me enamoré a primera vista de Sevilla y a segunda vista de Barcelona, que le daría mucho más tiempo al amor con Madrid y con Granada, que el tuchandgou con Segovia y Toledo estuvo muy bien y que, en general, mi tiempo en Puán como alupna de grado terminó y ya empecé mi última monografía y lo que me calienta está hacia afuera y hacia adentro y para todes lades.

18 de octubre de 2016

Diversidad no es disidencia


Ayer, en la clase que dio Virginia Cano en el teórico de Filosofía feminista, me gustó, entre tantas cosas que me gustaron, su diferenciación de los "diversidad sexual" y "disidencia sexual": podés ser diverso pero querer incluirte y ser incluido como aquelles que se casan con sus parejas diversas del mismo modo que las parejas heteronormadas, o podés ser disidente y mostrar con tu cuerpo y tus prácticas todo aquello que necesita ser denunciado y deconstruido en el sistema sexo-genérico binarizado que nos rige.