15 de abril de 2018

Feminismo a la rusa

El 21 de febrero de 2012, Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsévich y María Aliójina, de la banda de punk Pussy Riot, entraron en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, y entonaron una canción en contra de la reelección de Vladímir Putin. Pocos días después fueron detenidas y llevadas a un juicio que las condenaría a dos años de prisión por vandalismo, pese a las protestas de las asociaciones internacionales de derechos humanos. Rápidamente, las Pussy Riot se convirtieron en un símbolo que, además, llamaba mucho la atención: eran mujeres, jóvenes, rusas y defendían sin prejuicios un discurso feminista. Poca broma en un país donde las propias mujeres aún siguen materializándose en unas normas femeninas que en Occidente serían tachadas de tradicionales y, cuando menos, diferentes.
La semana pasada y justo el mismo día en el que resultaba premiada con el Nobel de Literatura la periodista bielorrusa de origen ucraniano Svetlana Alexiévich, la Fundación Pushkin organizó en Madrid un encuentro con escritoras rusas, autoras de novelas en las que aparecen personajes femeninos. Y quedó muy patente lo que se podría llamar "el feminismo a la rusa". Elena Chizhova, autora de El tiempo sin ventanas (DeBolsillo) y presidenta del Pen Club de San Petersburgo; Elena Shubina, editora y especialista en literatura rusa, y Guzel Yakhina, considerada una nueva estrella de esta literatura, pero aún no traducida al español, estaban invitadas para una conferencia sobre el rostro femenino en la literatura rusa actual.
Sin embargo, las preguntas sobre el tema parecieron causarles cierta molestia. "No hay literatura femenina o masculina. Sí hay novelas para mujeres, pero también las escriben los hombres", quiso zanjar Chizhova. "Es imposible caracterizar a la mujer rusa actual en la literatura. Hay muchos tipos y es muy contradictoria", concilió Shubina. Yahkina ni siquiera abrió la boca.
Poco más hablaron del asunto. Sí manifestaron que el tema familiar sigue siendo uno de los más recurrentes, como ya ocurriera en tiempos de Tolstoi, y que era cierto que cada vez escribían más mujeres. "Yo no soy simpatizante del régimen soviético, pero hay que conceder que hubo un desarrollo social y se proclamaba la igualdad entre hombres y mujeres. Y ahora no se discute la igualdad y hay mujeres en la ciencia y en la literatura", manifestó Chizhova.
Bien, ¿pero cómo son esos personajes? ¿Reflejan a otro tipo de mujer más allá del tradicional, esposa y ama de casa cuidadora de la familia? ¿Hay algo parecido a la música punk que defienden las Pussy Riot? ¿Existe realmente esa igualdad? Cero respuestas. La conversación siguió una línea más política sobre asuntos historicistas como el retrato del estalinismo o los años noventa en los que cayó el régimen soviético.

Muchas más mujeres que hombres

"En Rusia el feminismo es un -ismo al que se le tiene un cierto rechazo. No tiene nada que ver con la visión occidental, de ahí que hayan contestado así", intentó explicar después la traductora Marta Sánchez-Nieves, presente en la conferencia, y que trabaja para editoriales como Nevsky, Automática, Alba y Nórdica, que han publicado en español a autores rusos clásicos y más actuales. Es cierto que en Rusia cada vez hay más escritoras, pero según las estadísticas también hay casi diez millones de mujeres más que hombres y suponen el 53,87% del total (en 2013), debido en parte a las guerras y el alcohol, que han mermado la población masculina.
Un momento del encuentro con las escritoras rusas
Un momento del encuentro con las escritoras rusas
Y de ahí ciertas consecuencias, no sólo literarias, sino culturales. "Eso explica, en parte, por qué las mujeres rusas se arreglan tanto. O nos parece así...  Hay cierta competitividad. Y sí, es un país que no es nada igualitario. El trabajo de la casa lo siguen llevando las mujeres y les resulta raro si les dices lo contrario", confesó Sánchez-Nieves, que acude con asiduidad a este país. Ella se ha llegado a encontrar ante la tesitura de decir que era divorciada en vez de soltera. "Para una mujer, la prioridad es tener pareja. No casarse está mal visto", añadió.
Estas cuestiones están también muy presentes en la literatura. Según esta traductora, los géneros super bestseller en el país son la novela romántica y las sagas históricas y familiares. "Y aunque no sean de este tipo, las cubiertas son todas como de novela romántica", analizó. El personaje femenino sería el de una mujer trabajadora -además de la casa- que prioriza su familia -estar con alguien a su lado- pero no tanto los hijos. "Es curioso, pero por ejemplo, para Ludmila Ulitskaia es más importante el 'yo mujer' que el 'yo madre'. Eso es algo que choca, pero también hay que entender que durante la URSS, la mujer fue un elemento importante en el trabajo y es verdad que había conductoras de trenes, etc. En ese sentido, es muy diferente a lo que ocurrió en Europa", identifica la traductora.

Un país muy lector, pero...

De hecho, Ulitskaia (Davlekanovo, 1943), que ha sido publicada por Anagrama, Siruela y Lumen, obtuvo en 2011 el premio Simone de Bouvier por sus méritos feministas, por su humanismo y defensa de la libertad de expresión. Y, sin embargo, ella misma se ha confesado como "no feminista". Es más, algunos de sus libros como los relatos de Mentiras de mujeres (Anagrama) crujen entre la crítica occidental: "¿Es verdad eso de que las mujeres mienten de forma distinta, más sibilina, que los hombres?" "¿Este asunto de género no estaba ya superado?"
También hay que indicar que es un país extremadamente lector. Según la OCDE ocupa el séptimo lugar entre los países más lectores con un promedio de 7,1 horas semanales. España aparece en el puesto 19 con 5,8 horas semanales. "Esto se nota en las temáticas, ya que es verdad que hay más licenciadas, catedráticas, etc. En la URSS estudiaron muchas más mujeres que en la España de los cincuenta, sesenta o setenta", sostiene la traductora.
De ahí que el asunto de la igualdad apenas esté presente en la novelística. "¡Es que, como han dicho las escritoras de la conferencia, ellas sí creen que existe esa igualdad!", insiste Sánchez-Nieves. Un ejemplo de una de las escritoras jóvenes más laureadas en los últimos tiempos es Anna Starobinets (Moscú, 1978), cuyos libros han sido publicados por Nevsky, en los que a través de la ciencia-ficción, extraños mundos y cierto ambiente distópico, plantea problemas globales, una inmersión en la naturaleza humana, pero no tanto un discurso sobre la mujer.
Y, sin embargo, puede que simplemente este choque con el feminismo "a la rusa" sea una cuestión de óptica cultural y de una tradición histórica muy diferente a la occidental. "Es un país nada igualitario, pero hay que entenderlo y entender a estas escritoras que se criaron y estudiaron en la URSS", zanjó la traductora. Y con eso, porque no hubo más en la conferencia, nos quedamos.

Leyendo a Pushkin

Muy deslumbrante mi entrada tardía en literaturas eslavas. El abismo y la ansiedad ante todo lo que hay para descubrir. Por ahora estoy con Mujer ajenjo de Svetana Makarovic (ya la incluí en mi taller de Feminismos de los viernes), La guzla y las Canciones de antiguos eslavos orientales (ese engaño del francés Merimé y de Pushkin para "crear" el folklore ruso) y La hija del capitán.
Mi profe es muy genio y le agrega tanto que sea traductor y editor.

5 de abril de 2018

Antología temática de la poesía argentina

19:00
EUFyL, la editorial de la Facultad con presencia en librería de todo el país, invita a la presentación del libro "Antología temática de la poesía argentina".
martes 10 de abril / 19 hs. / sala de profesores (2º piso) / sede Puan  
Esta antología, dedicada a revisitar la poesía argentina desde fines de la época colonial hasta nuestros días, ha sido concebida con un criterio singular y novedoso en el género: no a partir de la previsible serie autoral, sino en función de los temas que los poetas de estas tierras persiguieron en sus versos.
Preparada por dos especialistas de la carrera de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, la presente obra se organiza a partir de las diferentes manifestaciones de los siguientes ejes temáticos: Amor; Política; La tierra y el río; Idiomas argentinos; Exilios, recorridos; Trabajo; Traducciones; Geografías; Violencia; Ciudad, ciudades: centro y barrios; Poéticas y Figuras existenciales.
Un conjunto de escenas que configuran la teatralidad apasionante e iluminadora de nuestra poesía y de nuestra historia.
Participan de la presentación: Arturo Carrera, Américo Cristófalo, Luciana Del Gizzo, Daniel Freidemberg, Facundo Ruiz y Guillermo Saavedra.

6 de marzo de 2018

Dígame cervantista internacional

Finalmente y tras siete años de concurrir al Festival cervantino de Azul y leer y escribir con el grupo UBACYT que dirige mi querido Juan Diego Vila y usar a mis cumpas de estudio como excusa para todas mis escapaditas a congresos varios, me he asociado a la AC. No les cuento quién puso la tarjeta para el pago porque me da mucho pudor no poder hacer ni medio pago internacional con este plástico trucho del banco pcia y porque prometo recibir el amor del préstamo pero devolver el dinero.

2 de marzo de 2018

Terceras jornadas de literatura inglesa


Final feliz

Bueno: Rendí el final de Literatura inglesa: en el segundo llamado como había planificado (sin postergaciones ni contratiempos), resisttiendo mi impulso de dejarla para cuando haya terminado de leer la obra completa de Virginia Woolf aunque el programa pidiera solo dos cuentos y mi paja de levantarme a las siete de la mañana para tomar el tren.
Me fue genial: las profes escucharon mi tema, lo comentaron amigablemente y me propusieron ordenarlo como artículo para la revista digital de la cátedra y para ponencia en el próximo congreso de literatura inglesa del mes de julio. Muy orgullosa y contenta yo y mi lectura de "La viuda y el loro", "Gitana, la perra mestiza", Flush, La sra Dalloway y Orlando alrededor del eje de lo animal,lo monstruoso y lo femenino como "otros inapropiados" para la máquina antropomórfica.

23 de febrero de 2018

Orlando, Virginia y las bellezas en general


    Orlando de Virginia Woolf: Es tan tan bella la novela que me causa dos efectos que ya he predicado de varias lecturas pero siguen sin perder efecto de felicidad: Es un antes y un después de leerla y me dan ganas de copiarla completa a mano.
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    Orlando de Virginia Woolf: Qué tanto joden con lo queer y el devenir mujer y las identidades fluidas si ya la Vir lo había escrito todo. 
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    Terminé de leer Orlando y empecé Las olas.
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    Paula Irupé Salmoiraghi ha actualizado su foto del perfil.
    49 min
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