Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

26 de enero de 2014

A través del espejo

La literatura egódica



Esta semana comienza a distribuirse La literatura egódica. El sujeto narrativo a través del espejo(Universidad de Valladolid). A continuación transcribo una breve sinopsis de algunos de los temas abordados en el libro así como el índice del mismo.




SINOPSIS

El yo es nuestro amigo imaginario. Abundan los neurobiólogos, filósofos o escritores que sostienen  que el yo es una construcción; no una construcción “social”, como dirían los teóricos posmodernos, sino una construcción psicológica, interior, una especie de pequeña persona interpuesta, que la mente humana crea para gobernar, dialogando con ella, su psique y su conducta. Robert Musil, poco sospechoso de ser posmodernista, aludía al “instinto de construirse el yo que, como el instinto de los pájaros de construirse su propio nido, edifica su yo sirviéndose de diversos materiales de acuerdo con determinados procedimientos” (El hombre sin atributos). Esto significaría dos cosas: en primer lugar, la existencia de una partición interna, que genera un hiato; en segundo lugar, la capacidad de la mente de detectar esa distancia interior y convivir naturalmente con ella: “¿Cómo voy a saber lo que pienso hasta que no me oigo decirlo?”, comentaba E. M. Forster medio en serio, medio en broma; presten atención al “me” que utiliza el narrador británico y piensen sobre quién escucha a quién en su cabeza (la de Forster y la suya). Para algunos autores, esta segunda persona tiene consistencia subjetiva real; para otros, es una ficción interpolada que no sustenta nada detrás; para ciertos psicoanalistas, es la encarnación de la grieta o brecha existencial en que consiste la identidad. Se tome la postura que se tome, queda claro que el hombre conversa, machadianamente, con el otro que siempre va consigo. De ser coherentes, usaríamos siempre para expresarnos la primera persona del plural.

Esta composición dialógica de la personalidad tiene su rastro en las numerosas visiones literarias sustentadas en el desdoblamiento: el doble, la figura delextraño, los diálogos interiores, la paradoja de la autoficción (donde el escritores y no es el protagonista), etcétera. Y el “lugar” donde más a menudo tiene lugar la conversación es, por supuesto, el espejo; ese azogue que aparece de forma continua y casi obsesiva en la literatura española contemporánea, esa superficie especular a la que se asoman los personajes de la narración para verse y hablarse, para reconocerse. Wittgenstein decía en sus Diarios que “lo que llamamos ‘reconocer’ es sólo una capacidad especial que podríamos perfectamente perder sin que por ello hubiera de considerársenos deficientes”, pero se refería a reconocer a otras personas; cuando la falta de reconocimiento se produce ante la visión reflejada de uno mismo el resultado es, literariamente al menos, traumático. Basta pensar en una novela aparecida después de publicado el ensayo, Los hemisferios (2014), de Mario Cuenca, donde la voz narrativa cambia de primera a segunda persona después de que el protagonista se dirija la palabra a sí mismo… frente a un espejo.

Si la narrativa española contemporánea fuese un solo libro, se parecería mucho al Lazarillo de Tormes, esa obra maestra cuya primera palabra es “Yo” y, sin embargo, es un yo con abundantes dudas de identidad. Por ello, La literatura egódica intenta reflejar, en sus variadas y metamórficas posibilidades, la aparición del sujeto narrativo ante el espejo: el doble, el otro, el notro, el yo autoficcional, el yo autonovelado, el yo metanoico y el yo rasgado o roto. Y también desea registrar los usos más habituales del espejo (desde los semánticos hasta los estructurales) en la narrativa española contemporánea, a través de los cuales el yo egódico (ego/dicere), el yo que sesobrenarra se narra de más, es el protagonista central de buena parte de sus obras.

Para terminar, y por si pudiese servir de guía acerca del contenido del libro, reproduzco a continuación su índice:


ÍNDICE
Prefacio

I. INTRODUCCIÓN
I.1. Espejos y fracturas.
I.1.1.El problema de mirarse al espejo.
I.1.2. El espejo y la poética del resquebrajamiento.
I.1.2.1. La reflexión rota.
I.1.2.2. Los miedos de Borges.

I.2. La narrativa española reciente: breves notas de aproximación.
I.2.1. Apresurada historia.
I.2.2. Notas para una caracterización de la narrativa posmoderna española.
I.2.3. Ensayo de diagnóstico.


II. LA CONSTRUCCIÓN Y/O DESTRUCCIÓN SUBJETIVA A TRAVÉS DEL MOTIVO DEL ESPEJO.

II.1. Construcción identitaria.
II.1.1. Espejo y temporalidad.
II.1.2. El espejo retrovisor.
II.1.3. Con los ojos del espejo. González Sainz y la narrativa de la construcción especular de la identidad en Un mundo exasperado(1995).
II.1.4. Los demás como espejo.
II.1.4.1. El reflejo subjetivo como modo de reconocerse.
II.1.4.2. El espejo del amante.

II.2. Construcción del relato narrativo mediante el uso del espejo.
II.2.1. El espejo como método literario estructural.
II.2.1.1. Estructuralidad y simbólica.
II.2.1.2. El juego de espejos y el trompe-le’oil.
II.2.2. El espejo y el sueño.
II.2.2.1. Onírica.
II.2.2.2. El motivo del espejo a solas.
II.2.2.3. Los mundos detrás del espejo en la literatura contemporánea española.
II.2.2.4. El espejo mágico en La reina de las nieves (1994), de Carmen Martín Gaite.

II.3. Destrucciones y disoluciones de la identidad narrativa.
II.3.1. Multiplicidad y metanoia del sujeto reflejado. Su presencia en la novela Nadie me mata, de Javier Azpeitia.
II.3.2. Poéticas de la ruptura.
II.3.3. El espejo del esperpento de Valle-Inclán y su legado actual.
II.3.4. La metamorfosis como sustitución sucesiva de la identidad.
II.3.4.1. Descripción general.
II.3.4.2. Algunos ejemplos de metamorfosis en la narrativa reciente en castellano.
II.3.4.3. La metamorfosis en El amante bilingüe (1990), de Juan Marsé.
II.3.5. Tapar el espejo.
            II.3.6. Sujeto narrativo e inventario.

III. EL TEMA DEL DOBLE Y LAS FORMAS DE OTREDAD YNOTREDAD EN NARRATIVA CONTEMPORÁNEA EN SU RELACIÓN CON DEL MOTIVO DEL ESPEJO.

III.1. Configuraciones literarias del doble en la Posmodernidad
III.1.1. El doble en la novela Laura y Julio (2006), de Juan José Millás.
III.1.2. La “bisolución” en el relato “Los invasores” de Eloy Tizón.

III.2. El espejo y el yo. El reconocimiento.
III.2.1. El síndrome Dorian Gray.
III.2.2. El reconocimiento en Detrás del hielo (2006), de Marcos Ordóñez.

III.3. Formas básicas en narrativa. La narrativa de autoficción.
III.3.1. Narcisismo narrativo y re/di/ab/solución del yo: la literaturaegódica.
III.3.2. Autoficción
III.3.2.1. Sucinta descripción del “subgénero”.
III.3.2.2. Algunas autoficciones en la narrativa española reciente.
III.3.2.3. Conclusiones.
III.3.3. Autonovela
III.3.4.1. Nadja como precedente.
III.3.4.2. Autonovelas en literatura actual en castellano.

III.3.4. Más egotismos: dos palabras sobre narcisismo electrónico.

III.4. Nadie y notredad.
III.4.1. El Nadie social: del hombre de la multitud y el Odradek alnotro de Mercedes Soriano.
III.4.2. El desgaste y la metafísica narrativa del lavabo


IV. CONCLUSIONES

IV.1. Explicaciones para una hiperpoblación.
IV.2. El sujeto vacío o problemático rellenado ficcionalmente como sujeto narrativo y poemático principal de la literatura española contemporánea.

 

Tomado de http://vicenteluismora.blogspot.com.ar/

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