Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

20 de febrero de 2013

Vilas por Fernández Mallo


MANUEL VILAS publica en Anagrama "AIRE NUESTRO"
9 nov



aire-nuestro



Texto de Agustín Fernández Mallo en su blog:

http://www.alfaguara.santillana.es/blogs/elhombre



Me resulta difícil hablar de uno de los libros más extraordinarios que he leído en años. Aire nuestro, de Manuel Vilas (Alfaguara, 2009). Un libro que me deja en estado de shock. Hace un mes que lo tengo, y no he podido parar de releerlo, ni de mirar su portada (Kent Ave B, original del ilustrador israelita Tomer Hanuka) elegida por el propio Vilas: Manhattan visto desde una esquina llena de basura de Brooklyn, basura profundamente bella, basura del otro lado del río. Esa otra orilla de la realidad, de la literatura, es la es la que nos propone Vilas.

Spinoza, el gran panteísta, decía que Dios vivía en todas las cosas, Manuel Vilas también parece advertir una presencia en todas las cosas: la Vida, nuestra vida. Manuel Vilas celebra la Vida desde la singularidad, desde lo raro, algo que pocos escritores son capaces de hacer. En Aire nuestro nos lo muestra todo: de la MTV a Zapatero metido a profesor de inglés de la ESO, del coche de Tony Lomas perdido en un desierto de Marruecos a un surreal Johnny Cash recorriendo la España de los años 70 en un Dodge y empeñado en cantar en la Catedral de Santiago He Turned The Water Into Wine ante el arzobispo, quien acto seguido encarga todos los discos de Cash y llora amargamente recordando a su madre, también nos habla Vilas del Vaginismo, particular movimiento de liberación sexual encabezado por una tal Manuela Vilas (primer caso de cambio de sexo en las letras españolas), y de un ciego -que es él- que viaja a Nueva York, invitado por la Cofradía de Los Poetas Latinos del Último Don para una misión muy especial, y que en el curso de ese viaje se empeña en conocer a la madre de Lou Reed y de Frank Zappa, y las conoce y habla con ellas, y ellas le hablan de sus hijos como quien habla de una piedra preciosa perdida para siempre en el fondo de un lago, y también nos habla Vilas de Sergio Leone en el Purgatorio, allí con John Ford, con Kurosawa y Orson Welles, y Tarantino, y en ese purgatorio Dámaso Alonso y Laín Entralgo observan una foto de Carla Bruni, y tienen un método para poder oír los pensamientos de los retratados en las fotos, y hacen un descubrimiento increíble: los pensamientos de Carla Bruni son una hoja en blanco, puro silencio, y Paul Bowles compra coches españoles, Seat 850, y se los lleva a Nueva York, y el Che se le aparece a Fidel, y hay dos americanos interesados en las propuestas del Nuevo Vaginismo, y estos americanos organizan una cena con intelectuales entre los que se encuentran Simon & Garfunkel, Ana Belén y Víctor Manuel, Paulina Rubio, Paul Auster y Miquel Barceló. Y su particular visión de los últimos días de Machado, también están en Aire nuestro los últimos días de Machado.

Todo esto y mucho más, muchísimo más, pasa por las páginas del libro. Y en todo lo que cuenta hay una celebración de las cosas, en el sentido de que hasta en el paisaje más distópico siempre hay algo humano, algo que nos lleva a la empatía, al poema, al delirio común que hay en todas la cosas, delirio que finalmente se nos hace no sólo creíble, sino necesario. O a la inversa, muestra la racionalidad que hay en todo delirio; da igual, el territorio de Aire Nuestro -nuestro aire-, es un fluido de ida y vuelta: no hay poro por el que no se nos cuele y allí, en buena metáfora, haga su trabajo. Y todo es narrado con la sensibilidad, frialdad y precisión del también extraordinario poeta que es. Resulta difícil saber cómo se las apaña para, en toda esa extravagancia, en toda esa sátira y fractura de la realidad, descubrirnos aquello que nos conmueve a todos. Ése es el objetivo de toda literatura bien hecha. Cómo es posible conmoveros ante un viejo y lloroso fantasma de Elvis, aparecido a los pies de la cama de un tal Manuel Vilas para hablarle de una conspiración planetaria, "una máquina diabólica que engorda cuerpos a la velocidad de la luz." Del humor a la conmoción, -y viceversa- hay un paso, el paso Vilas. Impresionante.

Manuel Vilas, es, sin duda, el Tarantino de nuestras letras, ése que, haga lo que haga, siempre sorprende con piruetas 100% Vilas, es nuestro ciberpunk buñuelista, como si Buñuel se hubiera metido a ciberpunk, o como si Ballard regentara un chiringuito en Benidorm, pero sobre todo es un narrador inmenso, de esos que no pueden imitarse sin caer en el ridículo, y con los que siempre te estás preguntando, ¿cómo es posible que pueda dar un paso más, qué será lo siguiente que haga? Y siempre lo hace, siempre consigue dar ese paso adelante con una inteligencia y humanidad fuera de lo común. Y enmudeces. Porque los libros de Vilas son humanos, muy humanos. Aire Nuestro es, en mi opinión, su mejor libro, la confirmación -para todo aquel despistado que aún la necesitara- de que Vilas ha construido lo propio de todos los creadores de altura: un cosmos único, un territorio irrepetible, un estilo inimitable. Y poético, muy poético. Algo que ya nos había dejado claro con su anterior novela España (DVD ediciones). Aire nuestro, nuestro aire, ¿es que puede haber un título que nos hable más claramente de algo que nos atañe a todos?: los pulmones.

Aire Nuestro, según nos cuenta el primer capítulo, es una cadena de televisión, la primera cadena de televisión que "es un proyecto humano tan definitivo como la circularidad de la Tierra".

Así empieza:

AENE TELEVISIÓN

Aire Nuestro televisión es un proyecto humano tan definitivo como la circularidad de la Tierra. Aire Nuestro surge cuando nuestro fundador advirtió la naturaleza irreal de la circularidad de la Tierra. Las masas oceánicas no se desparraman por el universo -con su crema de langostinos y ballenas y tiburones y langosta infestando el cosmos- debido a esa fuerza universal a la que llamamos gravedad, y que no solo es una fuerza física, es también una fuerza moral. La gravedad física del planeta tierra tiene una dimensión histórica insoslayable: aquí estamos, rodando. Nos es muy grato presentar a continuación la programación que los guionistas de la multicadena de televisión hiperrealista "Aire Nuestro" han diseñado para este fin de semana, para este terrible fin de semana en que esperamos que el mundo se transforme en futuro, que el mundo mute en antimundo, soñando siempre con el desparramamiento de las masas oceánicas. Como se sabe, "Aire Nuestro" es una cadena de alta cultura televisiva y también de alta costura de las enfermedades del futuro. Una cadena que busca al espectador inteligente, capaz de afrontar los nuevos retos de nuestra sociedad con espíritu crítico. Estamos pensando en esos grandes retos de la sociedad de mediados del siglo XXI. Un espectador informado que huye de los tópicos y busca la verdad desnuda. "Aire Nuestro" es la respuesta televisiva e incluso enciclopédica, y también diabólica, a nuestro tiempo. "Aire Nuestro" es televisión revisionista. "Aire Nuestro" es historicista. Es un ojo que ve cosas hermosamente humanas. Es nuestra televisión. Creemos en la Historia. Creemos en la Visión. Somos televisionarios. Hemos luchado mucho para que llegase la televisión irracional a nuestras vidas. Porque la televisión irracional otorga racionalidad a la Historia. Por eso, muchos de nuestros canales son documentos históricos, elaborados con fuentes de primera mano. Suponemos que la historia del siglo XX es fundamental para entender nuestro siglo XXI. Por eso, en "Aire Nuestro" intentamos dar a conocer cómo fue el siglo XX; cómo fue, sobre todo, el final del siglo XX, o más exactamente, o más aenísticamente: cómo pudo haber sido el final del siglo XX. Incluimos grandes reportajes y programación musical, magazines desinhibidos, telediarios con sabor a cine independiente, entrevistas con cantantes del pasado, sin olvidar el cine de Hollywood, entrevistas a los nuevos famosos en Telepugarorio, entrevistas a hombres del futuro, documentales de carácter social, biografías de dirigentes políticos, fútbol inteligente, teleseries de carácter filosófico, reposiciones de programas clásicos de la televisión de la pasada centuria, reportajes sobre el nuevo terrorismo que asola nuestras ciudades decimonónicas; todo ello sin renunciar a nuestros clásicos de programación: nuestros celebérrimos Reality Shows de orientación neomística o nuestra habitual sección de madrugada de cine X, música en directo en MTV, documentales sobre fenómenos paranormales y mesas redondas sobre posfeminismo y sobre la nueva ciencia ficción, sin olvidar ese entretenido mundo de los objetos sofisticados (que incluye productos tanto materiales como espirituales) en el canal de Teletienda. Aene TV es televisión mística y neofamiliar: nos gusta que nuestros reporteros hablen con sus seres queridos delante de la cámara, que hablen con sus familiares desaparecidos. Porque nada desaparece del todo, ese es el credo televisionario de Aene TV. Hacemos misticismo gonzo. Nos gusta que nuestros periodistas estén muertos y hablen desde los micrófonos del Paraíso. Nos gusta entrevistar a los reyes moribundos del futuro, a los monarcas españoles que vivirán en tiempos desfigurados y atroces, pero también románticos. Aene TV es monstruosamente auténtica. Aene TV televisa cosas que no han sucedido ni sucederán jamás, pero eso importa poco: también la televisión del siglo XX emitía ficciones y eran ficciones reales. Televisamos partidos de fútbol que ocurrirán dentro de trescientos años, y televisamos vidas del siglo XX que nunca ocurrieron en la realidad pero que ocurren ahora, en la pantalla. Además, si tocas la pantalla, tocas también la carne de los seres humanos que te hablan solo a ti. Si la materia es televisable, la materia existe. Creemos en esa gente que elige estar en la pantalla antes que estar en la realidad. Porque nuestra pantalla nos libera del tiempo. En la liberación del tiempo estallan otras liberaciones: sin tiempo, no hay Estado. No hay orden en la televisión fantasmagórica. No somos vampiros. Somos periodistas avanzados. Somos periodistas religiosos. Somos el periodismo que retransmite el pasado porque el pasado no tuvo la oportunidad televisiva que le correspondía en justicia. Aene TV supera el tiempo de la realidad. Porque la realidad tal como fue entendida en la pasada centuria sólo tenía significado político, pero no plenamente televisivo. Aene TV supera los estados ideológicos. La política ha sido superada. No somos políticos, somos teledioses. Somos telemesías. Somos telemarxistas. Somos telecatedráticos. Somos telediablos. Somos telebrujos. Somos teleterroristas. Somos teleobispos. Somos telelibertadores. Somos telecolonizadores. Somos los teletaxis de la Eternidad. Nuestros receptores han visto cuanto había que ver. Damos al espectador un ojo sin presente, pasado o futuro. Damos revoluciones. Damos la destrucción de la realidad. Porque somos teleplatónicos. Alguna vez había que superar las genealogías morales. Aene TV es la muerte del bien y del mal, la muerte de la riqueza y de la pobreza, la muerte de la igualdad y de la desigualdad. El estallido de todas las instituciones simbólicas sociales de la tierra, eso somos. Si somos capaces de matarte de gozo con uno de nuestros canales, lo habremos logrado. Aene TV está a la vanguardia de las noticias que genera la Monarquía Española. Puedes ver en tu pantalla a tus abuelos viendo la pantalla de la televisión del siglo XX. Cualquiera de estos 11 canales puede servir tanto para tu distracción culta como para revulsivo moral de tu pensamiento. Puedes ver los 11 canales a la vez por el procedimiento de inserción en pantalla absoluta. Puedes zapear con el procedimiento de pantalla telepática (la pantalla averiguará tus deseos audiovisuales aunque estés muerto y seas solo un cadáver corrompiéndote delante de una televisión). Pero, en el fondo, somos unos clásicos: amamos la música de Johnny Cash. Amamos la poesía de Federico García Lorca. Creemos en los grandes hombres del pasado. Por eso televisamos sus vidas. Da igual que la televisión no existiera en vida del poeta norteamericano Walt Whitman, nosotros mandamos un reportero al Purgatorio y allí conseguimos filmar a Whitman, un día en la vida de Whitman: puedes verlo en Telepurgatorio. Fuimos capaces de televisar al espíritu errante del Che Guevara. Fuimos capaces de televisar la agonía de Juan Carlos III. Mandamos un reportero de Teletienda al futuro para que entrevistase a Juan Carlos III. El reportero se enganchó a Teletienda. Nos gusta que nuestros reporteros se destruyan televisando las cosas. El futuro es algo que vale la pena tener ya, tener ahora. Lo absurdo del futuro es no poder gozar de él en este instante. Por eso decidimos comprar el futuro. Hacer del futuro una tienda. Porque el futuro es una tienda. Fuimos capaces de televisar una versión de Serie B de la Capilla Sixtina. Tenemos reporteros que se juegan el alma inmortal por traernos imágenes del otro mundo, de todos los mundos, porque la televisión es infinita. Las imágenes de nuestros canales están en continua mutación. No somos una televisión inorgánica. Somos pantalla viva. Somos carne revolucionaria. Somos visión de todo cuanto ha sido, es, y será. Dios es Aene TV. Tenemos proyectos: queremos televisar el Big Bang; queremos entrevistar a Jesucristo, televisar su enigmática frase final :"Padre, perdónalos porque nunca han salido por la televisión"; queremos televisar un discurso de Lenin en directo. Queremos a Lenin en un plató de televisión. Queremos mejorar su imagen. Porque Lenin es un monstruo televisivo todavía sin explotar. Imaginad qué sería de los Presidentes de los Estados Unidos si no existiera la televisión. Lenin se merece un regreso televisivo. Cristo también. Nadie creyó en la resurrección de Cristo por el simple hecho de que no fue televisada. Estamos en ello, estamos en ello. Todo es tan televisable. Parece mentira que la Historia siga vigente sin un repertorio audiovisual en condiciones. Dudamos de la existencia de San Pablo porque nadie televisó sus discursos a los Tesalonicenses. En Aene TV pensamos que el estadio humano definitivo es una infinitud de canales emitiendo al mismo tiempo, una ebriedad de imágenes ilimitadas, una fiesta de la realidad interminable. Estamos trabajando para lograr la repetición de la Historia en altos canales de televisión. Filmaremos tu vida entera y la emitiremos eternamente. Filmaremos la vida que quisiste vivir. Televisaremos tu degradación ejemplarizante. Televisaremos a quien decidió televisarte. Televisaremos cientos de vidas que emanan de tu vida. Televisaremos tu concepción. Esos altos canales de televisión se proyectarán sobre el firmamento. Miles de cadenas de televisión emitiendo al unísono sobre el cielo terrestre. El aire convertido en una pantalla. Y he aquí lo más importante: sólo estamos televisando los cimientos de lo que televisaremos en el futuro. Los 11 canales que te ofrecemos tienen un solo objetivo: son una demo. Si quieres más, habrá más. Tenemos más. No te puedes imaginar lo que vendrá después de esta demo.

Los que hacemos "Aire Nuestro" no pensamos en satisfacerle a usted, sino que pensamos en satisfacer a su inteligencia. Elíjanos. Elija "Aire Nuestro", la mejor cadena de la nueva televisión española independiente. Atrévase. Somos los mejores. 11 canales a su entera disposición. 11 canales intercambiables, manipulables. 11 canales que se alejan de la televisión de siempre. Esta es la televisión del futuro que no habla del presente ni del pasado, sino del único tiempo posible: El Tiempo Sin límites.

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