Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

31 de mayo de 2014

Poesía en el banco de al lado

Hoy, seminario de Néspolo, ambiente un poco caldeado porque la profe vino de frente march a plantearnos sus maravillosas dudas sobre la docencia en Puán, los preconceptos de los teóricos de la literatura, el vacío conceptual de esos mismos teóricos y la pendejada de algunos cumpas que lloran cuando no cumplen con la asistencia y la profe "como castigo" les pide un informe de lectura sobre cuentos de DiBenedetto (voy a empezar a no firmar la lista para que me pongan esos castigos).

Al lado mío, una compañera le pasa tres libritos que relucen al chico del banco de al lado. Yo miro de reojo. En el recreo estiro la mano, imposible no preguntar qué es: nueva editorial de poesía, mi compañera, Verónica Yattah, es una de las tres primeras autoras de Viajero Insomne. Al rato, ella me dice: "Vos leés mucha poesía ¿no?" Yo sonrío y muevo la cabeza. "Se nota", me alegra el día ella.


Los tres primeros libros de Viajero Insomne.
De izquierda a derecha:
Pequeños botes cruzando lo negro del río, de Martin Vazquez Grille.
Los perros también se van, de Verónica Yattah.
Lugano 1 y 2, de Patricio Foglia.

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