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2 de junio de 2023

Ay, estes enamorades...

 Dio don Jacinto en ir a oír misa en un monasterio no lejos de la casa de Aminta y donde siempre la hermosa dama acudía con su tía; y como la hermosura, las galas y el acompañamiento fuese para mirar, puso en ella don Jacinto los ojos, con tan atento afecto que no paró la hermosa vista hasta el alma. Empezó don Jacinto a sentirse mal de la herida que le había dado en el corazón la belleza de Aminta, y, considerando su nobleza, riqueza y honestidad (que de todo se informó), [y] ser imposibles sus pensamientos, pues el ser quien era Aminta y su estado dél lo dificultaba todo, le traía [tan] fuera de sí que no parecía hombre con alma, sino cuerpo o fantasma sin ella. Vínole a poner en tal cuidado su pasión, que del poco comer y mal dormir vino a perder la salud, de suerte que cayó en la cama de una profunda melancolía, con que negó a Flora la conversación y amistad, siendo su vista tan enfadosa a sus ojos que quisiera, por no verla, no tenerlos. 

Sentía Flora la repentina mudanza de don Jacinto con notables apariencias de pena, si bien por lo que hizo no se puede juzgar fuesen verdaderas; y como llegase muchas veces a preguntarle la causa de su pena y él te la negase, por curiosidad, que no quiero sentir que fuese amor, dio en andar a la mira hasta saberlo. No le fue dificultoso, porque como Amor es ciego y no se sirve sino de ciegos, él y ellos hacen las cosas de suerte que pocas veces se encubren. Y así, un día que don Jacinto estaba rendido a sus cuidados, ya que le pareció que Flora estaba fuera (por haberlo dicho ella así, y como él ya no la amaba, no examinaba sus cosas como solía; antes él mismo le pedía que saliese a pasearse y ver la ciudad, deseando la soledad para darse todo a su Aminta) y creyendo estar solo, tomando un laúd cantó así: 

Del fugitivo Eneas llora Dido 

el desprecio cruel de su partida; 

de rabia ciega, en cólera encendida, 

maltrata él rostro por vengar su olvido. 

Llama a su amante, sin razón querido, 

la mano al pomo de una espada asida, 

con que, cortando en flor su triste vida,

 ganó el laurel a su lealtad debido. 

Elisa bella, aunque tu triste suerte 

te forzó a darte muerte rigurosa, 

yo trocara mi vida por tu muerte. 

Porque si no te amara, es cierta cosa 

que imposible le fuera aborrecerte;

y, pues te amó, ¿qué suerte más dichosa?

 Empresa fue famosa, 

con que a la fama tienes envidiosa; 

y, pues fuiste querida, no lamentes 

el ser aborrecida. 

Con tan dulce memoria 

no hay pena que no sea mayor gloria. 

Mas ¡ay de una firmeza, 

pagada con desdén y con tibieza! 

Aquesta sí que es pena, 

que la tuya lo fue de gloria llena. 

Mas ¡triste del que muere, Aminta ingrata, 

sin que en mal tan grave 

jamás espere gloria ni se acabe!




María de Zayas y Sotomayor. La burlada Aminta

Zayas II

 NOVELA II 

LA BURLADA AMINTA, 

Y VENGANZA DEL HONOR 


FUE el capitán don Pedro (cuyo apellido por justos respetos se calla) natural de la ciudad de Vitoria, una de las principales de Vizcaya, por su amenidad, grandeza y nobleza que en sí cría. Desde sus tiernos años se inclinó a las armas, ejercicio usado entre nobles. Gastó la flor de su mocedad en la guerra, si se puede decir gastar sirviendo a su Rey con tanto valor, por cuyo bien empleado trabajo alcanzó del católico y prudente Felipe II honrosos cargos en ella, hasta que, pidiendo su noble ejercicio el merecido premio de sus servicios, el cristiano rey don Felipe Tercero honró su persona con un hábito de Santiago y seis mil ducados de renta, librados en la encomienda del mismo hábito. 

Casó en Segovia (ilustre ciudad de Castilla, tan adornada de edificios como de grandeza de caballeros, y enriquecida de mercaderes que con sus tratos estienden su nombre hasta las más remotas provincias de Italia) con una dama igual en nobleza y bienes de Fortuna. Deste matrimonio tuvo un hijo, el cual llegando a los años de discreción, heredando los nobles y alentados respetos y pensamientos de su padre, a imitación suya y cudicioso de sus hazañas, quiso emplear su mocedad en mostrar su valor y granjear algunas de las que a su padre sobraban, y así, con gusto suyo y una bandera, cuyo suplimiento alcanzaron los méritos de su padre, pasó a Italia a servir a su Rey en la famosa guerra que tenía con el duque de Saboya.

6 de mayo de 2023

Pensando cositas raras: ¿Es María de Zayas almodovariana?

 ¿Qué significa que una película sea ‘almodovariana’?

Analizamos el término ‘almodovariano’ a través de la filmografía de Pedro Almodóvar para comprobar si efectivamente ‘Julieta’ es lo más (o lo menos) ‘almodovariano’ de Almodóvar.
¿Qué significa que una película sea ‘almodovariana’?
¿Qué significa que una película sea ‘almodovariana’?

Cada estreno de cada película de Pedro Almodóvar es un acontecimiento cultural. Lo es porque su cine es un género en sí mismo, porque aunque haya en su filmografía un reparto casi equitativo de obras maestras y películas menores siempre hay algo muy Almodóvar que gusta a los espectadores. Detalles, atmósferas, personajes, diálogos, colores que solo se encuentran en su cine. Por eso ha habido que inventar un término para definir esas características propias que viven en cualquier escena de cualquier película del manchego que incluso fuera de contexto es automáticamente reconocida como almodovariana… Sin comillas, sí, porque ya forma parte de nuestro lenguaje.

Julieta es el título de la última película de Almodovar, que se iba a llamar Silencio hasta que la productora decidió cambiarlo porque un tal Martin Scorsese también había titulado así su siguiente proyecto. Qué más da, Julieta es precioso, sencillo y como la herencia de Shakespeare recuerda también la tragedia y la pérdida que se viven en este intenso drama, este ejercicio de contención bergmaniano (tampoco necesita comillas) en el que una madre, Julieta, es abandonada por su hijaJulieta es una película distinta a todo lo anterior en la filmografía del director pero también está repleta de detalles puramente almodovarianos. Entonces… ¿en qué quedamos? Lo mejor será que analicemos el término y veamos cuánto hay en Julieta de Almodovar o cuánto no hay.

Títulos muy coloridos

Colores muy vivos y letras de diseño para construir los títulos de sus películas. Una película de Almodóvar con unos títulos sobrios no es de Almodóvar. Aunque estemos ante un drama, como en el caso de Julieta, el color es fundamental para el manchego. Realmente esto no aporta nada a la película pero es una seña de identidad, una firma artística, algo que comenzaría como divertimento, se convertiría en tradición y ahora es una especie de señal que nos invita a pasar al universo del director. La antesala, el momento en el que nos preparamos para ver que nos tiene reservado Pedro.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 50%. Los títulos son más sobrios que de costumbre pero aun así son totalmente reconocibles.

Pasión por lo grotesco

La piel que habito

Almodóvar se desvive para escandalizarnos y para incomodarnos con momentos grotescos entre lo cómico y lo ridículo, personajes brutales, trágicos y decadentes que intentan sobrevivir en esta jungla. Uno de los más recordados es el personaje de Roberto Álamo en La piel que habito, un tipo vestido de tigre con instintos animales que llega a la casa del doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas) para visitar a su madre, Marilia. Ahí descubre que el doctor mantiene encerrada a una joven y decide violarla brutalmente. La escena de este tigre arrastrando a Elena Anaya vestida con un mono de color caqui es escandalosa y única. Y como esta hay unas cuantas en su filmografía: como el polvo mal echado de Carmen Maura en el gimnasio en ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, la violación de Hable con ella en cine mudo…

Porcentaje almodovariano en Julieta: 0%. No hay nada aberrante e incómodo en esta película, ningún personaje extremo. Almodóvar nunca ha sido tan naturalista.

Amor de madre

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La maternidad es una de sus constantes. Todas sus películas, o casi todas, relatan el amor de una madre a su hija, o viceversa. Al manchego le interesa, dice, porque es algo completamente misterioso para un hombre, algo que es difícil de entender pero imposible de renunciar a intentarlo. Es el gran tema y Almodóvar lo ha sabido explotar siempre pero su obra maestra es sin duda Todo sobre mi madre… dedicada, por cierto, a su madre.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 100%. Julieta se podría titular Todo sobre mi hija, es sin duda la historia más desgarradora sobre la maternidad que ha hecho el manchego.

Del folletín a la tragicomedia

En esta escena Marisa Paredes interpreta a una escritora de novela rosa que defiende su nueva novela cuyo argumento es el de una madre que mata a su marido que es un maltratador y un obseso y lo esconde en la nevera de un vecino. Efectivamente, esta trama os suena porque Pedro la utilizaría 11 años después en Volver. El cine de Almodóvar lleva la marca del folletín, de esas historias que escribía Paredes en La flor de mi secreto. Heroínas, mujeres luchadoras, amor predestinado como el de ¡Átame!, esposos que engañan, esposas que asesinan y se salvan y se vuelven a enamorar. El director los convierte en tragicomedias complejas donde los sentimientos de los personajes y sus aspiraciones se van desvelando como muñecas rusas en una historia donde siempre hay amor y muerte y sexo.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 98%. Chico conoce chica en un tren. Un amante costalero que se va a pescar cuando el mar está picado, una pérdida, una hija y una madre que no se conocen y frases como: “Yo me fui a estudiar diseño a Nueva York y ella buscó un refugio espiritual en los Pirineos. Nos volvimos a ver años después”.

Pongamos que hablo de Madrid

Aunque Almodóvar es manchego y la impronta de España es casi perenne en su cine: el gazpacho envenenado de Mujeres al borde de un ataque de nervios, el color rojo, el toro, el torero y la torera, las canciones, los bailes y el arte castizo en general hay una ciudad por la que Pedro Almodóvar siente predilección. Madrid. El Madrid de Almodóvar es ese barrio de la Concepción donde Carmen Maura friega escaleras en ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, o ese barrio de Cuatro Caminos que parece Cuba en Volver, el matadero en Matadaor, el rastro de Laberinto de Pasiones, Chueca, la cárcel de mujeres de Yeserías, las chabolas de la Ventilla, el barrio de Las Letras en el que Javier Cámara se enamora de Leonor Watling en Hable con ella… Y a Atocha, claro, el tren que coge Cecilia Roth en Todo sobre mi madre

Porcentaje almodovariano en Julieta: 100%. En Julieta todos los personajes huyen de Madrid menos su protagonista cuyo Madrid está lleno de calles céntricas, de barrios obreros y de pistas de baloncesto.

La estética 'kitsch'

A Almodóvar no le asusta lo kitch, de hecho llena su obra de decorados cursis que combinan tendencias imposibles, tapizados de leopardo, imágenes religiosas… Sus películas son una mezcla de estilos, texturas y géneros incompatibles que convierten esa supuesta degradación de lo artístico en una maravillosa forma de expresión única que también funciona como reflejo de sus personajes o de lo que ocurre en pantalla.

Porcentaje almodovariano en Julieta: 60%Julieta ve un ciervo corriendo a cámara lenta a través de la ventana de un tren. Esculturas de hombres sin cabeza y con el pene cortado que adornan una humilde casa de pescadores en la costa.

Bailando, me paso el día bailando

En las películas de Almodóvar se canta y se baila. Quizá ¡Átame! Contenga la escena musical más icónica de su filmografía, Victoria Abril, Loles León y Antonio Banderas cantando en el coche Resistiré.  Pero también quedan para el recuerdo las canciones de Luz Casal que Miguel Bosé y Marisa Paredes interpretaron en Tacones Lejanos o a Estrella Morente cantando a través de la Raimunda de Volver interpretada por Penélope cruz, o al propio Almodóvar haciendo un excéntrico playback de La bien pagá en un fragmento de ¿Qué hecho yo para merecer esto?. Y por supuesto el I’m so excited entonado por los tres azafatos de Los amantes pasajerosCarlos Areces, Javier Cámara y Raúl Arévalo.

Porcentaje almodovariano en Julieta20%. Apenas unos minutos de Chavela Vargas. Pero por algo esta película se iba a titular Silencio.

La comedia negra

¿Qué sería del cine de Almodóvar sin el costumbrismo? ¿Qué sería del cine de Almodóvar sin esos diálogos tan surrealistas y naturalistas al mismo tiempo? El cine del manchego es tragicómico, procaz, con diálogos delirantes que hablan de asesinatos o con pedos en medio del ascensor. Chus Lampreave, nuestra última gran pérdida, es en sí misma ejemplo almodovariano de humor negro, tan lastimera como desternillante.

Porcentaje almodovariano en Julieta15%. Quizá el personaje de Rossy de Palma sea lo único que aporte a Julieta algo de humor. Y ni falta que hace, cuidado, Julieta es un DRAMÓN, con todas sus letras y todos sus honores.

Las chicas almodóvar

Todo sobre mi madre

El gran tópico de su cine. Las mujeres de Pedro Almodóvar son siempre personajes muy humanos, carnales, pero también son heroínas. Y ambigüedad también tiene un papel importante en ellas: mujeres que habitan dentro de hombres, mujeres que aman a los hombres y mujeres que aman a las mujeres. Madres, hijas y abuelas. Las chicas almodóvar son los personajes y también las actrices que los interpretan. Carmen Maura, Penélope Cruz, Marisa Pareces, Cecilia Roth…

Porcentaje almodovariano en Julieta100%. A pesar de que nunca había trabajado con ellas, Emma Suárez y Adriana Ugarte son dos fantásticas chicas almodóvar que interpretan el mismo personaje,Julieta, la primera en poner título a una película del director.

El arte

Los abrazos rotos

A parte de las canciones el cine de Almodóvar está repleto de arte: de cuadros, de películas, de teatro, de literatura… Pero centrémonos en los cuadros, en la Venus recreándose con el amor y la música de La piel que habito, la manzana de Enzo Mari en Los abrazos rotos o en los tableaux vivants de sus películas: Carmen Maura haciéndose un Roy Lichtenstein en Mujeres al borde de un ataque de nervios o (también en el mismo título) una maravillosa encarnación de Ventanas de noche de Edward Hopper.

Porcentaje almodovariano en Julieta100%. Ya sea por el autoretrato de Lucian Freud que ruge en la casa de Julieta como por las esculturas del personaje de Inma Cuesta, la última película de Almodóvar tiene mucho arte.

Amor, sexo, muerte y religión

Volver1

Quizá estos sean los temas que más se tocan en el cine de Almodóvar, obsesionado con las historias románticas, el sexo más inocente y también el más turbio, la muerte en forma de asesinatos y de accidentes y la religión que casi siempre se manifiesta como una losa que presiona a esta (nuestra) sociedad educada en la tradición judeocristiana. Al igual que genios como Luis Buñuel, Almodóvar recurre siempre a estos aspectos que conforman en sus películas el sentido de la vida. Nunca describió el sexo como lo hizo en Laberinto de pasiones, o el amor como en ¡Átame!, la muerte (o la pérdida) como en Volver y la religión como en La mala educación.

Porcentaje almodovariano en Julieta98%. El amor de una madre y de una hija y el de una profesora y un costalero. El sexo como engaño, como culpa. La muerte para marcar una vida y la religión como huida desesperada.

4 de mayo de 2023

Nuevo Ubacyt: Escrituras de mujeres en el Siglo de oro

 "Llegó a tanto mi amor que me acuerdo que hice a mi adorada sombra unos versos, que si no te cansases de oírlos te los diré, que aunque son de mujer, tanto más grandeza; porque a los hombres no es justo perdonarles los yerros que hicieren en ellos, pues los están adornando y purificando con arte y estudios; mas una mujer que sólo se vale de su natural, ¿quién duda que merece disculpa en lo malo y alabanza en lo bueno?"


María de Zayas y Sotomayor. Novela primera: Aventurarse perdiendo.

14 de abril de 2023

Inicio de Ubacyt 2023: Escritura de mujeres en el Siglo de oro

 

PROYECTO BIESES, O CÓMO RECUPERAR EL PAPEL DE LAS MUJERES EN LA LITERATURA

Proyecto BIESES, de recuperación de la bibliografía de mujeres desde la Edad Media hasta el siglo XVIII
Proyecto BIESES, de recuperación de la bibliografía de mujeres desde la Edad Media hasta el siglo XVIII

En la actualidad están surgiendo en nuestro país algunos proyectos muy interesantes de recuperación del lugar que le corresponde a las mujeres en la historia, sobre todo en el campo de las letras y la cultura. Ejemplo de ello es “Las Sinsombrero” y “BIESES”, de este último hablamos con algunas de sus impulsoras. María Carmen Marín Pina, María Dolores Martos Pérez y Nieves Baranda Leturio nos explican en primera persona en qué consiste este sueño, que recopila autoras y obras desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. En su base de datos ya hay más de 12000 registros, y nos sorprende ver que poco a poco las mujeres vamos estando en el lugar que nos han robado. Su función está financiada desde el año 2004 por el Ministerio de Economía y Competitividad.
Debido a sus respectivos trabajos, las tres mujeres a las que hoy entrevisto han contestado cada una a unas cuantas preguntas en exclusiva para Lecturafilia.

Pregunta (P): ¿Cómo y por qué surge el Proyecto Bieses?

Mª Dolores Martos
Mª Dolores Martos

María Dolores Martos: El proyecto Bieses surge de la constatación de un vacío: el de la presencia de las escritoras en la historia de la literatura y su silencio y olvido en las historias de la literatura o en los planes de estudio. El primer objetivo fue el de recopilar qué autoras y qué obras suyas conocemos desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. Y después el de recoger y ordenar la bibliografía existente sobre las mismas, es decir, qué se ha estudiado y analizado de estas escritoras, del contexto de su escritura, de las razones por las que decidieron tomar la pluma, qué impedimentos encontraron, qué brecha abrieron en el orden social, etc. De ahí surgió la idea de hacer una Bibliografía de escritoras españolas, cuyo acrónimo es BIESES.

(P): ¿Nos describes vuestro día a día y la metodología con la que trabajáis?

Mª Carmen Marín Pina: En este período las propuestas de análisis e investigación han ido evolucionando porque Bieses lleva más de una década de dedicación investigadora.
El proyecto aúna el análisis filológico con el contexto sociológico y las herramientas de las humanidades digitales. La bibliografía sobre las autoras se gestiona a través de una base de datos de consulta abierta que sistematiza y ordena la información sobre la biografía de las escritoras, sobre sus obras conocidas (y perdidas pero de las que tenemos alguna noticia de su existencia) y los estudios que sobre ellas se han hecho. En un segundo momento, acometimos el estudio de la literatura conventual femenina y fruto de esta investigación fue la publicación del libro Letras en la celda. Cultura escrita de los conventos femeninos en la España Moderna, aparecido en 2014. En la fase actual, en proceso de desarrollo, se está estudiando el contexto de producción y recepción de estas obras y el posicionamiento de las escritoras como sujetos autoriales en la primera edad moderna. Partimos para ello de la edición y estudio de la información sociológica que contienen los paratextos de los escritos de estas autoras. Además de dar a conocer las obras, esta investigación permite fijar en su desarrollo histórico la manera en que las escritoras fueron accediendo al mercado literario, qué tipo de géneros literarios publicaron, qué redes de sociabilidad literaria tejieron, cómo fueron juzgadas por sus coetáneos, etc.

(P): ¿Actualmente sois todas mujeres las que componéis el equipo investigador, ¿es una casualidad o tiene esto alguna explicación?

Mª Carmen Marín Pina
Mª Carmen Marín Pina

Mª Carmen Marín Pina: Supongo que hay muchas explicaciones para el hecho de que la mayoría de las investigaciones sobre escritoras sean desarrolladas por mujeres. Y quizá tenga que ver con que toda la historia de la literatura hasta el siglo XX haya sido escrita por hombres. En cualquier de los casos, en otros momentos también han formado parte del equipo Bieses investigadores. No obstante, aprovecho su pregunta para animar e invitar a los investigadores a trabajar en la escritura femenina.

(P): Lleváis ya doce años inmersas en esta tarea, ¿qué cambios habéis notado en vuestra ruta?

Nieves Baranda: La investigación sobre la escritura femenina ha crecido notablemente en las últimas décadas. Se ha avanzado significativamente en el conocimiento de las escritoras y sus obras. Se hará evidente cuando se publique en unos meses una historia muy renovada de las escritoras de este período. Va a salir a la vez en inglés y en español en editoriales de dos países y colaboran en ella investigadoras de Europa y Estados Unidos. Sin la extensa labor de recuperación y sistematización historiográfica de BIESES no sería posible una perspectiva tan renovadora como la que se plantea en ese libro. No obstante, el corpus de escritoras sigue siendo fragmentario y queda mucho trabajo por hacer.

(P): Además de la investigación que lleváis a cabo en el ámbito de la recuperación de la memoria narrativa femenina, ¿qué otras actividades potenciáis?

María Dolores Martos: Nuestro objetivo es poner a disposición de la comunidad investigadora y de la sociedad en general una exhaustiva y actualizada bibliografía de las escritoras españolas desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, con el objetivo de poder conocer cómo era la escritura femenina, cómo se desarrolló, qué dificultades encontraron, cómo las solventaron y qué estrategias desarrollaron para ocupar una posición de autoras en el campo de las letras. Esto lo hacen las autoras desde los distintos géneros literarios que cultivan: narrativa, poesía, ensayo, traducciones, obras de teatro, autobiografías, etc. Las actividades que desarrollamos están planificadas en un proyecto de investigación que en sus sucesivas fases ha sido financiado por el Ministerio de Educación, primero, y ahora por el de Economía y Competitividad. Esta labor va en varias direcciones: publicaciones, congresos, seminarios de investigación, difusión de estos resultados en foros internacionales, docencia y divulgación. En la página web (www.bieses.net) hay acceso a todas actividades, incluida una sección de recursos didácticos de interés tanto para los estudiantes y docentes como por los simples curiosos del tema que quieran conocer cuál es la historia de las escritoras hispánicas entre 1500 y 1800.

(P): ¿Qué papel han jugado las mujeres en la historia de la literatura hasta el siglo XIX?

María Dolores Martos: Su papel ha variado a lo largo de la cronología que usted comenta. Y es esa evolución la que también estudiamos. Toda mujer que escribe piensa en un lector para su obra y eso supone una transgresión del papel social diseñado para ellas. Cuando empiezan a poder publicar, a inicios del siglo XVII, las escritoras acceden al espacio público e incluso alguna de ellas, como Ana Caro, empiezan a cobrar por sus obras. Este es el inicio de una evolución imparable que, con avances y retrocesos, llega hasta hoy.

(P): ¿Nos podrías hablar de cómo fue avanzando la literatura femenina a lo largo del tiempo?

Nieves Baranda Leturio
Nieves Baranda Leturio

Nieves Baranda: El tema requiere más bien un libro. Quizá lo más significativo a lo largo de los siglos es la sucesiva aparición y desaparición de escritoras de la historia. Si en el siglo XVII hubo un buen número de escritoras en España, en el siglo XVIII apenas nadie se acuerda de ellas, y lo mismo se puede decir con el siglo XIX y con el siglo XX. Incluso hoy en día el público en general no conoce a las mujeres en relación al grupo del 27 o se olvida a las poetas de posguerra, etc. Esto exige a las propias mujeres la construcción renovada de su identidad autorial una y otra vez, porque la perspectiva de la literatura es masculina (no universal), de modo que las mujeres vuelven a partir de cero para crear una perspectiva femenina. El principal avance en cada época viene de la afirmación de las escritoras como sujetos autoriales, es decir, de creadoras que reconocen una voz propia de identidad femenina y la hacen pública. La progresión en esta afirmación autorial es el motor de cambio para las escritoras.

(P): Habéis buscado sinergias con proyectos similares de Italia y Portugal, ¿la cuestión de la igualdad de género debe abordarse a través de un plan transversal que incluya a todos y cada uno de los sectores sociales?

María Dolores Martos: Por supuesto que sí. La igualdad de género es un tema que afecta a la sociedad en su conjunto y solo puede abordarse desde ese carácter transversal. En lo que al ámbito literario se refiere, la igualdad pasa por una restitución histórica, por revisar la presencia que las mujeres han tenido en los estudios literarios y, sobre todo, en su ausencia en la historia literaria.
Las realidades sociales y culturales de cada país son distintas por las tradiciones de las que parten, pero hay constantes en el papel de la mujer en la sociedad y la literatura que permiten establecer puentes a la vez que fijar diferencias. Los estudios literarios deben prestar atención a la contextualización de las problemáticas de la escritura femenina en un contexto europeo, de ahí la colaboración y participación del proyecto Bieses en seminarios, coloquios y publicaciones tanto europeas como americanas.

(P): En la actualidad ya comienzan a aflorar muchos proyectos de puesta en valor y revalorización de la función que la mujer desempeñó en muchos sectores. Pienso por ejemplo en el proyecto de “Las Sinsombrero” o “Clásicas y modernas”, ¿está superada entonces la brecha de género o es un sueño del que aún queda mucho por soñar para conseguirlo?

María Dolores Martos: No está superada, ni mucho menos, pero sí que tenemos más conciencia de ella, y eso es importante. Hay muchos equipos de investigación que desde perspectivas distintas, históricas, literarias, sociológicas, están dando a conocer cómo era la vida de las mujeres y su relación con la cultura. Incluso y más interesante, quienes no aplican una perspectiva de género a sus estudios empiezan a ser conscientes de que deben tenerla en cuenta, porque ofrece perspectivas complementarias muy valiosas. En la sociedad del pasado, donde los roles de género estaban fuertemente diferenciados, no se puede hacer historia sin tener en cuenta el género del sujeto. En cuanto a nuestros días, mientras no se dé una presencia normalizada de las mujeres en los planes de estudio es imposible hablar de una brecha de género superada.

(P): ¿Cómo se adentra vuestra iniciativa en el conjunto de la sociedad?

María Dolores Martos: Se trata de una labor de investigación que se desarrolla en el ámbito académico. Sus resultados llegan a la sociedad a través de la docencia universitaria y de una labor de divulgación que pretende hacer llamar la atención sobre las dificultades que la mujer ha tenido a lo largo de la historia para ser escritoras. La historia de escritoras que antes mencionábamos será una forma de dar visibilidad a lo mucho que hemos aprendido en estos años y será una marca para el mundo académico, que acabará por llevar la existencia de estas escritoras a la sociedad. Es un proceso lento, que debe llegar a los manuales escolares donde se empieza a formar el canon y sobre todo los modelos de género.

(P): A día de hoy mucho se habla del auge de la literatura femenina, aunque no sabemos muy bien si con el afán de revalorizarla o de establecer una etiqueta peyorativa y denigrante, ¿cuál es la postura de BIESES con respecto a este tema?

Nieves Baranda: No podría hablar de una postura BIESES más allá de la definición puramente metodológica de nuestro trabajo, pero sí de la mía propia. El lenguaje tiene sus trampas y en efecto etiquetar como femenino puede tener un sentido peyorativo de varias formas según quién y cómo se esté usando. Sin entrar en las connotaciones descalificadoras, como mínimo implica que ese producto cultural está reducido a una parte de la sociedad, que sus características no son universales (en creación, en lectura) como las de la literatura a secas. Aunque solo sea desde ese punto de vista, al decir literatura femenina se está reduciendo el alcance y proyección de esas obras. Nosotros hablamos de literatura femenina de una forma totalmente neutra, en tanto que ‘literatura escrita por mujeres’ y nos sirve para definir nuestro ámbito histórico de estudio de una forma clara y objetiva, lo que es muy importante. En cuanto a la actualidad, creo que los ensayos de Laura Freixas, por ejemplo, no dejan lugar a dudas sobre los prejuicios conscientes o inconscientes asociados al término.

(P): ¿Cuál es vuestra meta en el futuro?

María Dolores Martos: Nuestro objetivo es continuar trabajando en fijar un corpus exhaustivo de la escritura femenina hasta el siglo XVIII y estudiar el contexto literario y social en que se desarrolló, sus cambios y su evolución. Empezamos en el proyecto una fase para crear recursos web de mucho impacto, mapas, gráficos interactivos fundamentados en una investigación del máximo rigor documental. Con eso esperamos conocer mejor a las escritoras en su entorno cultural, pero también atraer la curiosidad de expertos y aficionados. La meta es que las mujeres tengan en la historia de la literatura el lugar que realmente ocuparon. Restituir sus voces en un silencio de siglos.