15 de julio de 2017

Mirada de género para Pavese

Terminé de leer La luna y las fogatas de Pavese. ¿Cómo preparar mi tema de final alrededor de lo mítico y lo cíclico como quiere la cátedra y no hablar de feminicio doble por miseria, mujer raspada y desangrada, mujer fusilada por puta y doble espía y otros modos tan centrales de como "terminan" las mujeres mientras los narradores varones siguen hablando de los ciclos de la vida y de los fuegos?

13 de julio de 2017

¿Y si voy a Salamanca con ponencia sobre La saga de los confines y mi no-camino de la heroína?

15/26. Mito e historia en la literatura latinoamericana del siglo XX (enviar ponencia a este simposio)


En el siglo XVI el imaginario mítico de América se configura a partir de la impresión de los primeros relatos sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo. La historiografía indiana reinterpretó leyendas y personajes míticos representativos de cada una de las culturas prehispánicas, vertebrando un corpus fundamental que todavía hoy forma parte del rico acervo de las letras hispánicas. Las proyecciones contemporáneas de estos relatos míticos después de la Independencia han tenido una notoria importancia en la reflexión identitaria de buena parte de las repúblicas. Sobre todo a partir del siglo XX, el interés antropológico, arqueológico y filológico por la revisión y recuperación de los mitos prehispánicos ha nutrido considerablemente el imaginario estético de las literaturas contemporáneas y actuales. Con todo ello, nuestro panel busca a) revisar las recuperaciones de mitos prehispánicos en la literatura latinoamericana del siglo XX, con lugar para la reflexión en narraciones, ensayos, teatro y poesía b) analizar el mito como espacio sincrético de cosmogonías, prestando especial atención a las culturas que forman el imaginario latinoamericano actual (prehispánica, grecolatina, hispánica, africana, etc.) c) Revisión de los mitos prehispánicos en la literatura del siglo XX atendiendo al debate sobre la historicidad y la ficción de los mismos, reflexionando sobre su configuración intertextual como palimpsesto de discursos de tradición oral y escrita en los que se entrelazan los relatos históricos y las historias literarias.


Víctor Manuel Sanchis Amat – Universidad de Alicante

O éste, también en Salamanca

15/25. Voces, representaciones y estrategias de las narradoras latinoamericanas nacidas entre 1970 y 1985: su relación con la crítica feminista y la deconstrucción del sujeto y el espacio literario en las últimas dos décadas (enviar ponencia a este simposio)



Las narradoras latinoamericanas nacidas entre 1970 y 1985 son lo que podría llamarse la generación “premilenial”. Muchas de ellas se encuentran consolidadas nacional e internacionalmente, con traducciones al inglés y a otras lenguas, y con obras que circulan transnacionalmente, ya sea en editoriales independientes o grandes consorcios. Ellas mismas comparten, en su mayoría, experiencias de desplazamiento entre fronteras, nomadismos que varias de ellas plasman en su escritura. Este simposio se pregunta por cuál es la relación de esta camada de escritoras con el desarrollo, en las últimas décadas, de la teoría feminista, los estudios de género y los estudios LGBT. En tanto en las generaciones anteriores se observa un fuerte compromiso político, incluso militante, con el feminismo (en autoras como Diamela Eltit, Tununa Mercado, Guadalupe Santa Cruz o Margo Glantz), estas autoras parecen trazar de otros modos la crítica al patriarcalismo y machismo latinoamericanos. Emergen así escrituras que leen críticamente los subgéneros narrativos; o que deconstruyen el espacio literario como un trabajo de exploración textual que trasciende lo individual para incorporar voces colectivas, comunitarias. El simposio tendrá como objetivo buscar respuestas a las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las estrategias escriturales con que estas autoras abordan los problemas de los cuerpos y los afectos y la institución familiar? ¿Cómo enfrentan cuestiones contemporáneas como las discusiones sobre la heteronormatividad, la interseccionalidad del género, la maternidad y el aborto? ¿Cómo impactan en sus textos las actuales discusiones, políticas, económicas y culturales, en torno a la construcción de las subjetividades y de la comunidad?


Lorena Amaro Castro – Pontificia Universidad Católica de Chile
lamaro@uc.cl
María José Punte – Pontificia Universidad Católica Argentina
majo.punte@gmail.com

Encontré mi simposio ideal en Salamanca

56 Congreso Internacional de Americanistas. Salamanca Julio 2018


15/8. Imaginarios sociales en la ciencia ficción latinoamericana reciente: espacio, sujeto-cuerpo y tecnología (enviar ponencia a este simposio)


En este simposio se busca analizar figuraciones imaginarias relativas al espacio, al sujeto, al cuerpo y la tecnología en obras de ciencia ficción latinoamericanas recientes. Lo anterior se sustenta en la premisa de que, gracias a su dimensión simbólica (Borges), la ciencia ficción es una modalidad que representa de modo privilegiado el imaginario social en relación con el futuro, el presente y el pasado. Expresa así una apuesta respecto al porvenir, en términos de las esperanzas que visibiliza (utopía) y de los horrores que anticipa (distopía), a través de la ideación de tecnologías todavía no existentes (novum) y de aconteceres históricos alternativos (ucronía), algunos vinculados a una crisis global final (apocalipsis) y otros al fin del mundo (posapocalipsis). Es por eso, un género que reflexiona sobre la historia y la política, aunque no de modo directo sino que de manera desplazada (Freud). Una de las formas que adopta este desplazamiento es la presencia de figuraciones relacionadas con diversos ámbitos de lo real. Son estas “figuras/formas/imágenes” (Castoriadis) o “ideas-imágenes” (Baczko) que articulan visiones sociales, imaginaciones que son sintomáticas respecto a la percepción y la conciencia que los individuos tienen del mundo y de su lugar en este, es decir de la ideología en términos de Althusser: “la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia” (1969). En el simposio se consideran como obras del género aquellas en las que existe un extrañamiento temático, especialmente vinculado a la representación de una temporalidad futura o a un presente alternativo, como ocurre en la ucronía, y también a la existencia de un novum (Suvin), lo cual se une a un realismo formal y a una transparencia en la representación, que refracta, a través de la imaginación del futuro, la historia y la política. La relevancia del simposio se relaciona con el aporte que significa abordar un género poco estudiado y, en este marco, con la inexistencia de trabajos que den cuenta del estado de la cuestión desde la perspectiva que nos interesa, es decir, desde el análisis de las figuraciones imaginarias de espacio, sujeto-cuerpo y tecnología en las realizaciones propias de la modalidad en la Latinoamérica de los 2000.


Macarena Areco Morales – Pontificia Universidad Católica de Chile
mareco@uc.cl
Fernando Moreno Turner – Universidad de Poitiers
fernando.moreno@wanadoo.fr

7 de julio de 2017

El placer de preparar tema con poetas


Así estoy entre Pavese y Montale. Hoy en el último práctico se me ocurrió esta conexión que marca Saccomano en el artículo de aquí abajo entre el personaje de La luna y las fogatas, apodado el Anguila y el poema de Montale "El anguila". No sabía lo de la herencia argentina. Y se me ocurrieron más cosas alrededor del otro animal que nombra el narrador de la novela, el buey, y otros bichos del bestiario montaliano. Con eso y algún condimento alrededor de lo mítico y lo cíclio creo que se irá "redondeando" mi tema.


libros
DOMINGO, 25 DE MAYO DE 2003

El oficio , el fuego

Traducida por Silvio Mattoni para Adriana Hidalgo editora, llega a las librerías la última novela de Cesare Pavese, La luna y las fogatas, en edición crítica preparada por Gian Luigi Beccaria, Franco Fortini e Italo Calvino.
POR GUILLERMO SACCOMANNO

“Escribir es arrepentimiento, no satisfacción”, escribió Cesare Pavese (1908-1950). “Actividad antinatural, no desahogo gozoso: no es cuestión de contenido, que un escritor siempre tiene en abundancia.” Los presupuestos teóricos del escritor son absolutamente coherentes con su obra. El caso Pavese es, por sus características, de una rigurosidad y coherencia extremas. Basta cotejar las anotaciones de su diario con su poesía y narrativa para advertir hasta dónde todas y cada una de sus palabras responden a una intención meditada largo tiempo y en silencio. La asunción del silencio, en este punto, es clave en su escritura lacónica, más confiada en lo que se calla que en el desborde. “El arte requiere un trabajo tan arduo, tal maceración del espíritu, un incesante calvario de tentativas que por lo general fracasan antes de llegar a la obra maestra.”
No son casuales los términos empleados por el piamontés Pavese: “arrepentimiento”, “maceración”, provenientes uno de la religión y otro del campo. Acerca del primero, el “arrepentimiento”, cabe anotar, más allá de lo que pueda interpretarse sobre su suicidio, su intento de corrección permanente: no conformarse con una palabra, reemplazarla por otra, tachar y, otra vez, en la corrección, como Sísifo, iniciar la subida cargando la piedra. “Arrepentimiento”, como ningún otro concepto, alude a la busca de un estilo que sólo puede conseguirse a través de una estrategia: “La riqueza de una obra –de una generación– siempre está dada por la cantidad de pasado que contenga”, anota. El otro término, “maceración”, de connotación campesina, es clave. En su reminiscencia no debe leerse ninguna añoranza vinícola de la tierra. La “maceración” alude, en la escritura, a la concentración y la paciencia, dos condiciones necesarias para un artista que cree menos en la inspiración que en el trabajo diario. Siendo uno de los intelectuales italianos más dotados de la posguerra, la labor de Pavese comprendió además de una escritura que marcaría generaciones, la difusión de la más trascendente literatura norteamericana: fue tanto el traductor de Moby Dick como de Antología de Spoon River. Lector de los clásicos (una franja que va de Homero a Stendhal), su poética no se deja entusiasmar por la efervescencia de las modas. Pavese, en su clasicismo, siempre está contando, cuando se vuelve sobre su literatura, algo nuevo. Así, la reedición de La luna y las fogatas, su última novela, escrita antes de su suicidio, viene a resignificar, además de una escritura, una política que recela tanto de las comodidades del realismo como de las asepsias de lo meramente simbólico.
El suicidio, que puede orientar un acercamiento piadoso a su biografía, tiende a empañar en forma unidireccional y limitadora la lectura de su Diario, en el que Pavese registra mucho más que su soledad y la turbulencia de sus frustraciones amorosas (nada más distante de Pavese que la autocompasión. El suicida, para Pavese, es un “homicida tímido”). Más bien, su diario debe leerse como el archivo secreto de sus elaboraciones teóricas sobre el oficio de escribir. Para Pavese, la escritura no es más que esto: un oficio. Pero un oficio religioso. Gian Luigi Beccaria señala con perspicacia en la introducción de La luna y las fogatas que Pavese “trabajó mucho para construir poco a poco su máquina narrativa. Como un ‘obrero’ de las letras, concibió el arte como un calvario hacia el ‘cristal’ del estilo”. Esta observación engarza agudamente con una preocupación de Pavese: “Si llegases a escribir sin una tachadura, sin volver atrás, sin retocar nada, ¿te seguiría gustando? Lo bueno es esmerarte y prepararte con toda calma para ser un cristal”.
Una conexión que se impone al volver sobre Pavese es su influencia considerable en nuestra literatura de los sesenta. En las traducciones de su narrativa por Atilio Dabini y Osiris Troiani y de su poesía por Marcelo Ravoni, la impronta pavesiana constituyó una lente para enfocar, además de un país, el modo de buscar una voz y una identidad nacional. Miguel Briante y Antonio Dal Masetto merecen ser leídos desde esta perspectiva. Hace poco, a propósito de esta reedición de Pavese, el escritor Roberto Raschella citaba a Néstor Sánchez: “Para nosotros, en aquel entonces, fue una presencia providencial, poco a poco monocorde y sofocada, sin otros caminos posibles que el de oficiar su retórica, pero capaz de señalar como muy pocos una amplitud tácita en esa relación personal (y necesariamente apasionada) con un lenguaje evasivo que era a su vez la búsqueda de una manera de vivir, o de admitir que no vivimos”.
Que el protagonista narrador de La luna y las fogatas se llame el Anguila propone, en este nivel, más asociaciones. Su nombre conecta con ese poema de Montale, “La anguila”, en el que leemos: “Vida allí donde tan sólo/ viven la desolación y la sequía,/ la chispa que expresa/ todo comienza cuando parece/ que se carboniza”. Y este poema de Montale, a su vez, se presenta como epígrafe en los cuentos “pavesianos” de El padre de Dal Masetto.
Escrita en unos pocos meses, La luna y las fogatas es una cima dentro de la obra de Pavese. Sus capítulos arrancan como viniendo de otra parte, de un discurso interrumpido, igual que un cuento al que se llega ya empezado. Lo que destella en su arquitectura no es tanto la trama, el hilo que los conecta, como su potencia de bloques donde alternan la imagen poética y la acción. En más de una oportunidad, a medida que se avanza en la lectura, se tiene la impresión de que éste es un texto no sólo poético sino también sapiencial, en el que los sucesos se disponen hacia la configuración del mito. Pero, con sutileza, Pavese sortea la ilustración fabulera del mito y, en vez de apelar a lo pedagógico, prefiere, como moral narrativa, insinuar el misterio. Historia del regreso a la tierra, es a la vez complementaria y antagónica de Conversación en Sicilia, de su amigo y par Elio Vittorini, publicada veinte años antes. Allí donde Vittorini volvía con su héroe a la búsqueda de la tierra como repertorio de lo sagrado y vital, Pavese, con su personaje el Anguila, encuentra, además de conmovedores motivos autobiográficos y sentencias, la inclemencia, la miseria y la muerte.
La revalorización de la tierra, se dirá. Una noción de pertenencia. Pero también una perspectiva crítica con los sentimientos contradictorios que inspira el palpar una raíz que, lejos de la reivindicación del primitivismo, se vislumbra como tensión. Quizá las zonas más forzadas de la novela, como apunta Italo Calvino, son aquellas en las que Pavese, hombre de su tiempo, se impone la política. Calvino sostiene que “Pavese sabía bien que manejaba los materiales más comprometidos con la cultura reaccionaria de nuestro siglo: sabía que si hay algo con lo que no se puede jugar es con fuego”.
A modo de Dante, el Anguila, un huérfano, después de haber hecho la América, en su retorno a las colinas idealizadas a través del tiempo y la distancia, vislumbra el infierno y pierde toda esperanza. Su naturaleza de bastardo prisma esta visión desolada del paisaje: “¿Quién puede decir de qué carne fui hecho?”, se pregunta en el comienzo de la narración. Después de un tiempo en el paisaje de Belbo, antes de marcharse, contempla el lugar donde fue ajusticiada por los partisanos Santina, una muchacha que jugó a dos puntas durante la resistencia: “Después le echamos nafta y le prendimos fuego”, le cuenta al Anguila el campesino Nuto, su antiguo amigo, ahora guía en la región, oficiando de Virgilio. Intemperie, crudeza, ritos sacrificiales. El retorno del Anguila opera como un insight: si se fue de su tierra fue para hacerse de dinero, y esto sólo podía lograrlo en un país de bastardos, los Estados Unidos. Si el Anguila ha vuelto, es para una revelación: “Siempre pienso cuánta gente debe estar viviendo en este valle y en el mundo a la que justo ahora le sucede lo que a nosotros nos pasaba entonces, y no lo saben, no lo piensan. Quizá es mejor así, mejor que todo se esfume en una fogata de hierba seca y que la gente empiece de nuevo”.

5 de julio de 2017

Me anoté ya para el final

De italiana. Tengo dos, casi tres semanas como máximo para preparar tema y leer dos autores que ni toqué más completar los que leí a las apuradas. No me gusta preparar ni leer a las apuradas, la única materia que di final apenas terminé de cursar fue Brasileña con Sil al lado y a lo loco porque acababa de morir mi viejo y no tenía conciencia de nada.
Ahora sé que si cuelgo, cuelgo y no quiero colgar proque el cuatri que viene ya me sé todo lo que quiero cursar y se me va a superponer y tampoco me gusta no darle bola completa a lo que me gusta darle bola completa. Así que voy a tener que leer con responsabilidad, orden y menos onda pero más intensidad. Veremos si sale.

Ella estuvo en el seminario


"No se puede desear solo. Los deseos son siempre colectivos". Gabriela Cabezón Cámara en "La literatura fuera de sí". Literatura argentina del siglo XXI. (Foto de Sebastián Freire)
Me encanta
Comentar

2 de julio de 2017

Amor parcial y final

Terminé mi parcial domiciliario sobre Montale: Amor eterno en 6 a 8 páginas. Me guardé algunos besos para el final.

26 de junio de 2017

Montale


Inicio enamoradísisma mi parcial domiciliario sobre Montale:
Según Fabio Morábito, traductor de su Poesía Completa, toda la obra de Montale puede leerse como alegoría marina:
…si el viaje montaliano puede definirse como una progresiva auscultación del mar, en el que Las ocasiones y La tormenta y algo más representarían, después de las premisas de Huesos de sepia, la lenta y angustiosa inmersión en él, la estación inaugurada por Satura marcaría la llegada al fondo marino, donde la máxima profundidad equivale a una nueva superficie, con la heterogeneidad que es propia de un sedimento último en el que han venido a depositarse sin orden ni concierto todas las cosas, pero también todas las ilusiones, depósito final visto a través del pesado lente formado por la reunión de todas las aguas. (2006; 34)
Comentarios
Montale: Me odio por leer poemas sueltos, fotocopias, versiones odiosas. Tengo solamente completo su Ossi di seppia. Me autoprometí la Poesía completa porque es super relevante su organización en libros diferentes, sus etapas y sus partes.
Comentarios
Montale: La traducción de su Poesía completa sale 1200 mangos. Ahora no, hago parcial con fotocopias y libro prestado, tal vez, pero seguro para el final.
Comentarios
Montale: Hago parcial domiciliario y cito en italiano 
Comentarios
Montale: Por su poesía dejo de odiar el "catarutzano" de mis abuelos.
Comentarios

Montale: ¿Cómo pude vivir tantos años sin este poeta?