Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

11 de mayo de 2016

Dos de mis profes: reseña y compilación

soy
VIERNES, 6 DE MAYO DE 2016
LIBROS

El arte hecho pedazos

 Por Laura A. Arnés
Fragmentos de lo queer, compilado por Lucas Martinelli, no sólo mapea escenas sexuales clave -por desviadas- del arte latinoamericano sino, también, da cobijo a algunas de las voces académicas más importantes de la reflexión queer de los últimos tiempos (Lopes, Giorgi, Melo, Rivas San Martín, entre otrxs). El libro en cuestión se presentó hace un par de semanas con una fiesta, gesto de loca casquivana; gesto, sobre todo, de buena conciencia. Porque lo queer propone desmontar las mismas instituciones y tradiciones que le dan cobijo, nos lanza a la aventura de crear o vehiculizar nuevos regímenes de sensibilidad. Es decir, pretende ser irrespetuoso al mismo tiempo que se inclina ante la autoridad. Fragmentos de lo queer es, como deseaba Barthes, esa persona audaz que muestra su trasero al Padre Político pero, eso sí, se saca el sombrero. Paradojas de la teoría.
Sin lugar a dudas, este libro se hace cargo de ciertas zonas inasimilables -para la mirada canónica- del arte y la literatura. Sin embargo, hablar desde el Sur o sobre el Sur teniendo como guía un pensamiento que nos habla desde el Norte tiene sus complejidades. Y este libro propone hacerse cargo de eso. ¿Cómo salvar las distancias, cómo explicar las existencias límites y sudacas, el carraspeo en inglés mirando el Titicaca, la loca deleuziana de Perlongher? ¿Tiene sentido usar la lupa de la (anti)identidad queer para darle razón a lo que existió desde siempre en nuestra tierra horadada por intereses ajenos? ¿Para darle significación a lo que siempre marcó nuestros cuerpos marginales, liminales? ¿Puede lo cuir ser un legado de resistencia y libertad y no una moda? ¿El ala rota de Lemebel, las poses de los artistas del Di Tella, la masculinidad torva del muchachito de Vil Romance, los libritos pintados a mano de Eloisa Cartonera o las tetas de la Coca Sarli pueden rematarse en el mercado queer? ¿Es posible escapar de la domesticación de la teoría y el mercado y hacer un carnaval con lo heredado? No lo sé. Léanlo. Saquen sus propias conclusiones.
Fragmentos de lo queer, Ed. FfyL, Buenos Aires, 236p.

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