28 de mayo de 2011
Lamento de Belisa
Lope de Vega
De pechos sobre una torre
que la mar combate y cerca,
mirando las fuertes naves
que se van a Inglaterra,
las aguas crece Belisa
llorando lágrimas tiernas,
diciendo con voces tristes
al que se aparta y la deja:
«Vete, cruel, que bien me queda
en quien vengame de tu agravio pueda».
«—No quedo con solo el hierro
de tu espada y de mi afrenta,
que me queda en las entrañas
retrato del mismo Eneas,
y aunque inocente, culpado,
si los pecados se heredan;
mataréme por matarle,
y moriré porque muera—».
«Vete, cruel, que bien me queda
en quien vengarme de tu agravio pueda».
«Mas quiero mudar de intento
y aguardar que salga fuera
por si en algo te parece
matar a quien te parezca.
Mas no le quiero aguardar,
que será vívora fiera,
que rompiendo mis entrañas
saldrá dejándome muerta».
«Vete, cruel, que bien me queda
en quien vengarme de tu agravío pueda».
Así se queja Belisa
cuando la priesa se llega;
hacen señal a las naves
y todas alzan las velas.
«Aguarda, aguarda, le dice,
fugitivo esposo, espera...
Mas, ¡ay! que en balde te llamo;
¡plega a Dios que nunca vuelvas!—».
«Vete, cruel, que bien me queda
en quien vengarme de tu agravio pueda».
21 de mayo de 2011
Debajo del faldellín de Dulcinea
tienen cierta lógica en su ordenada mutación de criterios. En el más allá de Montesinos prima, en cambio, el encantamiento. Allí no hay una sentida progresión hacia Dios, sino, por el contrario, un aleatorio desplazamiento por los confines de los posesos, ya que, como bien lo puntualiza el guía de la comarca “con otros muchos de vuestros conocidos y amigos nos tiene aquí encantados el sabio Merlín ha muchos años”. Y si bien la narración sugiere que, conforme el dispositivo caballeresco,
será construida como la aventura guardada solo para don Quijote, la acción demuestra, a contrapelo de lo esperable, que nada de todo cuanto allí se le
dice, encripte un mensaje o una línea de acción para el futuro. Don Quijote,
a diferencia de tantos protagonistas de catábasis, no sale imbuido de una
renovación espiritual, de nuevos saberes o de certezas ineludibles.
El caballero debe volver a la superficie “porque se llegaba la hora donde
me convenía volver a salir de la sima”8 y porque, en definitiva, “sería en
balde”9 que intentara algo en el más allá. Y el mensaje ultraterreno del que
debería ser portador muda en una información que, oportunamente, se le haría saber. La verdad de ese otro mundo no resulta expresada por un mensaje propio de aquél, sino, en cambio, por saberes e informaciones que en éste se le comunicarían.
Dulcinea forma parte de ese universo ultraterreno, por cuanto su figura se hace presente tanto en los dichos de un encantado –el mismo Montesinos– cuanto en una peculiar visión que el caballero tiene de ella y del cortejo de dos figuras que la habían acompañado en el momento del encantamiento.
En el caso de los dichos de Montesinos, verdadero anuncio verbal de la
aparición de su figura, el motivo de su mención lo brinda una degradada
explicación del mal semblante de Belerma:
Y no toma ocasión su amarillez y sus ojeras de estar con el mal mensil, ordinario en las mujeres, porque ha muchos meses y aún años, que no le tiene ni asoma por sus puertas; sino del dolor que siente su corazón por el que de contino tiene en las manos, que la renueva y trae a la memoria la desgracia de su mal logrado amante;
que si esto no fuera, apenas la igualara en hermosura, donaire y brío la gran Dulcinea del Toboso, tan celebrada en todos estos contornos y aún en todo el mundo.
La descripción del guía infernal plantea, cazurramente, dos comparaciones, una de las cuales, burlescamente, irrita al caballero mientras que la otra, por el contrario, se desliza imperceptiblemente. Montesinos refiere, en primer lugar, que la “amarillez” de Belerma no obedece, como suele suceder, al “mal mensil, ordinario en las mujeres”, equiparación en la cual, evidentemente, se incluyen todas las restantes, y parangona, a posteriori, la hermosura de la dama encantada con aquella de “Dulcinea del Toboso”.
La mención del “mal mensil”, impropia desde donde se la mire y mucho más aún en tanto instancia de justificación de una mengua estética de una dama cuya pertenencia al universo elevado de la literatura caballeresca ameritaría, en sí misma, un parámetro descriptivo diverso, no solo implica una puntualización de un aspecto de la corporeidad femenina habitualmente silenciado por el ethos del lenguaje –ningún poeta loa los menstruos de sus enamoradas, ni los caballeros los de sus damas– sino que también habilita, a partir del develamiento de ese componente negado, una desestructuración de las variables idealizantes de tales descripciones.
Las mujeres, bien lo sabe Montesinos, menstruan, y la negación de que el mal semblante de Belerma no pueda explicarse por ello porque “ha muchos meses y aún años, que no le tiene ni asoma por sus puertas”, no hace otra cosa que denunciar el componente traumático a nivel corpóreo del proceso fisiológico. Y a ello hay que sumarle que la violencia de la aclaración se potencia con la puntualización vulgar de ese estado en el que, efectivamente, las partes corpóreas involucradas se contaminan con otros imaginarios. La vagina por donde Belerma menstrua son “puertas” por cuanto se estaría sugiriendo la descripción anatómica de los labios vulvares, uno a cada lado, como las hojas de una puerta, o porque la vagina se hermana, en
el imaginario erótico, con otra vía de acceso carnal, el ano.
Montesinos, el más prolijo guía del cuerpo femenino que podría haberse encontrado en el infierno, ha liberado el imaginario proscripto de toda mujer celebrada por los órdenes literarios. El más allá en el cual guía a don Quijote es aquel que va de la cintura para abajo de toda mujer. Cuenta, lo que no se ve, naturaliza un interdicto, socializa lo que, en el otro lado, supondría una instancia de vergüenza y mácula.
Por ello es relevante que la pasión infernal de la dama encantada quede inscripta en la “amarillez” de su rostro, color que como bien explica Covarrubias es “la más infelice, por ser la de la muerte, y de la larga y peligrosa enfermedad”y el lector recuerda, tal como al mismo don Quijote se le hace saber, que Belerma no está muerta, sino encantada. La tez amarilla de la dama peregrinante resulta digna de una enferma cuya dolencia, en este contexto, no sería muy difícil de inferir. E incide también en ello el que la doliente mutación física de Belerma se actualice en sus “ojeras”, marco deformante del órgano más preciado del rostro en todas las tradiciones cancioneriles, a menos que, en concordancia con todo el imaginario venéreo que tiñe su exhibición, sea menester referirlas al ojo del culo de cuya actividad, dicho sea de paso, don Quijote parece estar muy al tanto cuando indica que en el más allá ha hecho experiencia de que los encantados “no tienen excrementos mayores”.
Humores y sequedad se cruzan en la descripción de Belerma y la declaración de unos reenvía, necesariamente, a los pares antagónicos faltantes. No hay sangre ni en el corazón que lleva en sus manos –con lo cual estaría vivo el amado– ni en su útero –con lo cual ella podría generar vida– y sus enjutas y secas ojeras –de los ojos que fueren– en un cuerpo amarillento, solo indican una abismal afección justificable en “las malas noches y peores días” que sobrelleva en el más allá."
Vila, Juan Diego. En EL INFERNAL MÁS ALLÁ FEMENINO:UNA VISIO ERÓTICA DEBAJO DEL FALDELLÍN DE DULCINEA
Si me tuvieran por tonto los caballeros, los magníficos, los generosos, los altamente nacidos
Don Quijote de la Mancha, Caballero de los Leones
14 de mayo de 2011
Gaiferos liberador

GAIFEROS LIBERA A MELISENDRA
Jugando estaba Gaiferos
en su tablero real,
con los dados en la mano,
que los quería tirar.
-¡Para eso sois, Gaiferos,
para los dados jugar
y no coger el caballo
e ir Melisendra a buscar!
-Siete años la he buscado,
no la he podido encontrar,
cuatro por la morería
y tres por la cristiandad.
-Dicen que estaba en Sansueña,
en Sansueña esa ciudad,
si pronto no la rescatas,
mora te la harán tornar.-
Él se fuera paso a paso
a casa de don Roldán:
-Un favor te pido, tío,
no me lo quieras negar:
tus armas y tu caballo
para mi esposa buscar.
-Tengo hecho juramento
sobre un libro misal
mis armas y mi caballo
a nadie los vaya a dar,
los tengo bien avezados
y los vas a avezar mal.-
Bajara la vista al suelo
y encomenzara a llorar:
-Quédese con Dios, mi tío,
siempre me ha querido mal.
-Vuelve, vuelve, mi sobrino,
que a ti te las voy a dar,
mi cuerpecito ligero
para irte a acompañar.
-Solo me tengo de ir, solo,
a Melisendra buscar.
-Los usos de mi caballo
te los tengo de enseñar:
dándole una sopa en vino
y una corteza de pan
y aflojándole la cincha
y apretándole el petral
siete batallas de moros
bien las sabría saltar.-
Maldiciendo iba el vino,
maldiciendo iba el pan,
el que los moros comían,
que no el de la cristiandad;
él reniega de aquel árbol
que solo en el campo nace,
todas las aves que pasan
en él suelen aposarse;
él reniega de la madre
que tan sólo un hijo pare,
si se lo cautivan moros,
no tiene quien lo rescate,
si se le cae una espuela,
no tiene quien se la calce.
Cuando a Sansueña llegó,
moros en mezquita están,
no siendo un moro viejo
para las damas guardar.
-Ábreme la puerta, moro,
que vengo de allende el mar,
tanto oro y plata traigo
cuenta de él no puedo dar.-
El moro, con la codicia,
las abrió de par en par;
cuando las tenía abiertas,
ya las quería cerrar:
-Fuera, fuera, cristianillo,
aquí no debes de entrar,
en las armas y caballo
pareces a don Roldán.-
Entre vueltas y revueltas,
el moro en el suelo cae.
Se fue paso contra paso
donde las damas están:
-¿Sois vos hijas de villanas
o de más bajo lugar,
que vos hablo con política
y no queréis contestar?
-Somos hijas de señores,
de buena sangre real.
-¿Con cuáles dormía el perro,
con cuáles solía holgar?
-Con todas, señor, con todas,
con todas, por nuestro mal;
no siendo con Melisendra,
que la van a encoronar
reina de los siete reinos
por la noche de San Juan,
que es una noche muy larga
por con ella solazar.-
Con el ruido de las armas,
ella se salió a asomar:
-Caballero de armas blancas
¿sois de Francia natural?,
¿conocéis a don Gaiferos,
sobrino de don Roldán?
Le daréis mis encomiendas,
bien pagadas os serán.
-Las encomiendas, señora,
vos se las heis de llevar.-
La cogiera entre los brazos,
la pusiera en el ruán.
Con los aullidos del moro
se alborotó la ciudad;
tantos moros van tras ellos
que el sol hacen anublar.
Por milagro que Dios hizo,
el caballo empieza a hablar:
-Si me dieras sopa en vino,
como me solían dar,
siete batallas de moros
habría de traspasar.-
Si el cristiano mata muchos,
el caballo mata más;
tanta es la sangre que corre,
que hacía un río caudal.
-Allí viene un perro moro
¡ay Dios mío!, ¿qué traerá?,
¡trae las herraduras de oro,
los clavos de pedernal!-
Se conocen los caballos
en el modo de rinchar;
se conocen las espadas
en el modo de cortar;
se conocen tío y sobrino
en el modo de pelear.
Este romance tradicional del siglo XX tiene su origen conocido en un romance “juglaresco” de 612 octosílabos (o 306 versos dieciseisílabos con cesura, contados como versos épicos). Repetidamente impreso en el s. XVI, fue, sin duda, compuesto por uno de esos cantores profesionales que, a fines de la Edad Media, se especializaron en los temas “carolingios” (sobre los personajes adscritos a la corte de Carlomagno).
“Sansueña”, que Sancho identificaba con la moderna Zaragoza, cuando advertía a don Quijote que su empresa de ir a Berbería, como un nuevo Gaiferos, con solas sus armas y caballo a sacar de cautiverio al joven don Gregorio “a pesar de toda la morisma” tenía el inconveniente de no poderse hacer por “tierra firme”, es derivación de “Sansoigne”,‘Sajonia’, pronunciado con el diptongo provenzal “Sansuenha”; en ella, al otro lado del Rin, se situaba obviamente la acción de la chanson de geste de Saisnes, des Saxons o de Guideclin, pero las derivaciones provenzales y españolas de ese poema épico la colocaron en un ignoto lugar de la morería española, pues ya no concebían otros “paganos” que no fueran musulmanes. “Melisendra” es “Belissend”, la hija del Emperador , que figura asimismo en un romance tradicional , el del “Despertar de Melisendra”, inspirado en una escena de la chanson de geste francesa de Amis et Amil , donde también lleva ese nombre. En cuanto a “Gaiferos”, es claro que se trata del héroe pan-germánico “Walther de España “ o ¨de Aquitania”, cantado por Ekkehard en su Waltharius, en el viejo Waldere anglosajón, en el Biterolf medio-alto-alemán y en la Thidrekssaga noruega, y que de su leyenda procede la trama del rescate desarrollada por nuestro romance juglaresco. No es convincente la hipótesis de que hubiera en España una tradición épica de orígenes remotos referente a “Waltharius”; los elementos que aproximan alternativamente este romance y el de “La escriveta” a las distintas obras europeas referentes al héroe lo que sí demuestran es la existencia de una tradición épico-baladística más compleja que la que manifiestan los textos por nosotros conocidos. Los romances son herederos de ella.
Los cantores tradicionales, al dar acogida al tema, lograron ir reduciendo el romance juglaresco al estilo característico del Romancero oral, conservando lo que de la narración les pareció esencial, sin desechar lo más brillante de su decir formulístico. Me salió por primera vez al paso el romance tradicional cuando, en 1977, el extraordinario depositario de saber romancístico David Ramón, a sus 69 años, nos llamó a Antonio Cid y a mí en Trascastro (La Fornela, León) para comunicarnos su repertorio en el ambiente exclusivamente masculino de la taberna. El texto tradicionalizado del romance se conserva, entre buenos trasmisores, en pueblos de León, Galicia, Portugal, Cataluña y entre los gitanos de Cádiz.
La tradición sefardí heredó, por su parte, dos romances relativos al tema.
b)
Por los palacios de Carlos
no hacen más que jugar.
Ganó Carlos a Gaiferos
sus villas y sus ciudades;
ganó Gaiferos a Carlos
a la su esposa real,
con dado de oro en la mano
y tablero de cristal.
Más le valiera perderla,
perderla, que no ganar,
que se la robaron moros
mañanica de San Juan,
cogiendo rosas y flores
en el jardín de su padre.
-Sobrino, el mi sobrino,
el mi sobrino carnal,
yo te crié chiquitico,
Dios te hizo un barragán;
él te dio barbica roja
y en tu cuerpo fuerza grande,
yo te di a Julïana
por mujer y por igual;
un día fuiste cobarde,
te la dejaste robar.
Maldición te echo, sobrino,
si no la vas a buscar:
-Desnudo vayas por soles
descalzo por muladares;
no topes árbol ni hoja
para el caballo alazán.
Por los caminos que vayas,
no topes vino ni pan,
no topes aguas de río
para tu alma confortar.
No tengas dinero en bolsa
para el camino gastar.
La gente a quien preguntes
de ti no tengan piedad:
no den cebada al caballo
ni carne a tu gavilán,
ni menos halles candela
con que te acalentar.-
Ya se parte el caballero,
ya se parte, ya se va.
Por las calles que había gente,
caminaba de vagar;
por las que no había nadie,
centellas hace saltar.
c)
Cautiva estaba, cautiva,
la esposica de Gaiferos;
pensando está que le envíe
uno de sus mensajeros.
Asomose a la ventana,
vio venir un caballero
todo vestido de malla,
en traje de hombre guerrero.
-Así logréis, caballero,
ventura en armas tengáis,
que si para Francia ibais
y a Gaiferos encontráis,
decidle que la su esposa
se la quieren desposar
con un mal morico, moro
que mora allende la mar,
que tiene mucha moneda
y la soberbia muy grande;
más querría ella ser muerta
que con moro consagrar.
Del primero, conozco versiones impresas en libritos de cordel en caracteres hebraicos de Salónica y Sofia y versiones oídas directamente a cantores de Istib, Salónica, Constantinopla y Jerusalén. Las maldiciones con que el Emperador conmina a Gaiferos para que emprenda la búsqueda de su hija, substitutas de los juramentos del propio Gaiferos en su camino, son una trasmigración de otro romance carolingio, de raíces épicas, el de “Floresventos” (descendiente de la chanson de geste francesa del siglo XII Floovent), que en el Romancero del siglo XX sólo pervive en Portugal.
El segundo también se cantaba en el Oriente mediterráneo: Salónica, Lárissa y Jerusalén. Esta escena, presente en el romance juglaresco, tuvo vida autónoma desde antiguo, siendo objeto de la atención preferente de los músicos y glosadores de romances. En los comienzos del siglo XVI, fue ya aprovechada musicalmente para ser cantada con un texto muy abreviado, introducido por los octosílabos: “Si d’amor pena sentís / por mesura y por bondat”. Pero fue a finales del siglo, cuando comenzaba a abrirse paso el que vendría a ser llamado “Romancero nuevo”, cuando la escena adquirió gran resonancia en manos tanto de músicos como de glosadores y romanceristas. Los cartapacios literarios, los cancioneros musicales y los autores de romanceros nos dan a conocer un conjunto de textos, relacionados entre sí, que comparten motivos adicionados, a la vez que recogen o introducen notables variantes, sin perder de vista la herencia del romance juglaresco viejo (al que, según parece, los diversos retocadores vuelven a veces la vista). El punto de partida de las innovaciones fue la presencia, en la queja de la cautiva, del motivo del olvido a causa de unos posibles amores nuevos de Gaiferos:
deve tener otros amores
de mí no lo dexan recordar,
los ausentes por los presentes
ligeros son de olvidar,
que contrastan con la fidelidad de Melisendra:
mas amores de Gayferos
yo no los puedo olvidar.
En las versiones de fines del siglo, se insiste, por un lado, en que Melisendra no está únicamente “presa” por hallarse en cautiverio, sino que se halla muriendo en soledad por haber voluntariamente dejado que Gaiferos se lleve consigo su libertad. De otra parte, se reformula el reproche del posible olvido por tener nuevos amores, diciendo, en formas varias, que los ausentes no se deben olvidar o mudar por los presentes (al menos, “·quando los que están presentes / son de menos calidad”). La génesis y encadenamiento de las novedades es, por el momento, imposible de determinar comparando la docena de textos distintos llegados hasta nosotros.
Cuando, en el Quixote, el galeote Ginesillo de Pasamonte, disfrazado de maese Pedro, va mostrando el famoso retablo, el muchacho que lo explica señala cómo Melisendra “habla con su esposo creyendo que es algún passagero, con quien passó todas aquellas razones y coloquios de aquel romance que dizen ‘cavallero, si a Francia ides, por Gayferos preguntad’, las quales no digo yo aora porque de la prolixidad se suele engendrar el fastidio”. Aunque no cite más texto del romance, sus palabras introductorias nos bastan para saber que el muchacho (y, por tanto, Cervantes) tenía presente el romance tal como aparece glosado en la más divulgada de estas glosas de que vengo hablando, la cual comienza:
Estando en prisión cautiva
la esposa de don Gayferos
buscando con quien le escriva,
vio que, entre los pasajeros,
uno hazia París yva,
y díxole en puridad:
-Cavallero, si a Francia ydes,
por Gayferos preguntad,
toda vez que de ella hubo de tomar necesariamente la referencia a los “passageros”, sobre los cuales nada decía el romance propiamente dicho. Cervantes, aparte de tener presente este texto glosado de “Cavallero, si a Francia ydes” (que, muy probablemente, leyó en el Romancero historiado de Lucas Rodríguez, Alcalá, 1582), citó en el retablo unas octavas de Melchor de Horta, que comienzan “Jugando está a las tablas don Gayferos / que ya de Melisendra está olvidado”, en que se resume el comienzo del viejo romance juglaresco, y también un famosísimo “romance nuevo” de Miguel Sánchez, que comienza “Oyd, señor don Gayferos / lo que como amigo os hablo”, del que cita el verso proverbial “harto os he dicho, miradlo”, que en él aparecía engastado en su comienzo:
Melisendra está en Sansueña,
vos en París descuidado,
vos ausente, ella muger,
harto os he dicho, miradlo.
Este romance nuevo desarrolla la contrapartida al tema ausencia-infidelidad-celos del episodio posterior, haciendo que ese oficioso “amigo” advierta al confiado Gaiferos el peligro que corre, por muy moros que sean aquellos con que convive su esposa. La popularidad de estos arreglos de la vieja historia romancística es lo que llevó a maese Pedro (o, mejor dicho a Cervantes) a rememorar la liberación de Melisendra, que excitaría la imaginación de don Quijote.
La vida autónoma de “Cavallero, si a Francia ydes” en el siglo XVI nos plantea el dilema de si los judíos expulsados de España y asentados en el Imperio Otomano realizaron por su cuenta la segregación de la escena o si la heredaron de la boga peninsular del “fragmento”, antes o después de su forzada emigración. Aunque el texto sefardí nada contiene de las novedades observables en la documentación escrita de la escena en el siglo XVI, el trecho introductorio asonantado en –é.o podría haber sido inspirado por la misma glosa que proporcionó la explicación de lo mostrado en el retablo cuando la cautiva se dirige a su esposo sin conocerle, visto que en ambos relatos se presenta a Melisendra planeando escribir a Gaiferos (y ello se expresa usando dos octosílabos rimando en –eros). Sabemos de algunos casos en que textos españoles de aquel tiempo llegaron a influir en la tradición oral sefardí de Oriente. Pero en éste, la sugerida vinculación no es un hecho indiscutible.
Diego Catalán
Gaiferos el mutilado
Hoy el grupo que expuso como parte del cronograma del seminario estuvo particularmente interesante, organizado y coherente. El tema era los capìtulos 24 a 30 de 1615 y apareció el cuento de los rebuznos y el retablo de Maese Pedro y su mono y la presentación de la duquesa para rematarla (a la clase y a la duquesa). Las chicas hablaron de animalización, universo asnal, referencias al mal y a lo diabòlico, la creación, la ficción como fingimiento y como verdad, como verdad maléfica o como maleficio verdadero. Buenísimo. Pero Vila y sus secuaces (divinas, extraño a Saba) siempre tienen algo para agregar: Vila se mandó con la historia de Gaiferos que en los capítulos aparece en la representación del retablo de Maese Pedro. Todos sabíamos que era el caballero que, en los romances viejos, debe ir a salvar a su esposa Melisenda que está cautiva de los moros. Pero resulta que el tal Gaiferos (ya encontré el romance carolingio que lo cuenta) había sido mandado matar por su padrastro como Blancanieves y los cazadores se habían apiadado de él y en vez de matarlo le cortan el bracito (dijo Vila), el dedo dice el romance menos cruel, y huye a tierras extrañas para volver y vengar la muerte de su padre. Desde allí Vila planteó como eje el lugar que Cervantes le da a lo mutilado, lo baldado, el que tiene la marca física de lo defectuoso, el tuerto, el izquierdo, el loco, el demoníaco, la mujer, el converso, el moro, el expulsado rumbo a extranjería. Apoteòtico.
Me mata la ternura de lo acadèmico. O lo académico recubierto de ternura. Lo jugado de las propuestas formales de análisis.
Lástima que mi mamá no está para contarle, para escucharla decirme de nuevo que soy yo la que entiendo todo para el mismo lado, la que vive en una nube de pedos, la que tiene la cabeza llena de pajaritos.
Mi psicoloca tambièn me diría que la corte con el Quijote, que me acueste con alguien más joven que Cervantes.
En fin: antes de conocer a la gente de esta cátedra yo era una chica incomprendida.
7 de mayo de 2011
Me falta mi dosis
Extraño mi dosis semanal de Vila y su cátedra sobre el Quijote!!!!!
15 de marzo de 2011
1er cuatri 2011
7 en final de TYAL
Yo preparé S/Z de Barthes y de allí pasamos por "De la obra al texto" y "La muerte del autor" y Mitologías. Anduvimos por Benjamin, y Foucault y esta cuestión de la función autor y el autor como productor. Cuando aterrizamos en Derridá no logré explicar lo de acontecimiento y firma.
La profe me dijo que todo lo que dije está bien pero que trate de hacerle preguntas al texto (así como ella me hacía, sí, pero sola NOOOOOOO es tan fàcil) y revisar los artículos que se ve que había leído pero no tenía demasiado frescos (más que frescos estaban frizados para que no me hicieran agua en el descongelamiento). Je.
Me dan muchas ganas de entender de verdad todo, de poner tantos autores y textos en remojo, dejarlos decantar y volver al ataque. Quiza hasta elija esta orientación.
28 de febrero de 2011
Como la vida misma
Primero me desiluioné: la cosa docente, la cosa en el aula, no era lo mismo (impactante, potente, inolvidable) que los encuentros y jornadas. Después empecé a disfrutar de tanta gente en la misma (100 inscriptos). Después me encontré con Nurit Kasztelan a quien había escuchado leer tb en alguno de esos encuentros poéticos y me dije que ese era mi lugar en el mundo.
Algunos días bostecé, otros pensé que la Kamenszain derrapaba, otros vi la luz.
Y así vamos: rumbo a mi exposición sobre Mamushkas de Roberta Iannamico, libro que adoro y al que le aplicaré, con todo mi amor, la cosa del nocamino de la heroína.
21 de enero de 2011
Lista de tareas, lista de compras
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DEPARTAMENTO: LETRAS
ASIGNATURA: Seminario de Teoría literaria: “Posiciones sobre el
arte en novelas del XX (desde H.Broch y Th.Mann a M.Mujica Láinez y M.
Bellatín)”
PROFESOR: Miguel Vitagliano
CUATRIMESTRE: Primer Cuatrimestre
AÑO: 2011
1. Fundamentación y descripción
Partiendo del fundamento de que la teoría literaria debe tender a plantear
problemas e indagar en ellos, el presente seminario se propone examinar cuáles y cómo
son las concepciones del arte desplegadas a partir de la segunda mitad del XX. En
busca de ahondar más en la cuestión se ha elegido realizar esa indagación tomando
como marco la producción novelística. Es decir, se examinará el “problema del arte” en
otras obras artísticas (las novelas) que abordan de manera explícita la temática del
campo estético.
Las novelas que componen el corpus de trabajo son seis, todas ellas editadas a
partir de 1945; pertenecen a distintas comunidades lingüísticas y sus orientaciones
estéticas son heterogéneas. Algunas de esas obras son, hoy día, consideradas clásicos
modernos de la literatura, otras en cambio acaso sean observadas como narraciones
“menores”, cuando no muy próximas al presente como para ser sopesadas por un juicio
terminante. Aun así, los seis textos que conforman el corpus presentan cualidades por
demás sugerentes para ser examinadas por la variedad del discurso teórico y crítico
propuesto, que tiende a abarcar registros e insistencias diversas (desde Adorno a Said, y
de Lacoue-Labarthe a Deleuze, Zizek, Sontag, Ludmer, Canclini, etc.).
Los aspectos a indagar en el corpus son de índole diversa, entre ellos podrían
mencionarse los siguientes: 1) La interpretación y el valor de la tradición literariaartística
y su puesta en acto en los presentes respectivos; 2) La ambición totalizadora en
torno a la potencia de la creación; 3) La construcción del artista y sus enfrentamientos
con los “ideales de perfección”; 4) La escena social confundiéndose con la ficción, o la
tendencia de disolución de los límites; 5) Los posicionamientos con respecto a las
vinculaciones del arte con la esfera social y política, y los distintos modos de abordar la
relación; un abanico que se extiende desde la afirmación enfática a la negación, sin
obviar -desde luego- la elusión, el desvío, y el ocultamiento intersticial.
El criterio seguido para confeccionar esta propuesta a manera de un “pliegue”
(examinar cuestiones del arte en el arte) se asienta, principalmente, en la necesidad de
evidenciar la función decisiva que ocupa la teoría y crítica literaria en el debate
intelectual del presente. Es decir, de lo que queremos, o nos animamos, que sea lo que
llamamos nuestro presente.
2. Objetivos
a. Comprender la dimensión histórica de los fenómenos literarios a partir de su
tratamiento en las experiencias estético-teóricas de la modernidad tardía.
b. Revisar críticamente los supuestos y las categorías fundamentales con que opera la
reflexión del análisis literario.
c. Reflexionar sobre los modos de representación en distintas manifestaciones artísticas,
atendiendo a diversos momentos históricos y tradiciones culturales.
d. Reflexionar críticamente sobre los distintos modos de concepción y los debates
surgidos en la modernidad tardía en torno al campo del arte en sus distintas
manifestaciones.
Contenidos del curso
Unidad I: En torno al arte, la literatura y la novela
a) Tensiones entre el discurso artístico y el discurso crítico. Líneas generales del
problema. Un “diálogo” abierto: desde Platón a Oscar Wilde. b) Definiciones
elementales, problemas fundamentales: ¿Qué es el arte? (Berger), ¿Qué es la crítica?
(Said), ¿Qué es un escritor? (Barthes), ¿Cómo “pensar” la novela contemporánea?
(Bajtín, Krysinski). c) ¿Reconocer problemáticas teóricas en los textos, o construirlas?
Coordenadas del seminario.
Bibliografía específica y obligatoria:
1. Wilde, O.: “La decadencia de la mentira”, en Ensayos, Madrid, Espasa Calpe,
1963.
2. Barthes, R.: “Escritores, intelectuales, y profesores”, en Lo obvio y lo obtuso.
Imágenes, gestos, voces, Barcelona, Paidós, 1986.
3. Barthes, R.: “La prepración de la novela”, y “El deseo de escribir”, en La
preparación de la novela, Buenos Aires, Paidós, 2005.
4. Said, Edward: El mundo, el texto y el crítico (1983), Barcelona, Debate, 2004.
5. Berger, J.: “El Pájaro Blanco” (1985), en El sentido de la vista, Madrid, Alianza,
1995.
6. Krysinski, W.: “El texto evolutivo de la novela moderna”, en Encrucijada de
signos. Ensayos sobre la novela moderna, Madrid, 1997.
Unidad II: Las políticas del presente la tradición
En torno a La última noche (1945) de Virgilio de Hermann Broch (1886-1951). a)
El problema del lenguaje: tradición y experiencia (Agamben, Benjamin, Jay). b)
Escritura, espacio y tiempo. ¿La novela como género o como forma? (Krysinski,
Magris). El encuentro del poeta (Virgilo) y el novelista (Broch). c) Representación,
simulacro, y transposición.
Bibliografía obligatoria:
1. Magris, Claudio: “Más allá del lenguaje. La obra de Hermann Broch” (1993)”,
en Utopía y desencanto (1999), Barcelona, Anagrama, 2001.
1. Benjamin, W.: “Experiencia y pobreza”, en Discursos interrumpidos, Buenos
Aires, Planeta, 1994.
2. Krysinski, W.: “El texto evolutivo de la novela moderna”, en Encrucijada de
signos. Ensayos sobre la novela moderna, Madrid, 1997.
3. Kundera, M.: “Tercera parte” y “Cuarta parte”, en El arte de la novela,
México,Vuelta, 1992.
4. Lacoue-Labarthe, Ph.: “Historia y mímesis”, en la imitación de los modernos
(1986), Buenos Aires, La Cebra Ediciones, 2010.
5. Jay, M: “El lamento por la crisis de la experiencia”, en Cantos de experiencia.
Variaciones modernas sobre un tema universal (2005), Buenos Aires, Paidós,
2009.
6. Musil, R.: “El escritor en esta época”, “La crisis en la novela”, en Ensayos y
conferencias, Madrid, Visor, 1992.
7. Agamben, G.: Infancia e historia, Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2004.
Unidad III: Los otros y el Otro
En torno a Doctor Faustus (1947) de Thomas Mann. a) Desvíos significativos en las
relaciones intertextuales: de la ciencia de Goethe a la música (de Arnold Schönberg) y
la novela (Mefisto (1936) de Klaus Mann, el hijo mayor de Thomas Mann). Técnica,
tecnología, biología y política. b) La comunidad con los otros y el diálogo privado
(pacto) con el Otro. Encrucijadas postergadas entre la fantasía (Freud), la ficción
(Goethe), y el fantasma (Lacan).
Bibliografía específica y obligatoria:
1. Adorno, Theodor: Reacción y progreso, México, Tusquets, 1984.
2. Freud, S.: “Un recuedro infantil de Leonardo Da Vinci”, en OOCC.
3. Deleuze, G. y Guattari, F.: “Lo liso y lo estriado”, en Mil mesetas. Capitalismo
y esquizofrenia, Barcelona, Pre-textos, 2004.
4. Zizek, S.: “¿Por qué todo acto es una repetición?”, en ¡Goza tu síntoma!,
Buenos Aires, Nueva Visión, 2004.
5. Krysinski, Wladimir: “El texto evolutivo de la novela moderna”, en
Encrucijada de signos. Ensayos sobre la novela moderna, Madrid, 1997.
6. Berman, M: “El Fausto de Goethe: la tragedia del desarrollo”, en Todo lo sólido
se desvanece en el aire, Buenos Aires, XXI, 1989.
7. Said, E.: “Atisbos del estilo tardío”, en Sobre el estilo tardío. Música y
literatura a contracorriente (2006), Buenos Aires, Debate, 2009.
Unidad IV: Cercanía y distancia
En torno a La vida está en otra parte (1969) de Milan Kundera (1929). a).
Desconcierto y distancia como claves del arte de vanguardia (Adorno, Benjamin,
Badiou). Características y debates. Europa del Este y América Latina frente a la
vanguardia de otros centros. La “contracultura” de los 60 (Sontag). b) Novela,
Modernidad y consciencia política (Rorty, Roth). c) Montaje y narración. La ficción y
el simulacro (Chavtik).
Bibliografía específica y obligatoria:
1. Chvatik, K.: La tranpa del mundo. Milan Kundera, novelista (1994), (cap.X y
Apéndice), Barcelona, Tusquets, 1995.
2. Roth, Ph.: “Conversaciones con Milan Kundera”, El oficio: un escritor, sus
colegas y sus obras (2001), Barcelona, Seix Barral, 2003.
3. Rorty, Richard: “Heidegger, Kundera, Dickens”, en Ensayos sobre Heidegger
(1991), Buenos Aires, Paidós, 1993.
4. Badiou, A.: El siglo, Buenos Aires, Manantial, 2005.
5. Benjamin, W.: “El surrealismo”, en Imaginación y sociedad 1, Madrid, Taurus,
1980.
6. Sontag, S.: “Una cultura y la nueva sensibilidad”, en Contra la interpretación
(1966), Buenos Aires, Alfaguara, 1996.
7. Adorno, Th.: “El artista como lugarteniente”, en Crítica cultural y sociedad,
Madrid, Sarpe, 1984.
Unidad V: Representación política y literaria
En torno al El gran teatro (1979) de Manuel Mujica Láinez (1910-1984). a) Escenas
sociales y privadas. La representación en la política y las políticas de la representación.
b) La puesta en escena. La actuación en las “artes combinadas” del teatro. El “acto” y la
“potencia”. c) La interpretación como apropiación. Los tópicos de maquinarias de la
tradición: la “altura” de Wagner y “altas profundidades” de lo gauchesco, el “abismo”
entre lo culto y lo popular, el malentendido como posibilidad corrección, las buenas
costumbres y los malos deseos, mezclar las lenguas, etc.
Bibliografía específica y obligatoria:
1. Diderot: “La paradoja del comediante”, en Ensayos escogidos, Madrid, Océano,
1987.
2. Lacoue-Labarthe, Ph.: “La paradoja y la mímesis”, en la imitación de los
modernos (1986), Buenos Aires, La Cebra Ediciones, 2010.
3. Ranciere, J.: El desacuerdo, Buenos Aires, Nueva Visión, 1997.
4. Negri, A.: “El monstruo político”, en: Rodríguez, F.y Giorgi, G. (comp):
Ensayos sobre biopolítica. Excesos de vida, Buenos Aires, Paidós, 2007.
Unidad VI: El límite
En torno a El malogrado (1983) de Thomas Bernhard (1931-1989). a) ¿Cómo se
“construye” un artista? Los pianistas y el “artista del piano”: enfrentamientos entre los
personajes de El malogrado; y el enfrentamiento del autor con su novela. b) Éxito y
fracaso en el arte. El largo camino del fracaso: la teoría de César Aira en “Cecil Taylor”.
c) La tonalidad en la novela y en la música: de Bach a Shönberg, ¿de Balzac a Broch o
Mann? El punto de vista de Bernhard.
Bibliografía específica y obligatoria:
1. Adorno, Th.:“El artista como lugarteniente”, en Crítica cultural y sociedad,
Madrid, Sarpe, 1984.
2. Said, E.: “El virtuoso como intelectual”, en Sobre el estilo tardío. Música y
literatura a contracorriente (2006), Buenos Aires, Debate, 2009.
3. Entrevistas a Th.Bernhard:
http://www.thomasbernhard.org/interviews/index.shtml
4. Saer, J.J.: “El concepto de ficción”,
Unidad VII: Mancha, muda, y sorda
En torno a Salón de belleza (1994) de Mario Bellatín (1960). a) El lugar del
arte en el mundo del relativismo extremo de globalización (Carcía Canclini, Hutcheon,
Virilio). b) La literatura “conceptual” de Bellatín (Goodman). La enfermedad y lo bello
(Sontag): la potencia de lo que insiste. (c) ¿Tiempos de pospolítica y posautonomía
(Bellatín)?
Bibliogafía específica y obligatoria
1. García Canclini, N.: La sociedad sin relato. Antropología y estética, Buenos
Aires, Katz, 2010.
2. Sontag, S.: “Una cultura y la nueva sensibilidad”, en Contra la interpretación
(1966), Buenos Aires, Alfaguara, 1996.
3. Hutcheon, Linda: “Discurso, poder, ideología: o humanismo e o
posmodernismo”, en Poética do Posmodernismo (1987), Río de Janeiro, Imago,
1991.
4. Sontag, S.: La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas, Buenos
Aires, Taurus, 1996.
5. Goodman, N.: “¿Cuándo el arte?”, revista Lulú, nº 2, nov.de 1991.
6. Ludmer, J.: “Identidades territoriales y fabricación del presente”, en Aquí
América Latina. Una especulación, Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2010.
7. Virilio, P.: “Un arte despiadado, en El procedimiento del silencio, Introducción
de A.Giunta, Buenos Aires, Paidós, 2005.
Bibliografía complementaria general
Adorno, Th.: “El artista como lugarteniente”, en Crítica cultural y sociedad, Madrid, Sarpe, 1984.
Adorno, Th.: Notas sobre Literatura, Madrid, Taurus, 2006.
Adorno, Th.: Mìnima moralia, Madrid, Taurus, 1986.
Adorno, Th.: El cine y la música, Madrid, Fundamentos, 1984
Adorno, Th.: “Música y técnica, hoy”, en El arte en la sociedad industrial, VV.AA.,Buenos Aires,
Rodolfo Alonso Editor, 1973.
Agamben, G.: Infancia e historia, Agamben, G.: Infancia e historia, Buenos Aires, Adriana Hidalgo,
2004.
Auerbach, E.: Mímesis, México, FCE, 1979.
Bajtín, M.: Teoría de la novela, La Habana, 1982.
Barthes, R.: Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, gestos, voces, Barcelona, Paidós, 1986.
Barthes, R.: La preparación de la novela, Buenos Aires, Paidós, 2005.
Belaval, Y.: “La Revolución Kantiana”, en Historia de la filosofía. La filosofía alemana de Leibniz a
Hegel ( 1973), Yvon Belaval (direc.), Madrid, Siglo XXI, 2002.
Berger, J.: El sentido de la vista, Madrid, Alianza, 1995.
Berger, J.: Ways of seeing, NY, Penguin, 1984
Belatín, M.: Salón de Belleza, Lima, 1995.
Benjamin, W.: Imaginación y sociedad 1, 2,3, Madrid, Taurus, 1980.
Benjamin, W.: El concepto de crítica de arte en el romanticismo alemán, Barcelona, Península, 1995.
Broch, H.: La muerte e Virgilio, Madrid, Alianza, 1997.
Calvino, I.: Seis propuestas para el próximo milenio, Barcelona, Siruela, 1996.
Cassirer, E.: La filosofía de la Ilustración, México, FCE, 1997.
Casullo, N.: El debate modernidad-posmodernidad, Buenos Aires, Puntosur, 1989.
Casullo, N.: La remoción de lo moderno. Viena del 900, Buenos Aires, Nueva Visión, 1991.
Cuestas Abad, J.M y Heffernan(edit.): Teorías literarias del XX, Madrid, Akal, 2005.
Culler, J.: Literary theory, Oxford University, 2000
De Azúa, F.: Lectura compulsivas, Barcelona, Anagrama, 1984.
Deleuze, Deleuze, G. y Guattari, F.: “Lo liso y lo estriado”, en Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia,
Barcelona, Pre-textos, 2004.
Freud, S.: Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu, 1985.
Foucault, M.: La arqueología del saber, México, XXI, 1982.
Foucault, M: Las palabras y las cosas, Madrid, Planeta, 1984.
Frisby, D.: Fragmentos de la modernidad, Madrid, Visor, 1992.
García Canclini. N.: Culturas híbridas, Buenos Aires, Sudamericana, 1992.
Hamon, Ph.: Introducción al análisis de lo descriptivo, Buenos Aires, Edicial, 1991.
Hobsbawn, E.: Historia del siglo XX, Buenos Aires, Crítica,2002.
Jay, M: Cantos de experiencia. Variaciones modernas sobre un tema universal (2005), Buenos Aires,
Paidós, 2009.
Kundera, M.: El arte de la novela, México,Vuelta, 1992.
Kundera, M.: El telón. Ensayo en siete partes, Buenos Aires, Tusquets, 2005.
Lash, S.: Sociología del posmodernismo, Buenos Aires, Amorrortu, 1997
Ludmer, J.: “Identidades territoriales y fabricación del presente”, en Aquí América Latina. Una
especulación, Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2010.
Lukács, G.: Sociología de la literatura, Barcelona, Península, 1989.
Lukács, G.: Teoría de la novela, Grijalbo, 1980.
Mann, Th.: Doctor Faustus, Barcelona, Plaza & Janes, 1982.
Mann, Th.: Doctor Faustus, Vintage Books Edition, 1971.
Mann, Th.: Relato de mi vida, Madrid, Alianza, 1990.
Mann, K.: Mefisto (1936), Barcelona, Ultramar, 1982.
Michel, N.: L´écrivain pensif (1998), Vendome, Verdier, 1998.
Mujica Láinez, M.: El gran teatro, Buenos Aires, Sudamericana, 1979.
Musil, R.: “El escritor en esta época”, “La crisis en la novela”, en Ensayos y conferencias, Madrid, Visor,
1992.
Ranciere, J.: El desacuerdo. Política y filosofía, Buenos Aires, Buenos Aires, Nueva Visión, 1996.
Rodríguez, F.y Giorgi, G. (comp): Ensayos sobre biopolítica. Excesos de vida, Buenos Aires, Paidós,
2007.
Ranciere, J: La palabra muda, Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2009.
Roth, Ph.: El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras (2001), Barcelona, Seix Barral, 2003.
Saer, J.J.: El concepto de la ficción, Buenos Aires, Ariel, 1998.
Said, E.: El mundo, el texto y el crítico (1983), Barcelona, Debate, 2004.
Said, E: Beginnigs. Intention and Method (1975), Columbia University Press, 1985
Said, E.: “El virtuoso como intelectual”, en Sobre el estilo tardío. Música y literatura a contracorriente
(2006), Buenos Aires, Debate, 2009.
Steiner, G.: Pasión intacta (1996), Bogotá, Norma, 1997.
Steiner, G: Presencias reales (1989), Barcelona, Destino, 1991.
Touraine, A.: Crítica de la Modernidad (1992), Buenos Aires, FCE, 1995.
Virilio, P.: El procedimiento del silencio, Introducción de A.Giunta, Buenos Aires, Paidós, 2005.
Vitagliano, M.: Papeles para una novela, Buenos Aires, El megáfono Ediciones, 2010.
Wiggershaus, R.: La escuela de Fráncfort (1986), Buenos Aires, FCE, 2010.
Zizek, S.: Cómo leer a Lacan (2006), Buenos Aires, Paidós, 2008.
Zizek, S.: ¡Goza tu síntoma!, Buenos Aires, Nueva Visión, 2004.
Zizek, S. (comp.): Ideología. Un mapa de la cuestión, Buenos Aires, FCE, 2003.
Para la próxima vuelta
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DEPARTAMENTO: LETRAS
ASIGNATURA: Seminario de grado
PROFESOR: Dra. Adriana Mancini
CUATRIMESTRE: 1ero
AÑO: 2011
PROGRAMA Nº:
1
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
DEPARTAMENTO DE LETRAS
SEMINARIO: “De las dos orillas. Puentes e interferencias entre la obra de Juan José Saer y
Juan Carlos Onetti”
PROFESOR: Dra. Adriana Mancini
1er. Cuatrimestre de 2011
PROGRAMA N° .......
1. Fundamentación y descripción
Juan José Saer ha dejado cuatro trabajos que abordan la obra de Juan Carlos Onetti.
“El soñador discreto”, “Onetti: coloquio internacional”, “Sobre Onetti y La vida breve”,
“Onetti y la novela breve” cierran la serie de lecturas sobre escritores compiladas en
Trabajos (2005). La profunda admiración de Saer por el escritor uruguayo queda sellada en
esas páginas, pero también, estos “trabajos” actualizan la extrema sensibilidad de Saer, su
probada sutileza y “astucia de escritor” para analizar aspectos esenciales de la estética de
Onetti que, por otra parte, tiene zonas de contacto con su propia construcción ficcional.
Detienen la atención de Saer, la maestría de Onetti en la construcción en abismo de un
espacio narrativo de ficción –la memorable Santa María. Esta observación induce a
establecer ciertas relaciones de semejanza y diferencia con la Zona; espacio geográficoexistencial-
literario (Gramuglio, 1984) donde transcurre la vida de los entrañables
personajes del escritor santafecino. Asimismo, tanto la Zona como Santa María responden
a referentes determinados en la geografía de la cuenca rioplatense de donde ambos
escritores son oriundos.
Los finales divergentes, las problemáticas relaciones del relato ficticio con lo real, la
desconfianza en el sistema realista de representación, la cuidada resolución formal de cada
una de sus narraciones, la ficción planteada como problema son, entre otros, recursos de
Onetti que Saer considera esenciales en su propuesta estética otorgándoles, sin dudar,
estatuto de legado preciado para los escritores y para la literatura latinoamericana. En el
mismo sentido, dando una vuelta más a las observaciones de Saer sobre los valores de la
narrativa de Onetti, puede pensarse que también éstos son motivos que atraviesan su propia
narrativa y, simultáneamente, son objetos de reflexión en sus numerosos ensayos (cf. El
concepto de ficción). Si bien las relaciones de semejanza- puentes- entre ambos autores se
visualizan con mayor nitidez en el nivel formal de sus respectivas propuestas estéticas, las
interferencias podrían ser más evidentes en el plano temático o de contenido. La
desesperanza, la frustración, la recurrencia de situaciones sin salida que definen el universo
de Onetti colocan a este autor oriental en la línea hereditaria de Roberto Arlt: Onetti es
considerado un “poeta rioplatense de la frustración” (Gamerro, 2010). Sin embargo, en su
obra, ambos planos confluyen. De la lectura de La vida breve, Los adioses y El astillero,
2
tres de sus mejores novelas aunque muy diferentes entre sí, se desprende –asegura Saerque
“el elemento común no reside en la visión trágica que Onetti tenía del mundo, sino
también y[…] sobre todo en el esfuerzo por adaptar a la complejidad de la experiencia, un
sistema narrativo propio capaz de dar cuenta de ella, al margen de las pretendidas
transcripciones lineales de ese fosilizado esqueleto ideológico que tantos se obstinan en
llamar realidad”. Precisión para una definición de un proyecto literario que ambos autores
comparten.
Dentro de un marco teórico y teórico crítico tentativo (cf. Bibliografía) que necesariamente
será completado según los enfoques y en la medida que se requiera durante el desarrollo del
dictado del seminario, se propondrá una lectura atenta de las obras más relevantes de ambos
autores a fin de establecer recursos comunes, similitudes o distancias de las respectivas
estéticas. Para tal fin se propondrá un cronograma de exposiciones pautadas sobre los
distintos textos sugeridos o los propuestos por los asistentes de sendos escritores para ser
discutidos y confrontados. Se considerarán reportajes, prólogos, conferencias como
material de apoyo, así como también los trabajos críticos pertinentes. Se tendrán en cuenta
las respectivas filiaciones literarias. Se acompañará a los alumnos, si así lo requieren, en la
elección del material teórico acorde al tema elegido tanto para la exposición oral como para
la monografía final.
2. Objetivos
Determinar las características principales de la estética de la obra de Juan José Saer y la
obra de Juan Carlos Onetti para distinguir los rasgos que caracterizan sus estéticas
individuales y, a su vez, aquellos que permitan establecer relaciones de filiación,
diferencias y aproximaciones, tanto desde una perspectiva formal como temática.
Establecer ejes de análisis que posibiliten abordar la obra de estos dos grandes exponentes
de la literatura rioplatense considerando sus peculiaridades según las distintas etapas de
producción. Se confrontará y seleccionará según los enfoques de análisis la abundante la
bibliografía de ambos escritores y la bibliografía crítica sobre las obras respectivas.
3. Contenidos
Unidad I: Juan José Saer : Ensayos y narrativa
Lectura y análisis:
- Selección de ensayos de El concepto de ficción, Trabajos, El río sin orillas y Argumentos,
que den pautas para conformar un marco de referencia sobre el sistema literario y las
nociones estéticas de Saer.
- Relatos de En la zona, Unidad de lugar, La mayor, Lugar
- Novelas: Cicatrices, El limonero real, Nadie nada nunca, Glosa, La ocasión, Lo
imborrable, La pesquisa, La grande
Unidad 2: Juan Carlos Onetti. Cuentos. Novelas breves. Novelas
Lectura y análisis
Selección de Cuentos completos
Novelas breves: El pozo, Para una tumba sin nombre, La niña robada
Novelas: Los adioses, La vida breve, El astillero, Juntacadáveres, Cuando ya no importe
3
4. Bibliografía específica obligatoria
Unidad I
- Astutti, Adriana, “Juan José Saer: ‘la barrera de la identidad’”, en Boletín N° 7 del Centro
de Teoría y Crítica Literaria, UNR, Octubre 1999.
-Dalmaroni Miguel y Marbilhaá Margarita, “‘Un azar convertido en don’. Juan José Saer y
el relato de la percepción”, en Elsa Drucaroff (directora), La narración gana la partida,
tomo 11 de la Historia crítica de la literatura argentina, Buenos Aires, Emecé, 2000.
-“Notas de un profano en pintura. A propósito de La grande, de Juan José Saer”, en
Otra Parte, N°10. Verano 2006-2007.
-Foffani, Enrique y Mancini, Adriana, “Más allá del regionalismo” en Elsa Drucaroff
(directora), La narración gana la partida, tomo 11 de la Historia crítica de la literatura
argentina, Buenos Aires, Emecé, 2000.
-Gramuglio, María Teresa, “El lugar de Juan José Saer”(1984), Juan José Saer por Juan
José Saer, Buenos Aires, Celtia, 1986. Incluido en Grupo de investigación de literatura
argentina de la UBA (comp.), Ficciones argentinas, Buenos Aires, Norma, 2004.
—, “Las aventuras del orden” en Los Libros, nº 2, setiembre de 1969.
—, “Juan José Saer: el arte de narrar” en Punto de Vista, nº 6, julio de 1979
-Mancini, Adriana, “Juan José Saer: el exilio y la astucia”, Lucera N°7. Rosario, Centro
cultural Parque España, primavera 2004,.
-Monteleone, Jorge, “El eclipse de sentido: de Nadie nada nunca a El entenado de Juan
José Saer”, La novela argentina en los años 80, Roland Spiller (ed.), Frankfurt am Main,
Vervuert, 1991.
-Premat Julio, La dicha de Saturno. Escritura y melancolía en la obra de Juan José Saer,
Rosario, Beatriz Viterbo, 2002.
-Prieto, Adolfo, “Los años sesenta” en Revista Iberoamericana, N° 125, octubre-diciembre
de 1983
-Sarlo, Beatriz “La condición mortal” en Punto de Vista, nº 46, agosto de 1993
—, “Narrar la percepción”, Punto de Vista, nº 10, noviembre 1980.
----, Juan José Saer, “El concepto de ficción” en Punto de Vista, Nº 40, julio - setiembre
de 1991
-Stern, Mirta, “El espacio intertextual en la narrativa de Juan José Saer: instancia
productiva, referente y campo de teorización de la escritura” en Revista Iberoamericana, nº
125, octubre-diciembre 1983.
Unidad 2
AAVV, En torno a Juan Carlos Onetti: notas críticas, Montevideo, Fundación de cultura
universitaria, 1979
-AAVV, Onetti, Juan Carlos . Novelas cortas, Alción Editora/ ALLCA XX, Colección
Archivos N° 63. Edición Crítica anotada, 2009
Ferro, Roberto, Juan Carlos Onetti. La vida breve . Buenos Aires, Hachette, 1980
Gamerro, Carlos, “Juan Carlos Onetti”, Ficciones barrocas, Buenos Aires, Eterna
Cadencia, 2010.
Ludmer, Josefina Onetti. Los procesos de construcción del relato, Bs.As, Sudamericana, 1977.
Eterna cadencia, 2009.
Molloy, Sylvia, “El relato como mercancía : Los adioses de Juan Carlos Onetti”.en
Hispamérica, año VII N° 23/24, agosto y diciembre 1979, pp.5-18
Panesi, Jorge, “La lectura como adivinanza en Los adioses”, en Críticas, Buenos Aires, Ed.
Norma, 2000.
4
Rama, Angel, El pozo. Seguido de Origen de un novelista y de una generación literaria,
Montevideo, 5ta. Edición, Arca 1969.
Ruffinelli Jorge, Benedetti Mario (eds.) Onetti, Montevideo, Biblioteca de la Marcha, 1973.
Verani, Hugo, Juan Carlos Onetti, Madrid, Taurus, 1987.
5. Bibliografía complementaria general
-Bal, Mieke, Teoría de la narrativa. Madrid, Cátedra, 1995.
-Barthes, Roland, Ensayos Críticos. Barcelona, Seix Barral, 1967.
-El grado cero de la escritura. Buenos Aires, S.XXI, 1973.
- La preparación de la novela , Buenos Aires, Siglo XXI, 2005.
-Bataille, Georges. La felicidad, el erotismo y la literatura, Buenos Aires, Adriana Hidalgo
editora. 2001
- Blanchot, Maurice, El espacio literario. Madrid, Editora Nacional, 2002.
-Bodei, Remo, La forma de lo bello, Madrid, Visor, 1998.
-Catelli, Nora, La era de la intimidad. Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 2007.
-Foucault, Michel, De lenguaje y literatura, Barcelona, Paidós, 1996.
-Genette, Gérard, Palimpsestos, Madrid, Taurus, 1989.
-Hambürger, Käte, La lógica de la literatura, Madrid, Visor, 1977.
Jankélévich, Vladimir; Pensar la muerte, México, FCE, 2004.
-La muerte, Valencia, Pre-textos, 2002.
-Jauss, Hans Robert, Experiencia estética y hermenéutica literaria, Madrid, Taurus, 1992.
- Jitrik, Noé, “Destrucción y formas en las narraciones latinoamericanas actuales” en
Producción literaria y producción social, mayo 1969
-Kristeva, Julia; Historias de amor, Madrid, siglo XXI, 1987.
-Sol negro, depresión y melancolía. Caracas, MonteAvila editores, 1997.
- Marquard, Odo, Felicidad en la infelicidad, Reflexiones filosóficas, Buenos Aires, Katz,
2006.
-Masiello, Francine, Lenguaje e ideologia. Buenos Aires, Hachette, 1986.
-Molloy, Sylvia, Acto de presencia, México, Fondo de Cultura Económica, 1996.
-Mortara Garavelli, Bice, Manual de retórica, Madrid, Cátedra, 1991.
- Panesi, Jorge, Críticas, Buenos Aires, Norma Editora, 2000.
-Piglia, Ricardo, Crítica y Ficción, Siglo XX, Universidad Nacional del Litoral, 1990.
- Teoría del complot, Buenos Aires, Ed. Mate, 2007.
-Rella, Franco; En los confines del cuerpo, Buenos Aires, Nueva Visión, 2004.
-Ricoeur, Paul; Sí mismo como otro, México, Siglo XXI, 1996.
-Rosa, Nicolás, Artefacto, Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 1992.
- Relatos críticos, Buenos Aires, Santiago Arcos Editor, 2006.
-Sartre, Jean Paul; Las palabras, Buenos Aires, Losada, 2005.
-Schnaith, Nelly, La muerte sin escena, Buenos Aires, Leviatán, 1997
-Las heridas de Narciso, Buenos Aires, Catálogos editora, 1990
-Sontag, Susan, Contra la interpretación, Buenos Aires, Alfaguara, 1996.
-Sosnowski, Saúl, “La dispersión de las palabras: Novelas y novelistas argentinos de la
década del setenta”, Revista Iberoamericana, nº 125, octubre-diciembre de 1983
-Steiner, George; Lenguaje y silencio, Barcelona, Gedisa, 1994.
-Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento, México, Siruela, 2007.
5
-Todorov, Tzvetan, Los géneros del discurso, Venezuela, Monte Avila, 1991.
-Warning Rainer (ed.), Estética de la recepción, Madrid, Visor, 1989.
-Williams, Raymond, Marxismo y literatura, Barcelona, Península, 1984.
6. Carga horaria
Cuatro horas semanales.
7. Actividades planificadas
- Búsqueda y selección de material bibliográfico y material de apoyo (notas reportajes
comentarios de los escritores a estudiar)
- Exposición del docente: propuesta del marco teórico, introducción a los autores,
introducción a las respectivas obras, moderador de los debates sobre temas teóricos y/o
específicos.
- Exposición oral de los alumnos sobre un autor y obra elegida y el marco teórico
seleccionado.
- Presentación escrita de un abstract tentativo del tema seleccionado para la monografía
final para su análisis y discusión.
8. Condiciones de regularidad y régimen de promoción
Se debe asistir al 80 % de las clases del seminario.
Se debe realizar una exposición oral en el marco del seminario.
Se debe presentar un trabajo monográfico sobre el tema del seminario, de acuerdo con las
disposiciones del docente.
9. Requisitos y recomendaciones
Tener aprobabas las materias de Teoría literaria, Literatura argentina II. Literatura
latinoamericana II. Se sugiere haber cursado Literatura del S.XX , Literatura francesa,
Literatura norteamericana.
Respiración artificial
Mi evolución de 10 años a acá.
Argentina II, el regreso
Mientras preparo concientemente y con cara de estudiante (aunque mezcle un poco trato de seguir el programa) Teoría y análisis, mientras puteo a Asís y su insoportable Flores robadas, veo que se proponen para este año algunas interesantes modificaciones en el programa de Argentina II. Intentaré ir a los teóricos y, por supuesto, comprarme los libros de Fresán y de Aira, mientras pienso en si doy el final en mayo, en septiembre o en febrero 2012.
Programa 2011
3. Contenidos
Unidad 1.
Realismo y vanguardia en los años veinte. Florida y Boedo en las revistas Martín Fierro y Claridad. La apuesta vanguardista en la poesía de Oliverio Girondo y en los ensayos del joven Borges; el realismo social en la narrativa de Elías Castelnuovo. Entre Boedo y Florida: la novela moderna de Roberto Arlt. Lecturas:
- Oliverio Girondo, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922)
- Elías Castelnuovo, Tinieblas (1923)
- Roberto Arlt, El juguete rabioso (1926)
- Jorge Luis Borges, “Leyenda policial” (Martín Fierro, febrero de 1927) y El tamaño de mi esperanza (1926)
Unidad 2.
La narrativa argentina entre Sur y Contorno. Una nueva poética de la ficción en Jorge Luis Borges y los escritores de “la constelación del Sur”. Las reformulaciones del realismo en David Viñas, Ezequiel Martínez Estrada y Carlos Correas. Lecturas:
- Jorge Luis Borges, Ficciones (1944)
- Adolfo Bioy Casares, La trama celeste (1948)
- Silvina Ocampo, Autobiografía de Irene (1948)
- David Viñas, Un dios cotidiano (1957)
- Carlos Correas, “La narración de la historia” (1959)
- Ezequiel Martínez Estrada, “La inundación” (La Nación, 29 de junio de 1941) y “Marta Riquelme” (1956)
Unidad 3.
Literatura, política y revolución en los años sesenta y setenta. Experimentación, vanguardia y ruptura en Julio Cortázar, Juan José Saer y Manuel Puig; poesía, política y renovación en Juan Gelman, Alejandra Pizarnik y César Fernández Moreno. El arte como práctica política en Crisis; la especificidad de lo literario en Literal. Experimentación y límites de la legibilidad en Luis Gusmán y Ricardo Zelarayán; literatura y proyecto político en Haroldo Conti. Lecturas:
- Julio Cortázar, Rayuela (1963)
- Manuel Puig, La traición de Rita Hayworth (1968)
- Juan José Saer, Cicatrices (1969)
- Juan Gelman, Gotán (1962) y Cólera Buey (1965)
- Alejandra Pizarnik, Árbol de Diana (1962)
- César Fernández Moreno, Argentino hasta la muerte (1963)
- Luis Gusmán, El frasquito (1973)
- Ricardo Zelarayán, La piel de caballo (1973; publicada en 1986)
- Haroldo Conti, Mascaró, el cazador americano (1975)
Unidad 4.
Terrorismo de Estado y literatura. La reflexión crítica en Punto de Vista. La crisis de la representación en Ricardo Piglia; la vuelta a la narración en Jorge Asís. La emergencia de lo nuevo: César Aira y Fogwill. La reconstrucción del campo literario: Babel. Revista de Libros y editorial Planeta. Experimentación y mercado en Sergio Chejfec y Rodrigo Fresán.
Ricardo Piglia, Respiración artificial (1980)
- Jorge Asís, Flores robadas en los jardines de Quilmes (1980)
- César Aira, Ema la cautiva (1981)
- Fogwill, Pájaros de la cabeza (1985)
- Rodrigo Fresán, Historia argentina (1991)
- Sergio Chejfec, El aire (1992)

