27 de abril de 2022

Así como te digo la mala, te digo la buena

 Hoy releí para seminario cervantino los episodios de los leones y la bodas de Camacho y me emocioné como no recuerdo haberme emocionado en las dos lecturas anteriores que sé que fueron emocionantes pero no en estas partes en particular.

¿Será que estamos estudiando "el estilo tardío" en el Ubacyt y me pega lo menopáusico y jubilatorio del hidalgo y sus espejos? ¿O lo del hijo poeta del Caballero del Verde Gabán o lo del suicidio del falso Píramo por conseguir su Tisbe? ¿O lo de la identidad autoconstruida?

Así como digo "basta de docencia en cualquier sentido", digo "dame más lecturas y escrituras libres de tiempos y presiones que no sean mi reverenda cajeta": he dicho.

Todes podemos tener un mal día

 Pero hoy quiero registrar este malhumor como primer atisbo de mi necesidad real de abandonar las aulas: me fue mal en el cole siendo profe y en el seminario siendo alumna oyente. Ya no me banco las primeras impresiones lectoras de nadie, ni la necesidad de aprender a escuchar de nadie, ni el vocabulario inadecuado, ni el vacío teórico, ni mi lugar de explicadora, ni mi "tolerancia" con el proceso ajeno. Ya no quiero más enseñar ni fingir que no sé. Pasemos a otro tema. Y me meto en el culo la verguenza de crecer y el miedo a ser soberbia por decir "Basta para mí".

(Miren si seré culposa que necesito aclarar que tengo 29 años de antiguedad docente, dos carreras terciarias y una universitaria multiplicada durante 12 años. Ya era hora de que me hartara, ¿no?

13 de abril de 2022

Monstruos feos por fuera y bellos por dentro: La tiró Vila en el seminario

 Los silenos, como es sabido, son estatuillas ahuecadas, de aspecto horrible, repugnante y despreciable, en cuyo interior están repletas de gemas, de joyas exóticas y preciosas.

Sileno

Sileno

El anciano Sileno formaba parte del séqui­to de Dioniso. Sileno, hijo de Pan o Hermes y de una ninfa, era una criatura corpulenta, pero con nariz muy pequeña y ancha. A veces se le representaba con cola u orejas de caballo, montando en un burro o sobre los hombros de un grupo de sáti­ros que le ayudan en una de sus habituales borracheras.

A pesar de su amor por la bebida, Sileno era una figura sabia que incluso podía predecir el futuro. Había sido tutor y maestro del joven Dioniso. En Frigia quedó separado del resto del séquito del dios del vino. Entonces unos campesinos frigios lo encontraron y lo llevaron ante el rey Midas, que lo acogió calurosamente, le ofreció su hospitalidad y puso a su dispo­sición su bodega. Después regresó con Dioniso que recompensó a Midas de una manera un tanto desafortunada para el propio soberano (ver Midas).

Sileno tuvo muchos hijos con diversas ninfas, aunque se trataba de un personaje de avanzada edad. Los silenos se parecían a su padre y tenían el comportamiento có­mico y sensual de los sátiros, apareciendo muy a menudo en las sátiras de los escritores griegos, esas farsas que cerraban la trilogía de tragedias serias (ver Dioniso y Sátiro).



Vila y D`Onofrio por siempre

 Acá estoy: "cursando" seminario sobre el Quijote de 1615 de nuevo y llamando amigues tanto a Cervantes como a Don Quijote y Sancho, a Diego y a Julia: lo más eterno en mi vida, lo más familia cisne que puedo reconocer.

Y la grupa de este cuatri también tiene mucho de genial. Nave de locos que lee por primera vez, o confiesa no haber leído la primera parte y tirarse de cabeza a esta segunda, y se somete al método Vila de análisis con hipótesis personal y sin bibliografía. Un placer, bogar.

10 de abril de 2022

Marie Bardet: Perder la cara, dorsalizar, instaurar gestos a la altura del vivir

 

Descripción

Escribir con el culo entre dos sillas no debe ser facil, lo mismo con la lengua entre dos paises o la sensacion de ser siempre sapo de varios pozos. Es el lugar de enunciacion de donde confiesa partir este libro. Un lugar precario, a punto de caer, pero desde el cual se construye una fortaleza, o para ser mas prudentes, una consistencia.
Luego de Pensar con mover, Marie Bardet asume una vez mas el desafio, y el pudor, de meter la voz. Y lo hace no desde ninguna parte, como es el ejercicio bastante habitual de la filosofia, sino desde un lugar, que son muchos, plantada en multiples situaciones y practicas a lo largo de los ultimos diez anos. La filosofia asume entonces un devenir situado y a la vez moviente, contra todo universalismo o neutralidad.
La bitacora de este viaje fue asumiendo en su trayecto serpentino, que adopta al gerundio como gramatica privilegiada, aunque no se priva del infinitivo, el nombre de Perder la cara. Que es tambien ganar la espalda o, como se dice en este libro, dorsalizar. Contra el oculocentrismo de la mirada clara y distinta, que hace foco, centro y frente, un tacto que se inmiscuye y multidirecciona todos los sentidos, incluso el visual, circunda el claroscuro y lo nitidoborroso, y des-orientando permite pe(n)sar.
Entre espacios y tiempos transversales, del activismo feminista y queer a los talleres y clases, de las practicas corporales y danzadas a las derivas politicas, de la calle a la cama, pero tambien en medio de la crudeza del existir, de un ponerse en cuero que no es la vida nuda, la apuesta es encontrar buenas preguntas para seguir con el problema, instaurar gestos a la altura de un vivir.

Pensar con mover: Inicio teóricocorporal del Seminario de Elina Montes

 las12

VIERNES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2012

El baile de la mente

FILOSOFIA Una filósofa que escribe bailando y un libro que propone mover las neuronas con la liviandad con la que movemos el cuerpo cuando suena la música. Pensar con mover. Un encuentro entre danza y filosofía (Ed. Cactus) sugiere una alianza poco explorada por el vasto mundo de la madre de todas las ciencias para pensar sus grandes tópicos en acción.

 Por Veronica Gago

¿Puede bailar el pensamiento? Responder esta pregunta supondría una filosofía de los cuerpos y una articulación entre el pensar y el movimiento. A esta aventura se lanza la bailarina y filósofa Marie Bardet con una fórmula tan elocuente como comprometedora: pensar con mover. Uno con otro. La partícula “con” se aparea rápido con el mover y, efectivamente, conmueve. Y se produce un encuentro: entre danza y filosofía. Entre un cuerpo moviente y unos conceptos que danzan. Pero la dupla no es fija. No se trata de que pensar corresponda a la filosofía y mover refiera a la danza. El desafío es también poner en movimiento esos pares. Y pensar con la ligereza de los pies, como propone Nietzsche, y bailar con la fuerza de ciertos conceptos.

Bardet, autora de Pensar con mover. Un encuentro entre danza y filosofía (Cactus), revisa la relación de la filosofía a partir de ciertas escenas claves donde las palabras se vuelven imágenes movientes. Nietzsche, Bergson, Deleuze, Rancière, Nancy, Badiou, Valéry, entre muchos otros nombres propios, arman una coreografía particular que transita las metáforas de lo ligero y la pesadez, de la quietud y la aceleración. En el medio, asaltan las notas que toma la autora mientras baila. Sí, escribe danzando. Y ahí el suelo, la Tierra, la piel, el contacto son nombres que buscan capturar eso que se desplaza.

Bardet empezó a estudiar danzas de chiquita, en el interior de Francia. Después de la escuela se decidió a estudiar filosofía y, en simultáneo, retomó la danza desde la práctica de la improvisación. Dejó rápido la universidad y empezó a estudiar por correspondencia en la mesa de su cocina, mientras se volcaba más y más a la improvisación. Pero al final se convenció de que no iba a dejar ninguna de las dos cosas para dedicarse solamente a una. La cuestión era cómo cruzarlas, combinarlas y hacerlas productivas en ese entrevero.

“Fue escribiendo que finalmente pude conectar ambas partes de mi vida. Cuando escribía una cosa me llevaba a la otra.” De la filosofía a la danza y de la danza a la filosofía, Bardet enhebró esos cruces en la red de la escritura.

“Había cosas que me impactaban por el modo de estar juntas, por el modo de su composición. Cuando empecé a estudiar danza con Julyen Hamilton también me di cuenta de que eso le interesaba: ¿qué hace que algo esté junto a otra cosa y cómo es la dinámica de esa relación y qué implica improvisar en ese sentido?”

La improvisación se fue imponiendo. “Ahí encontré la preocupación por el presente, por la temporalidad. ¿Qué manera de percibir el tiempo se da en esa situación extraña que se llama improvisar?”

Los años ’60 y ’70 en Estados Unidos fueron clave en la historia de la danza para encontrar lo que Bardet quería pensar. “Ahí encontré el gesto de rolar y de caminar. No es una perspectiva de historiadora lo que me interesaba, sino encontrar las claves de ese momento de mucha experimentación con el movimiento.”

Caminar. Improvisar. Contactar

“En el gesto de caminar hay una manera de trabajar finamente el lazo entre movimiento cotidiano y movimiento danzado sin que sea una intrusión o una imitación. Más bien se trata de ver cómo las trayectorias del caminar pueden ir hacia un paso bailado. Lo que me interesaba era hundirme en el momento de la historia en el cual caminar es a la vez buscar un apoyo y dejarse sostener. En ese simple gesto se desarma la oposición entre leve y pesado. Caminar no es ni leve ni pesado”, apunta Bardet, para sintetizar ese momento donde la democratización de la danza hace pasar al escenario la gestualidad cotidiana contra el virtuosismo experto. Pero esa atención en el caminar como danza modifica también la percepción de lo que es el caminar como un ajuste permanente de la relación gravitatoria. El caminar como reunión del anonimato y singularidad de cada paso. En fin, la relación entre arte y vida que se replantea por entonces.

“Allí empieza, impulsado por coreógrafos y compañías de bailarines, un tipo de invitaciones a caminar con un timing específico que luego se pone en juego en lo que será el contactimprovisación”, dice Bardet.

“El contact es una de las líneas que lleva la improvisación al escenario del espectáculo. Propone una formación y una práctica, como son los jams. Cuando llegué a Buenos Aires hace algunos años me sorprendió que había más jams aquí que en París.”

Interesada en esa no pericia del movimiento común, Bardet exploró la idea de una democratización del cuerpo y del danzar, haciendo un cruce decisivo entre estética y política. Pero también otra idea del tiempo. Escribe: “El caminar efectúa igualmente un desplazamiento radical de la relación con el tiempo por el hecho de que allí se produce siempre el juego cambiante de la sensación del paso que se efectúa. El caminar constituye para la danza un terreno de exploración de las sensaciones renovadas a cada paso, otra heterogeneización de la danza. Nietzsche reconocía que los oídos del bailarín se situaban en sus talones. El caminar en danza es una escucha al mismo tiempo que un gesto, del suelo y de la tierra. Caminar para escuchar los relieves, los conflictos y las direcciones que se actualizan”.

Rolar. Vulnerar. Fragilizar

¿Por qué rolar? Una manera de entrar en contacto con el piso, de dejar de estar en posición vertical. “Primero es acostarse. Entrar en contacto con el piso ya nos predispone a otros movimientos y otras posturas posibles para ser presentados como danza en un escenario o un parque. Es un ejercicio permanente de formación: ver el tono para rolar de manera continua no es sencillo. Hamilton dice que se abre la posibilidad de relacionarse con la gravedad como continuidad cambiante. Jamás es el mismo punto de apoyo ni tampoco hay un mismo punto de despegue. En este sentido se puede decir que improvisar es estar en esta continuidad cambiante y confiar en que esos cambios pueden componerse o ser fuente de composición.”

¿Cuál es ese modo corporal predispuesto a tal continuidad cambiante? Lo que Trisha Brown llamó vulnerabilidad y Suely Rolnik teorizó como fragilidad? Trisha Brown habla de liberar las piernas de sus funciones para entrar en otro movimiento. Suely Rolnik habla de una fragilidad que no es debilidad, sino una fuerza que es tal por ser frágil. Se trata de una vulnerabilidad permeable. Para mí, a la vez que es un lugar conceptual, esto me parece algo muy concreto a la hora de pensar el cuerpo y el movimiento a partir de que el cuerpo es lugar de intercambio, espacio de porosidad.

Acá, dice Bardet, hay un abandono de la idea de fuerza como aquello sólido, estable, compacto, permanente. “No es un abandono de la gravedad, sino la experiencia de una permeabilidad. En este modo hay una potencia que es simultáneamente conceptual y práctica y que piensa más allá del sujeto, a partir de formas de subjetivación.” En ese moverse, ablandarse y soltarse, el cuerpo se abandona. Deja de ser caparazón.

Woolf. Butler. Haraway

Un epígrafe de Virginia Woolf acompaña a Bardet y ella lo sabe casi de memoria. “Nosotros queremos a la vez lo intemporal y lo contemporáneo. Pero por más que hayamos agotado las imágenes y hecho correr las palabras como agua entre nuestros dedos, no habremos conseguido, sin embargo, decir cómo sucede para que, tal mañana uno se despierte con un deseo de poesía.” Otras aliadas de Bardet son pensadoras feministas, como Butler y Haraway, quienes aparecen fugazmente pero salpicando de manera contundente con sus reflexiones. “Son autoras que desarman ciertos binarismos estructurales a favor, justamente, de una permeabilidad. Ellas están ahí porque me ayudan a deconstruir polaridades.” Ellas, al igual que Deleuze, también proveen imágenes para pensar la piel como órgano. El borde sensible del contacto con el mundo.

De nuevo se trata de movimientos: “La experiencia variable de la gravedad y la repartición de los pesos, al caminar, al rolar, tienden más bien a una hibridación que a una pureza del gesto, o incluso del movimiento. Es siempre un cierto tensado”, señala Bardet. Entrar en movimiento, dice, es aflojar algo, arriesgarse a la caída, una apertura riesgosa que nos quita de la rigidez. Pero ese lugar de la danza es siempre una imperfección. Algo que al crujir expresa un sentido. Bardet afina el oído y lo apoya contra el suelo, hacia la Tierra.

Atención. Intención. Tensión

Originariamente el trabajo de Bardet era una tesis de doctorado, realizada entre la Universidad de París 8 y la Universidad de Buenos Aires. Luego, la imprimió y la empezó a recortar para hacer un collage de lo que valía la pena dejar y tirar lo que era mejor descartar. También estaban sus notas personales, que ahora atraviesan el libro en itálica. “Estirada sobre el suelo, rolar suavemente la cabeza, de un lado, luego del otro. Como si la piel quisiera tocar el suelo, imposible saber dónde o qué o quién inicia el movimiento.” Finalmente el libro editado por Cactus es efecto de un nuevo ejercicio de composición.

Quien danza es quien se desparrama a favor de un movimiento cuasi imperceptible pero fundamental. Que da cuenta a la vez de que es sólo superficie de lo moviente. “Si hay algo que podemos llamar continuidad cambiante, lo que continúa y cambia al mismo tiempo supone un tiempo no lineal. Esta temporalidad compite de alguna manera con el tiempo de la intención, que es más como una flecha, una línea. Pero, en cambio, si nos concentramos en un trabajo de atención que sería cierta de manera de pensar la voluntad no como aquello que sostiene la intención en una relación ideal con el tiempo, sino de un modo multidireccional. En ese sentido, hay caminos de atención de la voluntad. De nuevo aquí lo que pasa cuando improvisamos es fundamental, porque es un momento en el que actualizamos cuestiones que no tienen que ver con una experiencia lineal del tiempo.”

La atención supone la posibilidad de algo nuevo en un mientras tanto. “Es una atención a la novedad, que no es lo mismo que la intención de innovar. El modo de decisión no se puede retratar bajo la simple idea de yo quiero hacer tal cosa. ¿Cómo pensar el modo particular de la decisión que no acepta esa idea lineal de voluntad?”

De nuevo la investigación se pone en movimiento. Con citas, notas, preguntas.

Finalmente, se trata también de cuestiones somáticas, que no son estrictamente artísticas, educativas o intelectuales. ¿Qué tiene esto que ver con el método Feldenkrais que Bardet practica?

“El método Feldenkrais me interesa porque es lo más repetitivo que hay y a la vez propone encontrar las infinitesimales variaciones en esas repeticiones. Trabaja la noción de atención a través del movimiento y no la toma de conciencia a través del movimiento.”

Bardet empezó a tomar clases de Feldenkrais hace mucho y durante varios años dice no haber entendido exactamente en qué consistía, menos aún lo que hacía en esas clases. “En una época sólo iba de mi cocina a las clases de Feldenkrais”, dice la bailarina-escritora que habla de la receta del lemon pie con una seriedad tremenda. “Pero Feldenkrais es un hilo rojo para mí, por el que voy y vengo. Encontré en esa práctica lo que me interesaba pensar y a la vez gracias a ella logré dejar de pensar de vez en cuando.” Se ríe mientras imita una clase de Feldenkrais, donde la repetición cuasi infinita puede hacer abandonar a muchxs.

Pero ese minimalismo del gesto es clave para Bardet. Hay allí una fuerza. Y a ese tipo de fuerza hay que prestarle atención. A ver si por fin se alcanza la experiencia de una variación sensible para, ahí sí, pensar con mover. Pensar con mover.

Pensar con mover. Un encuentro entre danza y filosofía (Cactus)
Se presenta mañana sábado 17 de noviembre, a las 19, en el Espacio Ecléctico, Humberto Primo 730.
Van a hablar, o pensar o mover Silvio Lang y Marina Tampini. ¡Habrá brindis!

Compartir: 

Twitter

20 de marzo de 2022

Ser poeta es ser chaka-runa: Una lectura heroica de Viaje del Parnaso de Miguel de Cervantes Saavedra

 

Ser poeta es ser chaka-runa: Una lectura heroica de Viaje del Parnaso de Miguel de Cervantes Saavedra

 

 

Paula Irupé Salmoiraghi. Instituto Amado Alonso. Universidad de Buenos Aires.

paula_irupe@yahoo.es

 

Resumen: El Viaje del Parnaso de Miguel de Cervantes Saavedra, obra de estilo tardío leída por la crítica como alegoría, sátira o testamento poético, se despliega en tal amalgama de tonos, intenciones y episodios que puede ser leída como puente heroico entre poetas, lectores, lenguas y épocas. El término quechua “chaka-runa” propuesto por Fredy Chicangana para referirse a la función heroica del poeta nos permite recorrer el texto cervantino como camino nolineal ni épico sino como figura circular, puente, integral y múltiple.

 

Palabras Clave: Cervantes; Viaje del Parnaso; poesía; heroísmos.

 

 

To be a poet is to be a chaka-runa: A heroic reading of Miguel de Cervantes Saavedra's Viaje del Parnaso

 

Abstract: El Viaje del Parnaso by Miguel de Cervantes Saavedra, a late-style work read by critics as allegory, satire or poetic testament, unfolds in such an amalgam of tones, intentions and episodes that it can be read as a heroic bridge between poets, readers, languages and times. The Quechua term “chaka-runa” proposed by Fredy Chicangana to refer to the heroic function of the poet allows us to go through the Cervantes text as a non-linear or epic path but as a circular figure, bridge, integral and multiple.

 

Keywords: Cervantes; Voyage of Parnassus; poetry; heroics.

 

 

El poeta Fredy Chikangana, en “Indígenas y oralitura como resistencia ante el olvido” (2017) propone el término quechua chaka-runa, formado por los términos “puente” y “gente”, para definir la esencia del ser poeta como cuerpo que reúne elementos dispares u opuestos: lo oral y lo escrito, lo ancestral y lo actual, las lenguas y las experiencias, las memorias y las luchas contra el olvido. Cervantes, por su parte, llega a componer su Viaje del Parnaso a través de vida y obra dedicadas en su totalidad a poner en juego esta cuestión poética y vital. Leído por la crítica como alegoría, sátira o testamento, el texto cervantino es en sí mismo un puente entre modos de lectura y escritura para su época y para el siglo XXI.

Chaka-runa es permanencia y es variedad de materiales. Existen o pueden existir puentes de todas las formas, texturas y medidas que podamos concebir y construir. Incluso existen puentes imaginarios y fantasmas de puentes pasados o futuros. Puentes que ya no son y puentes que deseamos que sean en el futuro.

Ser chaka-runa es heroico porque es útil y bello para otres, no es héroe único y sin par por destino prefijado, ni recorrido lineal hacia el universo de la aventura, ni por pruebas, obstáculos o combates ganados. Ser chaka-runa es más ser heroína múltiple que héroe singular, porque no abandona su lugar sino que, desde su centro móvil y dúctil, se entrega al conocer, ampliar, conectar, reunir, abarcar, reproducir, narrar y transformar en lengua, palabra y verso.

Para Marquez Villanueva, Viaje del Parnaso resulta diferente de otros catálogos o sátiras de y sobre poetas y poesía porque asume la integralidad de una preocupación que articula y recorre toda la obra de Cervantes y porque no se ocupa de criticar ni enlistar desde afuera y sin inmiscuirse sino que integra la cuestión de la Poesía con la del yo poético en toda su corporeidad temporoespacial. Marquez Villanueva habla de una ética y de un vivir real del poeta. La obra es “...testimonio vivo de la absoluta madurez de Cervantes y una suma reflexiva de toda su experiencia poética (...y) habitual milagro cervantino de una plenitud de comunicación con su lector en las últimas fronteras del lenguaje.” (Marquez Villanueva, 1990: 694)

Los tercetos del Viaje del Parnaso establecen una brillante gradación léxica de subtipos del poetastro algo similar a la de los nombres de la alcahueta en Juan Ruiz e incluye a los madrigados, los tiernos, los godescos, los cueros, los zarabandos, los alfeñicados, los melifluos, los sietemesinos, los lagartijeros, los a cantimplora acostumbrados, los monas, los no fénices sino /mices (por "fenicios", en rima con Alcañices), los fríos, los frescos, los calurosos y los poetísimos (Marquez Villanueva, 1990: 721)

Desde el prólogo mismo al lector, Cervantes se refiere a nosotres, sus lectores,  llamándonos “curiosos” y “poetas” e incitándonos a agradecer a Apolo si somos incluidos en la obra como buenos poetas tanto como si no nos halláremos en ella. Este inicio, amplio en el agradecimiento a Apolo, me mueve a leer este Viaje como espacio de comunión heroica entre todes aquelles que nos sabemos en él presentes o aludidos de cualquier modo y de todos los modos.

En él, todos los personajes son poetas, buenos o malos, pero intrínsecamente poetas hechos “de una masa dulce, suave, correosa y tierna”, capaces de reunir, en sí mismos y entre sí, todos los aspectos y modos del vivir heroicamente para ser recordados o, al menos, recordar lo vivido, digo: que lo vivido valga la pena de ser contado, cantado, repetido por las voces de les poetas y las miradas de les lectores.

Desde el inicio mismo del capítulo primero se nos describe al poeta, de linaje y nombres nebulosos, a quien le viene la voluntad, por “capricho reverendo” y por huir del estruendo de la corte, de ir al Parnaso. Parte solo y a pie hacia este destino idílico y tradicionalmente prestigioso pero, en el andar, se irá uniendo a otres en compañía o espejamiento: forma metafórica y a la vez literal de calificar la tarea individual, solitaria pero, a la vez, comunitaria y necesitada de comunión, del ser poeta. A los objetivos altruistas y líricamente elevados, se yuxtaponen sin diferenciación ni jerarquías, las necesidades prosaicas de henchir el pancho, tener la panza llena, llenarse, estar preñado de aguas inspiradoras:

 

Pues descubriendo desde allí la bella

corriente de Aganipe , en un saltico

pudiera el labio remojar en ella,

y quedar del licor suave y rico

el pancho lleno, y ser de allí adelante

poeta ilustre, o al menos magnífico . (Capítulo I, Versos 31-36)

 

El primer ser que se une al viaje es “una mula antigua, de color parda y tartamudo paso”. Leída como alegoría de La Poesía, la mula es tan perfecta para el “poetón valiente” como para nuestra lectura vital de reunión de cuerpas y vidas heroicas:

 

Nunca a medroso pareció estantigua

mayor, ni menos buena para carga,

grande en los huesos y en la fuerza exigua,

corta de vista, aunque de cola larga,

estrecha en los ijares, y en el cuero

más dura que lo son los de una adarga. (I, 10-15)

 

Cuando el Yo lírico, ese que siempre trabaja y se desvela por parecer que tiene de poeta, “la gracia que no quiso dar(le) el cielo”, decida emprender el mismo viaje, aparecerá su cabalgadura como animalización del Destino: partirá “sobre las ancas del Destino”, “cabalgadura maravilla” (I, 61) que se usa tanto en Castilla como en todo el mundo, cuyo “lomo” ningún caminante rehúsa. El objetivo será doble: una transformación: de poeta “desvalido e ignorante” a “poeta ilustre, o al menos magnifico”; y una reunión de opuestos: las acciones de Marte y las de Venus, “llorando guerras o cantando amores”:

 

Llorando guerras o cantando amores,

la vida como en sueño se les pasa,

o como suele el tiempo a jugadores.

Son hechos los poetas de una masa

dulce, suave, correosa y tierna,

y amiga del hogar de ajena casa.

El poeta más cuerdo se gobierna

por su antojo baldío y regalado,

de trazas lleno y de ignorancia eterna.

Absorto en sus quimeras, y admirado

de sus mismas acciones, no procura

llegar a rico como a honroso estado. (I, 88-99)

 

Este modo de heroísmo rompe con los estereotipos tanto de género sexual como de género literario y nos permite construir un arquetipo que no opone las armas y las letras, la acción y la representación, las alegrías y las tristezas, sino que entrelaza y amalgama los espacios reales y simbólicos de todo lo que es valioso para la vida universal. El yo se define a sí mismo como compuesto por reunión de opuestos: “cisne en las canas y en la voz un ronco/ y negro cuervo”, que se despide de los lugares conocidos y cómodos, de su mismo ser hidalgo pobre y sale de su patria y de sí mismo. Es este movimiento uno de los eslabones principales en el devenir heroico que definiría el ser chaka-runa, dejando de ser individuo egoísta que solo busca la fama y la palabra egocentradas.

La nave de Mercurio, máquina puente, híbrido de mito, naturaleza, artificio e idilio, que se acerca a ese yo lírico que es nombrado por el dios mensajero de dioses como “Adán de los poetas, oh Cervantes”, también es una cuerpa textual monstruosa compuesta con versos: mágica y real a la vez, elogio de la belleza y de la ficción, extraña y, por eso mismo, ùtil al que quiere emprender el viaje que reunirá los bordes de mundos antitéticos:

 

Yo, aunque pensé que todo era mentira,

entré con él en la galera hermosa

y vi lo que pensar en ella admira:

de la quilla a la gavia, ¡oh estraña cosa!,

toda de versos era fabricada,

sin que se entremetiese alguna prosa;

las ballesteras eran de ensalada

de glosas; todas hechas a la boda

de la que se llamó malmaridada;

era la chusma de romances toda

gente atrevida, empero necesaria,

pues a todas acciones se acomoda;

la popa de materia estraordinaria,

bastarda, y de legítimos sonetos,

 de labor peregrina en todo y varia;

eran dos valentísimos tercetos

los espalderos de la izquierda y diestra,

para dar boga muy perfectos;

hecha ser la crujía se me muestra

de una luenga y tristísima elegía,

que no es cantar sino en llorar es diestra (...)

el árbol, hasta el cielo levantado,

de una dura canción prolija estaba

de canto de seis dedos embreado;

él y la entena que por él cruzaba,

de duros estrambotes de madera

de que eran hechos claros se mostraba;

la racamenta, que es siempre parlera,

toda la componían redondillas,

con que ella se mostraba más ligera;

las jarcias parecían seguidillas

de disparates mil y más compuestas,

que suelen en el alma hacer cosquillas

las rumbadas, fortísimas y honestas

estancias eran, tablas poderosas

que llevan un poema y otro a cuestas. (I, 241 y siguientes)

 

            El capítulo dos se inicia con la lectura, por parte del poeta Cervantes que cumple los mandados de Mercurio que a su vez cumple los de Apolo, de una lista de poetas alabados jocosamente. Esta colección de nombres se interrumpirá cuando nuestro poeta chaka-runa diga que Francisco de Quevedo no puede venir porque “tiene el paso corto y no llegará en un siglo entero”. La solución estará, nuevamente, en manos de cuerpas plurales, bellas y monstruosas a la vez, y reuniones de elementos dispares agitados: se le envía una nube al poeta para que venga caballero en ella, el mar se turba, el viento sopla y crece, la tierra, el agua, el aire, el fuego se agitan y comienzan a llover poetas

 

sobre el bajel, que se anegara luego,

si no acudieran más de mil sirenas

a dar azotes a la gran borrasca,

que hacía el saltarel por las entenas.

Una, que ser pensé Juana La Chasca,

de dilatado vientre y luengo cuello,

pintiparado a aquel de la tarasca,

se llegó a mí, y me dijo:”De un cabello

desde bajel estaba la esperanza

colgada, a no venir a socorrello.

Traemos y no es burla, a la Bonanza,

que estaba descuidada oyendo atenta

los discursos de un cierto Sancho Panza”. (II, 339-351)

 

            La alusión a Sancho Panza nos remite a una nueva unión de nuestro chakaruna: la que se opera entre obras literarias, redes de lo intertextual que entraman multiversos simultáneos, y la conformada en el Quijote mismo entre los dos protagonistas como pares antitéticos y complementarios de lo ideal y lo material, lo loco y lo cuerdo, lo caballerosamente heroico y lo amistosamente silencioso, constante, fiel a la confianza y a la unión en sí misma sin moldes ni límites.

            Del mismo modo que Sancho, los poetas llovidos sobre el bajel como sapos o ranas vienen muertos unos de sed y otros de hambre. El yo lírico inventará para nombrarlos un neologismo jocoso que es, a la vez, puente a su modo: “¡Cuerpo de mí con tanta poetambre!” (II, 396), dirá el poeta Cervantes mientras Mercurio mismo se dedica a zarandar “mil poetas de gramalla” y otros dos mil entre buenos y malos, sin mucho orden ni método, para arrojar montones al mar. Y es en este final del segundo capítulo que vemos que los poetas, aún los arrojados del bajel por el desprolijo Mercurio, tienen oficios humildes como sastre, zapatero o fundidor, voz potente para enojarse con el trato recibido por Apolo, valoran más la vida que la honra y, ante todo, se atreven “a profanar del monte la grandeza con libros nuevos y en estilo nuevo” (II, 431-432).

            Una vez puestos en marcha los remos y entregados al viento, los navegantes se entretendrán glosando, recitando églogas, cantando, refiriendo sonetos y casos amorosos, “alfeñicados y deshechos en puro azúcar”, celebrando el poder alquímico del verso capaz de transformar en dulces versos los excrementos que la amada echa por la boca. Quien los une andando de uno a otro es la Poesía, personificada y con nombre en mayúsculas pero tan incluyente como para hacer que uno hable latín y otro algarabía.

            La armonía del viaje se romperá con algunos accidentes míticos pero me interesa en particular el momento en que todos deben sentarse alrededor de Apolo, ubicarse en forma jerárquica en troncos de laureles, palmas, mirtos, yedras o robles y el poeta Cervantes se quede de pie “despechado, colérico y marchito”. Este final del tercer capítulo que podría leerse como corte o reproche a la fama o el reconocimiento que le es negado, se narra, a su modo, como puente explícito (“Y volviéndome a Apolo, con turbada/ lengua le dije lo que oirá el que gusta/ saber, pues la tercera es acabada,/ la cuarta parte de esta empresa justa.”) entre el juicio ajeno y la autopercepción del poeta: el capítulo cuarto comienza con la enumeración anafórica de todo lo que el Yo Cervantes ha dado a la humanidad: su hermosa Galatea, La confusa nada fea, el Don Quijote pasatiempo al pecho melancólico, el gran Persiles, las Novelas que en la invención exceden a muchos.

El poeta chaka-runa, parado en medio de quienes han ocupado cómodamente los lugares asignados por Apolo, rodeado de la Poesía, las Musas y las Horas, entrega sus dones a quienes lo leemos y escuchamos: desde sus más tiernos años amó el arte de la agradable poesía, nunca entregó su pluma a la bajeza de la sátira, siempre tiene los pensamientos libres de toda adulación, nunca pone los pies donde camina la mentira, el fraude y el engaño, se contenta con poco aunque mucho desea, no reconoce a La Poesía cuando la ve suntuosa y adornada porque siempre la ha tratado “envuelta en pobres paños” (IV, 154), no entiende por qué algunos pretenden ocultar su nombre de poetas y deja claro que detesta la hipocresía de la falsa humildad reclamando “alabanzas de lo que bien hice”.

            Si este capítulo 4 fue centrado en el “Yo soy” del poeta y en las trazas y cualidades de La Poesía personificada, el capítulo siguiente se caracteriza por la pintura de las escenas más ágiles y violentas del libro: llega otra nave de poetas, abonando nuestra idea de que incluso lo múltiple puede ser multiplicado, y Neptuno surge del mar decidido a dar muerte a todos los que “en sus versos han dicho cien mil veces:/azotando las aguas del mar cano” (V, 161-162). La batalla se completa con la llegada de Venus para decirle al viejo dios que “Ni viejo ni azotado me pareces” (V, 163) y transmutar a los poetas nadadores en calabazas y odres que Neptuno no pueda hundir. La escena se recorta, entonces, como puente entre la vida y la muerte, recorrido narrado por la voz heroica que ha dejado de hablar de sí misma pero se ve y se reconoce en los que luchan por llegar a la “amada orilla”. Los poetas, en palabras de la diosa Venus, aparecen como capaces de muchas muertes, incluso enfrentados a algo tan eterno como el mar, y de morir, si fuese imprescindible, contentos:

 

“Primero acabarás que los acabes”,

le respondió madama, la que tiene

de tantas voluntades puerta y llaves;

“que, aunque el hado feroz su muerte ordene,

el modo no ha ser a tu contento,

que muchas muertes el morir contiene”.

Turbóse en esto el líquido elemento

de nuevo renovose la tormenta

sopló más vivo y más apriesa el viento;

la hambrienta mesnada, y no sedienta,

se rinde al huracán recién venido

y, por más no penar, muere contenta. (V, 172- 183)

 

Finalmente, el Viaje del Parnaso se completa con el clásico combate entre bandos opuestos que podríamos leer como alegoría de una España que sufre la expulsión de los moriscos y de los judíos y de un poeta puente entre márgenes y marginades, que se sabe ubicado en el “católico bando” pero esquiva las divisiones religiosas y políticas para esencializar el ser poeta y el estar del lado de La verdadera Poesía y no de la falsa Vanagloria a quien él mismo ha visto en sueños y no reconocido aunque fuese hermosa, enorme y capaz de abarcarlo todo. La lista de amigos que se suman a la lucha y a la conquista del territorio poético crece siempre a través de nombres y cuerpos líricos en despliegue jocoso de alegría, luminosidad, profundidad, gozo, plenitud. El Yo lírico es testigo, bufón, víctima, juez, acusado, acusador, cobarde, valiente, gracioso, ridículo, hambriento, saciado, y todo a la vez en la narración y descripción de sus pares y adversarios.

No hay un Parnaso único que premie y reconozca solo al mejor poeta o a tres o a nueve de ellos, ni una Italia mejor que España en cuanto a poesía, ni dioses griegos que evalúen sin lugar a dudas. Todos son espacios al mismo nivel de cercanía, unidos por toda cuerpa chakaruna, centralizados en la cuerpa femenina, amplia y multireinos de la Poesía, sin más nombre propio que ese, sin autoridad para elegir buenos y malos poetas sino poetas a secas, Poetas como nombre propio más allá de sus adjetivos. Todos reciben lo suyo:

 

Pero todo deseo impertinente

Apolo resfrió, premiando a cuantos

poetas tuv el escuadrón valiente;

de rosas, de jazmines y amarantos

Flora les presentó cinco cestones,

y la Aurora, de perlas, otros tantos;

estos fueron, lector dulce, los dones

que Delio repartió con larga mano

entre los poetísimos varones,

quedando alegre cada cual y ufano

con un puño de perlas y una rosa,

estimando el premio sobrehumano. (VIII, 115-126)

 

            En la Adjunta, apéndice excesivo y deforme, agregado textual monstruoso, ruptura de lo anterior por su prosa y su trama dialogal, el yo lírico Cervantes, devenido narrador cansado del largo viaje, a la vez que personaje teatral en escena junto a un joven poeta llamado Pancracio, es interpelado en la calle por este mancebo que lo reconoce como viajero más que como poeta: le pregunta si es “el señor Miguel de Cervantes Saavedra, el que a pocos días que vino del Parnaso”. Dentro del diálogo entre ambos, repleto de guiños metatextuales y desviaciones de todo género, Pancracio entregará a Cervantes una carta del mismo Apolo, escritor de correspondencia para quien se fue sin despedirse y encargado de tapar con sal los cuerpos de los malos poetas muertos para que no rebroten. En dicho texto se incluirá otro texto aún: “Privilegios y ordenanzas que Apolo envía a los poetas españoles”, decálogo irónico y chocarrero en el que se incluyen tanto pedidos de atención a los puntos sueltos de las medias de los poetas pobres como derecho a decirse siempre enamorado e inventarse una amada, excepción del poeta de toda convención moral o religiosa estricta tanto como posibilidad de ser el coco que toda madre necesita para asustar a los niños traviesos y llorones. Poeta, en no resumidas sino rebrotadas cuentas, es ser: monstruo y héroe, chakaruna y mensajero, traductor, anunciador y testigo, voz idéntica a todas y diferente, entre lenguas humanas y divinas.

           

 

 

Bibliografía

 

            Cervantes Saavedra, Miguel de (2016) Viaje del Parnaso y poesías sueltas.  Madrid: RAE.

Chikangana, Fredy (2017) “Indígenas y oralitura como resistencia ante el olvido”. Bogotá: Revista Errata. En https://revistaerrata.gov.co/contenido/indigenas-y-oralitura-como-resistencia-ante-el-olvido; obtenido el 20/03/2022.

Márquez Villanueva F. (1990). “El retorno del Parnaso”. Nueva Revista De Filología Hispánica (NRFH), 38(2), 693-732. En https://doi.org/10.24201/nrfh.v38i2.811; obtenido el 20/03/2022.

 

Cervanteando en domingo: No me canso nunca de esto

 Mi cerebro no responde pero al rato sí.

Cuando Julia mandó en la semana el recordatorio de que el 31 cerraba la entrega de ponencias para las actas de la AAH, no me acordaba ni en qué planeta existía algo con esas siglas ni de haber leído en la virtualidad un trabajo sobre qué.

Hoy domingo empezaron a resurgir imágenes de mesa en la virtualidad, compartida con la misma Julia, con oequeño incidente en la titulación de trabajos que conchuda innombrable no quiso corregir, sobre misma obra cervantina: mi querido Viaje del Parnaso.

Mi cerebrito solo no pudo hacer más fuerza y recordar título y/o hipótesis, pero había archivo en carpeta de vieja notebook y no hizo falta revolver correos ni drive: 

Ser poeta es ser chaka-runa: Una lectura heroica de Viaje del Parnaso de Miguel de Cervantes Saavedra.

Ahí me volvió todo el recorrido que dio este resultado mutante e híbrido teñido de cursada de seminario Persia.

Ya releído y adecuado a normas de AAH (Ya recordé lo que es y por qué estoy ahí), lo he enviado a donde corresponde y lo copio en este y otra bloga. Albricias.

4 seminario se suman a los 25 ya cursados

 Me inscribí la semana pasada y el hecho mismo de iniciar cuatri sigue teniendo para mí una magia que han perdido otras actividades centrales en mi vida como ir a las escuelas, sostener amistades livianas y divertidas, ser simpática o estar enamorada.

Inscribirse en seminarios de Letras (y uno de Arte) me quitan la pesadez de los días hacia la jubilación y el odio hacia el mundo que ni me entiende ni me festeja.

Sus magníficos títulos son: 

PRODUCIR LA MIRADA OCULOCENTRISMO Y REGÍMENES DE VISIBILIDAD EN LA LITERATURA INGLESA

LETRAS NEGRAS EN LA BLANCA PÁGINA. RAZA Y AUTENTICIDAD EN LA LITERATURA AFROESTADOUNIDENSE

FURORES IMPRESOS: LA SAGA DE LAS PRIMERAS LECTURAS DEL QUIJOTE DE 1605 EN EL QUIJOTE DE 1615

LA AMÉRICA DE STEPHEN KING. NARRATIVAS TRANSMEDIAS.

 


2 de marzo de 2022

Publicado en feis

 Estoy leyendo deslumbrada, releyendo de a párrafos, subrayando, anotando márgenes, el Gran Sertón: Veredas de Guimaraes Rosa, en traducción genial de Florencia Garamuño y Gonzalo Aguilar. Me dieron ganas de intentar con el original en portugués y de cursar seminario de Brasileña en Puán. ¿Me recibiré con ustedes este año, Lucía Tennina?

10 de enero de 2022

Mi autocronograma quiere entregarse a la magia de lo que vendrá pero qué difícil

 Que será

O que será que será
Que andam suspirando pelas alcovas
Que andam sussurrando em versos e trovas
Que andam combinando no breu das tocas
Que anda nas cabeças, anda nas bocas
Que andam acendendo velas nos becos
Que estão falando alto pelos botecos
Que gritam nos mercados que com certeza
Está na natureza, será que será
O que não tem certeza, nem nunca terá
O que não tem conserto, nem nunca terá
O que não tem tamanho
O que será que será
Que vive nas ideias desses amantes
Que cantam os poetas mais delirantes
Que juram os profetas embriagados
Que está na romaria dos mutilados
Que está na fantasia dos infelizes
Que está no dia-a-dia das meretrizes
No plano dos bandidos, dos desvalidos
Em todos os sentidos, será que será
O que não tem decência nem nunca terá
O que não tem censura nem nunca terá
O que não faz sentido
O que será que será
Que todos os avisos não vão evitar
Porque todos os risos vão desafiar
Porque todos os sinos irão repicar
Porque todos os hinos irão consagrar
E todos os meninos vão desembestar
E todos os destinos irão se encontrar
E mesmo o Padre Eterno que nunca foi lá
Olhando aquele inferno, vai abençoar
O que não tem governo, nem nunca terá
O que não tem vergonha nem nunca terá
O que não tem juízo
O que será que será
Que todos os avisos não vão evitar
Porque todos os risos vão desafiar
Porque todos os sinos irão repicar
Porque todos os hinos irão consagrar
E todos os meninos vão desembestar
E todos os destinos irão se encontrar
E mesmo o Padre Eterno que nunca foi lá
Olhando aquele inferno, vai abençoar
O que não tem governo, nem nunca terá
O que não tem vergonha nem nunca terá
O que não tem juízo

2022

 Esta bloga que nació como desdoblamiento de la bloga personal en 2008 o 2009, se mantiene con más lectores que cualquiera de mis otras blogas. No sé quienes sois, muchaches, pero espero que no esteis esperando que me reciba y deje de publicar por aquí.

Qui´zas suceda este año, quizás nunca: ya no hago promesas ni invoco el nombre de mi facultad en vano. El plan sigue siendo hacer una última materia genial como alumna pura, es decir, sin trabajar, jubilada y ahora se agrega: como propietaria en casa nueva. ¿Todo eso en un año? ¿En este año?

27 de noviembre de 2021

10 en TELF

 Teoría y estudios literarios feministas, primera cursada en medio de virtualidad y confusión. Todo amor y sabiduría, paciencia y necesidad de transmitir, sentipensar y compartir. Una belleza, o dos.

A mi profe de prácticos se le ocurrió que hiciera un largo poema como trabajo final. Lo hice. Inicio de nuevo libro. Se llama "La ieja feminista que se volvió poeta conceptual".

24 de octubre de 2021

Bitácora dominguera

 Siendo hoy domingo, 12.46 del mediodía, estando bañada, vestida, peinada, desayunada, ropa tendida, soretes de perro juntados, entrevista de Camila Sosa Villada escuchada con mates y compartida, informo que:

1. He terminado mi parcial de Filologías latinoamericanas (entrega el miércoles)
2. He enviado anticipo de trabajo final a TELF: Teoría y estudios feministas. Dos propuestas a falta de una.
3. Mañana me pediré el día de licencia. Y el miércoles también. Que soy cyborg pero no máquina.