Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

16 de agosto de 2014

Un sábado más



Bien mi primera clase de Linguística: Profe nueva, tranqui, buena onda. Lástima que yo entre Pinker, Halliday y Chomsky y el dolor de cabeza en lo único que pensaba es en estos estados del face que iba a venir a escribir.


En Puán hay muchos especímenes, eso es lo genial: un hábitat superpoblado de variedades y mutaciones. Pero no me nieguen que los de lingui son una raza aparte.


Hoy conocí especímenes tipificables. A saber: La que tiene la hermana psicóloga, la que tiene el sobrino tartamudo, el que participa en un grupo que ayuda en la villa, la que da ejemplos sobre el desarrollo de los bebés, el que no distingue entre ser un pelotudo y participar en clase.


La profe explica la relación entre lenguaje y pensamiento. El texto pone un ejemplo pelotudo sobre las feministas que "creen" que el lenguaje sexista hace al mundo sexista, salta el bolas tristes que dice cuánto le molesta el uso de la arroba o la X para no definir género. La profe le explica genialmente los usos de herramientas de visibilización. Yo, sin abrir la boca, sonrío.


Tres viejas rondando los 50 (conmigo incluída) es mucho para un práctico de 15 personas.


¿Y qué pasa con los tartamudos? ¿Y qué pasa con la dislexia? ¿Y cuándo los chicos no hablan bien? Ufa, che, ella es la profesora de linguística leyendo el texto de Pinker, no la guardia del hospital de niños.


El textito de Pinker (denso como todos) ponía como ejemplo la Neolengua de la novela 1984. Buen ejemplo, bien usado como argumento. Casi me dan ganas de releer eso que juré no retomar jamás en mi vida por su nivel de angustia.


Para consolarme o para levantarme el ánimo o para sacarme el dolor de cabeza o para ser feliz, me fui a la librería a preguntar por las ediciones fascimilares de revistas literarias que hizo la Biblioteca Nacional. Pregunté por Proa, por Los libros y por Poesía Buenos Aires. Me traje dos de las tres colecciones completas (porque Poesía Buenos Aires no la tenían).


En la librería no tenían ninguna bolsa en la que entraran los 4 tomos fascimilares de las revistas Los libros. Hice cuatro cuadras hasta Rivadavia y se me resbalaban (los 15 de Proa entraron, por su formato menos, en mi bolso y me estaban partiendo el hombro). Tuve que entrar a un Carrefour a comprar una bolsa ecológica. 5 pe con 30 la puta bolsa.

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