Autocronograma

AUTOCRONOGRAMA

2008: 23 años deseando esta carrera.

2010: Bitácora de quien estudia en Puán porque la vida es justa y (si te dejás) siempre te lleva para donde querés ir.

2012: Crónicas de la deslumbrada:Letras es todo lo que imaginé y más.

2013: Estampas del mejor viaje porque "la carrera" ya tiene caras y cuerpos amorosos.

2014: Emprolijar los cabos sueltos de esta madeja.

2015: Pata en alto para leer y escribir todo lo acumulado.

2016: El año del Alemán obligatorio.

2017: Dicen que me tengo que recibir.

2018: El año del flamenco: parada en la pata de la última materia y bailando hacia Madrid.

7 de noviembre de 2011

Casa Ronco




























Es maravillosa, increíble y nos recibieron divinamente.





Un siglo atesorando historias

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

Bartolomé José Ronco tuvo una vida de alegrías y sinsabores, de éxitos y derrotas, pero, por sobre todo, su existencia estuvo destinada a la solidaridad y la cultura. De profesión abogado, amante de la carpintería, coleccionista y asiduo lector, dejó para nuestra comunidad uno de los más importantes legados: su hogar.
La antigua casona, donde vivió con su esposa María de las Nieves Clara Giménez y su hija Carlota Margarita, es actualmente un faro cultural en medio del vaivén indeciso de la cotidianeidad. Porque no se trata de un espacio cargado de simples recuerdos, por el contrario, la histórica esquina conserva entre sus paredes todo tipo de vivencias y emociones...

A partir del sábado 24 de noviembre de 2007, la historia cambió para la Casa Ronco. El hogar que perteneciera a la familia, abrió sus puertas en lo que fuera una "prueba piloto".
Afortunadamente, el acompañamiento de la comunidad logró que la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular de Azul "Bartolomé J. Ronco", con el aporte invalorable de la Municipalidad de Azul, decidiera abrir al público la Casa diariamente desde el 1 de diciembre.

Ya han pasado dos años . Actualmente, el libro de visitas atesora más de tres mil firmas de quienes han recorrido este particular espacio y alcanza con echarle un vistazo para compartir las emociones que sienten los visitantes: "Un recorrido muy movilizador y una experiencia que nos recordó costumbres y tradiciones..." (Norma Mallet-Azul); "Maravillados de ver, percibir, dos grandes personalidades, dos fuertes identidades de vida tan profunda, reflejadas en las grandes colecciones que han quedado para la ciudad y para el mundo" (Flia. López Segura; Barracas Bs. As.); "Encantada de encontrar un lugar donde se respeta a nuestros maestros, Azul ciudad sorprendente!" (Nora Ballesteros; Don Torcuato, Bs. As.); "He descubierto con absoluto placer un mundo mágico y maravilloso que me llena de orgullo como azuleño. Ojalá sea la marca que nos identifique en la eternidad" (Pablo Knopoff; Azul); "Esta visita me ha conmovido. Es como visitar un lugar de La Mancha "de cuyo nombre no quiero acordarme..." (Hilda Rodríguez; Mayagüez, Puerto Rico); "Un saludo desde Viña del Mar, con mucho agrado de ver que existe preocupación por conservar las tradiciones..." (Michelle Bäpre; Chile).

Sin dudas, quienes han recorrido la biblioteca privada del Dr. Ronco, la sala o el famoso "patio de las camelias", entre otros "rincones", se han llevado grabadas en el corazón múltiples enseñanzas sobre lo que el amor y la pasión pueden hacer.
Así, continuando con el ideal de despertar diversas sensaciones dejando ricas enseñanzas, la Casa Ronco permanece abierta de martes a sábados de 16 a 20.

"Usted está invitado a la Casa del inolvidable Don Bartolomé. Los lugares que han sido contenedores de vida conservan los ecos de otras voces, las huellas de otras manos, las marcas de otras miradas. Los objetos talismánicos que testimonian restos de vida que están cargados de sentimientos íntimos, polifónicos, inenarrables. Sólo hay que saber mirar... y escuchar. Las puertas están abiertas."

3 comentarios:

  1. ¡¡Qué lindos!!
    Vos comprenderás que se me mezcle el afecto y respeto académicos con los sentimientos maternales (espero...)

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  2. Obvio, todo junto, hay que reconciliar los pares antitéticos. Y nada mejor que la maternidad para saber que afecto y respeto SON los mismo.

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  3. Es verdad, tenés toda la razón, no lo había pensado así, pero sabía que me entenderías =)

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