Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

13 de abril de 2013

Literaturas argentinas

Dos episodios (o tres) me han hecho pensar en estos días qué me interesa y qué me jode del estudio de nuestra literatura nacional.
Por un lado (ahora que lo escribo me doy cuenta de que los dos o tres episodios que acabo de anunciar quizás sean toda una serie o ni siquiera sean episodios), la cuestión de que, tras mi cursada de Española III en cuatri pasado, descubrí que detesto los nacionalismos y la construcción en sí de las literaturas nacionales aferradas a un territorio y consideraciones políticas por demás inestables y "lejanas" ¿lejanas? a lo literario. Ya sabía de esta fobia mía desde que conozco al Campeador y al gaucho borracho y pendenciero que me obligan a poner en la únidad de épica argentina.
Por otro lado, tengo pendiente mi final de Argentina II desde el 2010 y cada nuevo programa de la materia me renueva el entusiasmo por seguir leyendo aunque desordenadamente y sin lograr preparar el final seriamente. Este cuatri, mis horarios me están permitiendo asistir a dos horas de teórico y el entusiasmo crece.
Por otro lado más, a pesar de odiar a Sarmiento, Alberdi y Echeverría y no querer nunca cursar Argentina I porque detesto el postulado mismo de que esos densos, prejuiciosos y racistas del siglo XIX sean nuestros "padres fundadores", estoy disfrutando mucho de mi seminario "El terror en la literatura argentina" donde Pablo Ansolabehere retoma el gótico y el terror para leer textos del período rosista.
También (cuántas cosas que se suman a mi complicado cerebro), el llamado a adscripción de mi cátedra favorita no ha logrado que me ponga formal y piense un proyecto: por un lado (toy poliédrica hoy) porque amo mis lecturas caóticas y sin plan, por otro porque mis amados cervantistas me tienen para sí en el Ubacyt y necesito energías para "otro tema" que me calienta tanto como para serles infiel.
Si alguna vez llegara al meollo de esta larga disertación sobre mis poco orientadas orientaciones diría que me interesa la literatura argentina: la contemporánea (¿tendrá también alguna parte de influencia mi cursada de siglo XX?), la que se está escribiendo ahora mismo y su vinculación con nuestra historia si pudiera rastrearse esa historia sin partir de la gauchesca, Sarmiento y la generación del 37. ¿No dijo Borges que cada autor crea a sus precursores? Yo no los quiero a ellos: ¿a dónde podría ir a buscar otros orígenes?

No hay comentarios:

Publicar un comentario