27 de febrero de 2014

Recta final

Rumbo al 5 de marzo: Releo a la vez: Adán Buenosyres, La trama celeste y Autobiografía de Irene.
Una sobredosis de belleza.

Entre camas, cuadros, armarios, arcos, estatuas, columnas, glorietas, miniaturas, látigos, Bistros, tabernáculos, aureolas, espadas, baldaquines, linternas mágicas, barajas, astrolabios, cariátides, mapamundis

"Contemplar un árbol o una jirafa, respirar el olor de la lluvia o del fuego, oír las carcajadas de las hienas, mirar de frente el sol, en éxtasis la luna, no parecen cosas importantes: no sabremos nunca todo lo que hemos perdido o ganado en esos instantes de contemplación. Un mes antes de mi nacimiento, si no hubieras estado, en la noche, esperando los cantos del alba; si hubieras estado como tus hermanas, dormida, no hubieras escuchado mi voz en tus entrañas. Fuiste dócil al destino, fuiste atenta: de ese modo se logra la dicha."





No me conozco. Conozco a los otros, a los que me conocen. Algunos pastores dicen que soy un monstruo, con largo y sedoso pelo, otros que soy de una belleza deslumbrante y altiva. Dicen que mis ojos son de un azul profundo, de un verde desvaído, tan hundidos en las órbitas que no se pueden ver sino a ciertas horas. Dicen que mis pupilas sólo reflejan el rostro de los seres que comparten mi fervor y que los otros ven en ellas el mero reflejo de una calavera o de un mono.




La mentira origina el miedo y el miedo la mentira.



Conozco el lenguaje de los muertos, de las plantas abisinias, de las bestias y de los minerales. He compuesto dos libros, dos libros invisibles cuyas frases imprimí únicamente en mi memoria, sin recurrir a la tinta, al papel y a la pluma. Desdeño esos groseros instrumentos que fijan, que desfiguran el pensamiento: esos enemigos de la metamorfosis y de la colaboración. El que se atreva a imprimir mis palabras las destruirá. El mundo no se reirá de mí sino de él. Mi libro, en caracteres impresos, se tornaría menos importante que un puñado de polvo.



La memoria es infinita, pero más infinita y caprichosa, como los senderos de un dédalo, es la invención que la modifica.



En las flores hay una voz misteriosa y fina como la del violín que escuchó mi madre, en Persia, a los nueve años. ¿No la oyen ustedes? Las flores y todos los elementos que componen la naturaleza tienen voces sutiles. El espacio está tejido por estas voces. El silencio jamás es absoluto. En las noches más profundas oímos siempre un murmullo lejano, revelador de una suma de infinitesimales voces: todos los pensamientos que se formulan en el mundo vibran en esas voces. En una piedra podemos oír, si escuchamos con atención, el trayecto del tiempo; en el ruido de la lluvia podemos oír el diálogo vacilante de los primeros hombres; en ciertas plantas podemos oír a las mujeres de la
antigüedad elaborar secretos; en el estruendo de las olas que se elevan en los mares podemos oír la aclaración de algunos hechos históricos; ciertas alondras nos traen anuncios del futuro más próximo.



Siguiendo la luz de la primera estrella llegó a las nieblas rosadas de este mundo. Se sentó a mi lado en el banco de la plaza desierta y me dijo: –Lo único terrible de la muerte es no saber cuándo uno muere. ¿Qué podría decirte ahora de mi trayecto, de mi viaje al otro mundo? Pasé por muchas puertas; algunas modestas, conmovedoras, otras con incrustaciones de oro y de piedras preciosas que me escandalizaron. Pasé por muchas puertas transparentes, como de hielo, en cuyas transparencias se veían ciertos colores que los mortales no alcanzan a ver; por muchas puertas altísimas, silenciosas, cubiertas de follajes, de frutos y de pájaros cuyas alas trémulas irradiaban luz en las maderas labradas. Pasé por muchas puertas horribles –algunas eran diminutas, algunas tenían una mano de hierro o de bronce, a un lado, o la cabeza de un león mordiendo un aro, en el centro– antes de hallar el otro mundo en un paisaje complicado, entre edificios y objetos heterogéneos, entre camas, cuadros, armarios, arcos, estatuas, columnas, glorietas, miniaturas, látigos, Bistros, tabernáculos, aureolas, espadas, baldaquines, linternas mágicas, barajas, astrolabios, cariátides, mapamundis.



Con qué lentitud tan minuciosa tendré que esperar que los siglos renueven las palabras de mis libros y originen un nuevo caudal de objetos que perfeccionarán la felicidad o el dolor.



Silvina Ocampo. "Fragmentos del libro invisible"

23 de febrero de 2014

Caballeroscontra el infinito y/o el útero

Ni dragones ni mantícoras: ¡caracoles!

Elena Fuica

Entre los numerosos seres perversos del imaginario medieval, uno de los más curiosos es el caracol. Aparece en numerosos manuscritos medievales de origen británico, francés y germánico de los siglos XIII al XV como oponente de valientes caballeros, pero no hay teorías claras que expliquen qué es lo que representaba exactamente. Y curiosamente, con los siglos, en Occidente el caracol desaparece como tragado por la tierra (literalmente) de la literatura y el imaginario popular.
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Caballero a caballo contra caracol. Batalla en los márgenes, procedente de Li Livres dou Tresor, de Brunetto Latini, datado entre 1315 y 1325.
Ni dragones ni grandes ejércitos… curiosamente en algunos de los manuscritos conservados de los siglos XIII y XV de la literatura occidental, el gran oponente del caballero medieval es un caracol, un curioso elemento amenazante presente en salterios y libros de horas principalmente de origen británico, francés o alemán. Da lo mismo que el caballero vaya a pie o a caballo, lleve cota de malla o pelee a cuerpo descubierto, y que el animalillo viscoso sea representado a tamaño natural, tan grande como un perro o a gran escala, ocupe una página completa y se encuentre de forma marginal bajo el pie del caballero… lo cierto es que el héroe por lo general aparece aterrado, o al menos preocupado, por este diminuto oponente.
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Caballero contra caracol. Batalla en los márgenes, procedente del salterio Gorlenston, de Suffolk (Inglaterra), datado entre 1310 y 1324.
Hasta el momento, los estudiosos no se han puesto de acuerdo a la hora de definir su significado: entre las diferentes explicaciones probables, han planteado la posibilidad de que la lucha del caballero contra el caracol pudiera representar el intento de los campesinos por oponerse al poder de una aristocracia opresiva, un insulto a los arribistas sociales o incluso una imagen picante de la sexualidad femenina. Existe también una tendencia que quiere considerarlo como un posible símbolo cristiano cuyo significado se habría perdido con el paso del tiempo, dado que se utilizaba de forma marginal en los libros religiosos.
La revista Got Medieval, especializada en el análisis de manuscritos de la época, dedicó en 2009 el artículo «What’s so funny about knights and snails? Mmm… (Marginalia #46)» a este tema. El autor consideraba que era posible que los lectores medievales consideraran divertida, o al menos interesante, esta escena, ya que era habitual en salterios y libros de horas, pero que dado que en la actualidad no disponemos de claves que lo expliquen, nos resulta casi imposible comprenderla.
El primer intento por relacionar al caracol con una interpretación religiosa data de mediados del siglo XIX. El conde de Bastard planteó la teoría de que la imagen con la que abrimos este artículo simbolizaba la resurrección, puesto que había sido encontrado en dos manuscritos cerca de miniaturas que mostraban la resurrección de Lázaro. De forma más reciente, la medievalista Lisa Spangenberg, en el artículo de la revista Smithsonian «Why were medieval knights always fighting snail?» defendía la teoría de que el caracol luchando contra el caballero puede tratar de recordar al lector que la muerte es algo inevitable, una idea que surgiría del salmo 58 de la Biblia: «Que sean como el caracol, que se disuelve según se arrastra;
como los que nacen muertos, que nunca ven el sol». Sin embargo, la revista Patheos, en el artículo «Medieval warrior snails», esbozaba otra teoría alternativa partiendo de este mismo salmo. En su opinión, el caracol simbolizaría un enemigo que no es tal, que es vencido aunque cualidades como su lentitud y el estar armado obliguen al caballero a embestir contra él sin descanso.
Al margen de la Biblia, otros expertos han querido ver en el humilde caracol un simbolismo de lucha social y de revolución. Así, la teórica de los años 60 Lilian Randall, en su estudio El caracol en los márgenes de la guerra gótica, proponía que este caracol pudiese simbolizar a los lombardos, un grupo de personajes del pueblo que se caracterizaban por su conducta traicionera y por su comportamiento poco caballeroso en general. De acuerdo con esta interpretación, el caracol representaría un grupo social con un comportamiento opuesto al del ideal caballeresco. Otra posible explicación que proponía Randall era que quizás esta representación simbólica formaba parte de una broma de la época que ridiculizaba a la caballería fuertemente armada de la época, pero eso no bastaría para explicar por qué el caballero a menudo aparece como perdedor de la contienda, o por qué esta imagen en particular está representada a menudo en textos no históricos como salterios o libros de horas.

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Caballero contra caracol: el ataque de los caracoles, representado en el salterio de la reina Mary, Inglaterra, 1310-1320.
Aún existe otra teoría más, esta vez relacionada con la lucha de sexos y el menosprecio hacia la mujer en el imaginario medieval, ya que, en ella, el caracol encarnaría la tentación y el pecado que hay que combatir. Su impulsor habría sido Egbert Haverkamp-Begemann, quien en su obra Dibujos europeos de los siglos XV al XVIII en la colección de Robert Lehman, apuntaba la posibilidad de que el caracol representara la lujuria femenina. Según este autor, en la antigüedad el caracol simbolizaba la perversidad, y de hecho las prostitutas eran denominadas «caracoles». Por otra parte, según Haverkamp, en el folclore de los países alpinos el caracol simboliza tanto la feminidad como el renacimiento. En su opinión, si tomáramos en cuenta esta connotación sexual, «no sería coincidencia que el caracol fuera representado en el suelo, sin responder a los posibles estímulos de su jinete, y que dicho jinete fuera representado erguido con alas de pájaro como arma (en alemán, vogel significa pájaro, y vogeln quiere decir fornicar)». Esta teoría enraizaría con la idea ancestral por la que el caracol se considera un símbolo lunar femenino, cuya espiral representaría tanto el infinito como el útero.

12 de febrero de 2014

Cara a cara con Adán

Tenía que pasar. Hubiera preferido hacerlo sobre la nueva edición, la crítica, la de Corregidor que dicen que tiene no sé cuántas notas y retoma todos los manuscritos en márgenes del autor. Hubiera preferido conservar intacta mi edición amarronada (amarillenta ya le queda corto) de Sudamericana, la que leí a los 19 años.
Es que Adán Buenosayres, el personaje, fue mi segundo amor de papel, luego de Sandokán. Y el Adán Buenosayres, la novela, fue de esos libros que le reproché a mi madre no haberme recomendado antes (era de ella, estaba en su biblioteca, me llamaba por lo gordo pero ella decía que era un bodrio) porque me pareció genial.
Claro que hace mucho que no tengo 19 años y en el 2010, cuando cursé Literatura argentina II, todavía pude sostener alguna babeada leyendo poca bibliografía, planteando mi propia hipótesis, ignorando hasta el eje del programa. Pero ya no más: Hoy, con toda la recepción crítica leída (lo genial ahora es la forma en que cambia la forma de leer un mismo texto y mirá quién habla), vuelvo a leer la novela sin saltearme nada, anotando procedimientos y escenas y el pobre Adán apenas lo soporta. Un poco de ternura me da, pero entre lo misógino, lo católico, lo platónico y lo boludo, solamente me queda la incredulidad sobre la monumentalidad de un texto con tantas cosas ahí dentro.

11 de febrero de 2014

Mujeres no

Ni en mi programa de Literatura Argentina II (Todo siglo XX), ni en los que le siguieron durante estos 4 años, aparecen Vlady Kociancich, Sara Gallargo, Norah Langeh (ni siquiera la ponen como modelo de uno de los personajes del Adán Buenosayres cuando todo el mundo se mataba viendo quién era quién), Silvina Bulrich, Tununa Mercado, Alfonsiva Storni, Alejandra Pizarnik, Luisa Valenzuela, Angélica Gorodischer, Ana María Shúa, Hebe Uhart, Juana de Ibarbourou. ¿Si no es prejuicio, qué es?


Solamente tengo un libro de Silvina Ocampo y un cuento de Griselda Gambaro.

26 de enero de 2014

A través del espejo

La literatura egódica



Esta semana comienza a distribuirse La literatura egódica. El sujeto narrativo a través del espejo(Universidad de Valladolid). A continuación transcribo una breve sinopsis de algunos de los temas abordados en el libro así como el índice del mismo.




SINOPSIS

El yo es nuestro amigo imaginario. Abundan los neurobiólogos, filósofos o escritores que sostienen  que el yo es una construcción; no una construcción “social”, como dirían los teóricos posmodernos, sino una construcción psicológica, interior, una especie de pequeña persona interpuesta, que la mente humana crea para gobernar, dialogando con ella, su psique y su conducta. Robert Musil, poco sospechoso de ser posmodernista, aludía al “instinto de construirse el yo que, como el instinto de los pájaros de construirse su propio nido, edifica su yo sirviéndose de diversos materiales de acuerdo con determinados procedimientos” (El hombre sin atributos). Esto significaría dos cosas: en primer lugar, la existencia de una partición interna, que genera un hiato; en segundo lugar, la capacidad de la mente de detectar esa distancia interior y convivir naturalmente con ella: “¿Cómo voy a saber lo que pienso hasta que no me oigo decirlo?”, comentaba E. M. Forster medio en serio, medio en broma; presten atención al “me” que utiliza el narrador británico y piensen sobre quién escucha a quién en su cabeza (la de Forster y la suya). Para algunos autores, esta segunda persona tiene consistencia subjetiva real; para otros, es una ficción interpolada que no sustenta nada detrás; para ciertos psicoanalistas, es la encarnación de la grieta o brecha existencial en que consiste la identidad. Se tome la postura que se tome, queda claro que el hombre conversa, machadianamente, con el otro que siempre va consigo. De ser coherentes, usaríamos siempre para expresarnos la primera persona del plural.

Esta composición dialógica de la personalidad tiene su rastro en las numerosas visiones literarias sustentadas en el desdoblamiento: el doble, la figura delextraño, los diálogos interiores, la paradoja de la autoficción (donde el escritores y no es el protagonista), etcétera. Y el “lugar” donde más a menudo tiene lugar la conversación es, por supuesto, el espejo; ese azogue que aparece de forma continua y casi obsesiva en la literatura española contemporánea, esa superficie especular a la que se asoman los personajes de la narración para verse y hablarse, para reconocerse. Wittgenstein decía en sus Diarios que “lo que llamamos ‘reconocer’ es sólo una capacidad especial que podríamos perfectamente perder sin que por ello hubiera de considerársenos deficientes”, pero se refería a reconocer a otras personas; cuando la falta de reconocimiento se produce ante la visión reflejada de uno mismo el resultado es, literariamente al menos, traumático. Basta pensar en una novela aparecida después de publicado el ensayo, Los hemisferios (2014), de Mario Cuenca, donde la voz narrativa cambia de primera a segunda persona después de que el protagonista se dirija la palabra a sí mismo… frente a un espejo.

Si la narrativa española contemporánea fuese un solo libro, se parecería mucho al Lazarillo de Tormes, esa obra maestra cuya primera palabra es “Yo” y, sin embargo, es un yo con abundantes dudas de identidad. Por ello, La literatura egódica intenta reflejar, en sus variadas y metamórficas posibilidades, la aparición del sujeto narrativo ante el espejo: el doble, el otro, el notro, el yo autoficcional, el yo autonovelado, el yo metanoico y el yo rasgado o roto. Y también desea registrar los usos más habituales del espejo (desde los semánticos hasta los estructurales) en la narrativa española contemporánea, a través de los cuales el yo egódico (ego/dicere), el yo que sesobrenarra se narra de más, es el protagonista central de buena parte de sus obras.

Para terminar, y por si pudiese servir de guía acerca del contenido del libro, reproduzco a continuación su índice:


ÍNDICE
Prefacio

I. INTRODUCCIÓN
I.1. Espejos y fracturas.
I.1.1.El problema de mirarse al espejo.
I.1.2. El espejo y la poética del resquebrajamiento.
I.1.2.1. La reflexión rota.
I.1.2.2. Los miedos de Borges.

I.2. La narrativa española reciente: breves notas de aproximación.
I.2.1. Apresurada historia.
I.2.2. Notas para una caracterización de la narrativa posmoderna española.
I.2.3. Ensayo de diagnóstico.


II. LA CONSTRUCCIÓN Y/O DESTRUCCIÓN SUBJETIVA A TRAVÉS DEL MOTIVO DEL ESPEJO.

II.1. Construcción identitaria.
II.1.1. Espejo y temporalidad.
II.1.2. El espejo retrovisor.
II.1.3. Con los ojos del espejo. González Sainz y la narrativa de la construcción especular de la identidad en Un mundo exasperado(1995).
II.1.4. Los demás como espejo.
II.1.4.1. El reflejo subjetivo como modo de reconocerse.
II.1.4.2. El espejo del amante.

II.2. Construcción del relato narrativo mediante el uso del espejo.
II.2.1. El espejo como método literario estructural.
II.2.1.1. Estructuralidad y simbólica.
II.2.1.2. El juego de espejos y el trompe-le’oil.
II.2.2. El espejo y el sueño.
II.2.2.1. Onírica.
II.2.2.2. El motivo del espejo a solas.
II.2.2.3. Los mundos detrás del espejo en la literatura contemporánea española.
II.2.2.4. El espejo mágico en La reina de las nieves (1994), de Carmen Martín Gaite.

II.3. Destrucciones y disoluciones de la identidad narrativa.
II.3.1. Multiplicidad y metanoia del sujeto reflejado. Su presencia en la novela Nadie me mata, de Javier Azpeitia.
II.3.2. Poéticas de la ruptura.
II.3.3. El espejo del esperpento de Valle-Inclán y su legado actual.
II.3.4. La metamorfosis como sustitución sucesiva de la identidad.
II.3.4.1. Descripción general.
II.3.4.2. Algunos ejemplos de metamorfosis en la narrativa reciente en castellano.
II.3.4.3. La metamorfosis en El amante bilingüe (1990), de Juan Marsé.
II.3.5. Tapar el espejo.
            II.3.6. Sujeto narrativo e inventario.

III. EL TEMA DEL DOBLE Y LAS FORMAS DE OTREDAD YNOTREDAD EN NARRATIVA CONTEMPORÁNEA EN SU RELACIÓN CON DEL MOTIVO DEL ESPEJO.

III.1. Configuraciones literarias del doble en la Posmodernidad
III.1.1. El doble en la novela Laura y Julio (2006), de Juan José Millás.
III.1.2. La “bisolución” en el relato “Los invasores” de Eloy Tizón.

III.2. El espejo y el yo. El reconocimiento.
III.2.1. El síndrome Dorian Gray.
III.2.2. El reconocimiento en Detrás del hielo (2006), de Marcos Ordóñez.

III.3. Formas básicas en narrativa. La narrativa de autoficción.
III.3.1. Narcisismo narrativo y re/di/ab/solución del yo: la literaturaegódica.
III.3.2. Autoficción
III.3.2.1. Sucinta descripción del “subgénero”.
III.3.2.2. Algunas autoficciones en la narrativa española reciente.
III.3.2.3. Conclusiones.
III.3.3. Autonovela
III.3.4.1. Nadja como precedente.
III.3.4.2. Autonovelas en literatura actual en castellano.

III.3.4. Más egotismos: dos palabras sobre narcisismo electrónico.

III.4. Nadie y notredad.
III.4.1. El Nadie social: del hombre de la multitud y el Odradek alnotro de Mercedes Soriano.
III.4.2. El desgaste y la metafísica narrativa del lavabo


IV. CONCLUSIONES

IV.1. Explicaciones para una hiperpoblación.
IV.2. El sujeto vacío o problemático rellenado ficcionalmente como sujeto narrativo y poemático principal de la literatura española contemporánea.

 

Tomado de http://vicenteluismora.blogspot.com.ar/

24 de enero de 2014

Metáforas fogosas y/o culinarias

Cuando trato de explicar mi forma de escribir monografías y/o ensayos y/o parciales, digo que acciono por presión, como la olla a presión: meto meto meto mucha verdura en la cacerola, mucha leña al fuego; leo una cosa y otra y otra y otra, y sumo y derivo y agrego (como la señora Caradepapa le mete de todo al señor Caradepapa). Y cuando todo está ahí en remojo, calentando, removiéndose en sus jugos, se supone, que algo "explota" y sale.
Claro que, a veces, el estado de ebullición permanente es un poco molesto. Pero, en general, dejando de lado la falsa modestia, se disfruta mucho y me gustan los resultados (¿Calientes como recién sacados del horno? ¿Esponjosos? ¿Bonitos y gorditos? ¿Estrellados como huevos en la sartén?)

23 de enero de 2014

Ensayo teatral

6to Concurso de ensayo AINCRIT
Está abierta la convocatoria para el concurso anual de enayo organizado por la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT).
La fecha límite para la entrega de trabajos es el 14.02.2014.


6to Concurso de ensayo AINCRIT

Bases del concurso

Artículo 1º. Llamado a concurso
La Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT) llama a un concurso nacional de ENSAYO. Éste deberá ser inédito, y l@s autor@s (individuales o grupales) se presentarán con seudónimo. El mismo está dirigido a investigador@s y crític@s de teatro o de disciplinas afines interesados por problemáticas del teatro argentino. Escritos en idioma español, los trabajos deberán tener el siguiente formato: hoja A4, interlineado 1,5, fuente Arial 12,, con una extensión máxima de 70.000 caracteres incluyendo espacios, notas y bibliografía. La extensión mínima será de 20.000 caracteres con espacios.

- La primera carilla debe detallar: Título del trabajo y seudónimo del/a autor/a. Todo el texto del trabajo, en Documento PDF; únicamente identificado, mediante el título del trabajo y el seudónimo del/a autor/a. (Nombre del archivo: ENSAYO_SEUDÓNIMO)

- En un archivo aparte se enviarán: los datos completos del autor o la autora (nombre, nacionalidad, profesión o actividad, documento de identidad, domicilio, código postal, teléfono, e-mail). Se detallarán los mismos datos que figuran en la primera página del ensayo presentado (Título del trabajo y seudónimo del/a autor/a) (Nombre del archivo: DATOS_SEUDÓNIMO, en formato Word).

Artículo 2º. Temática
Los trabajos deberán enfocarse en algún aspecto particular del teatro en Argentina de cualquier época y lugar del territorio nacional.

Artículo 3º. Recepción de trabajos
Los trabajos se enviarán exclusivamente al correo electrónico concurso@aincrit.org hasta el 14.02.2014. Serán dirigidos a la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT), con el asunto: “6º Concurso de Ensayo”

Artículo 4º. Premio AINCRIT
Se seleccionará un primer premio y dos menciones. Dicha distinción consistirá en la entrega de certificados y la publicación de los trabajos premiados en las Actas de las VI Jornadas Nacionales de Investigación y Crítica Teatral organizadas por AINCRIT. El premio, como las menciones podrán ser declarados desiertos, si así lo considera el jurado designado.

Artículo 5º. Selección del ensayo
Los Ensayos recibidos serán revisados en sus aspectos formales por la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT) a los efectos de constatar su conformidad con las Bases del Concurso. Sólo las propuestas que satisfagan estas Bases serán sometidas a consideración del Jurado. La selección de los ensayos premiados estará a cargo de un Jurado compuesto por miembros de la comisión directiva de AINCRIT y representantes del quehacer teatral nacional. El mismo se expedirá y su dictamen se dará a conocer en el marco las VI Jornadas Nacionales de Investigación y Crítica Teatral organizadas por AINCRIT, a realizarse durante 2014 en el marco de la 40º Feria del Libro. Solo se notificará por correo electrónico a el/los ganador/es del concurso.

Artículo 6º. Limitaciones y Beneficios
Cada autor o grupo de autores podrá presentar un solo ensayo. La Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT), no se responsabilizará por el extravío y/o daño que puedan sufrir los archivos enviados.
Por el solo hecho de presentarse al concurso, cada autor/a reconoce y acepta el presente reglamento.
Los integrantes de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT) así como los miembros del jurado están inhabilitados de participar a la convocatoria del presente concurso.

Artículo 7º. Imprevistos
Toda circunstancia no prevista en las normas precedentes será resuelta por la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT).

Contacto
El contacto para consultas y envío será concurso@aincrit.org



Tomado de http://www.aincrit.org/actividad.php?id=46

7 de enero de 2014

Copi, mi amor

Terminé mi trabajo monográfico sobre Copi. Se llama “¡Usted, madre, no se meta en el devenir de un hijo”: Figuras de lo materno en Copi.

Me encantaron todas las obras que leí, me pareció tan deslumbrante, tan genial. (Me puse a pensar por qué en estos días le he estado diciendo "genial" a Copi y a Aira, qué rasgos tiene para mí lo genial, y llegué a la conclusión que llamo genial a lo que me causa una total sorpresa, un descoloque, un corrimiento de todo lo que yo podía esperar de esa lectura).


Toy tan tan tan contenta. Siempre me pasa que leo,leo,leo, anoto en los márgenes, sumo, pienso, maquino, y cuando me tengo que poner a ordenar me parece que no voy a poder, que no me va a salir, que la cosa no va a cuajar (como una tortilla que te queda revuelvo gramajo). Y al final, cuando ya estás emprolijando las citas... Es increíble.

Siglo XX CF

Mi trabajo final para Literatura del siglo XX, sobre Marte Rojo, Matadero 5 y Aullidos, lo publiqué en el blog (que acabo de resucitar) de Pórtico, mi antiguo grupo de escritores y lectores de ciencia-ficción.

http://porticocf.blogspot.com.ar/2014/01/sobre-marte-rojo-matadero-cinco-y.html


Siempre tuve la ilusión de reconciliar (aunque más no sea: unir en mí misma aunque nadie me haga caso) lecturas de género (género CF, fantástico, maravilloso, terror y género como identidad queer) con mis estudios académicos, con mis preocupaciones de escritora. Cuando casi lo logro (¿será este el caso?) está muy bueno.

28 de diciembre de 2013

Terror anal que retumba

soy

VIERNES, 27 DE DICIEMBRE DE 2013


Resonancias de allá abajo



Si Terror Anal, como todo manifiesto, cobra valor en sus resonancias y en sus ecos, aquí van dos textos que, mirando el agujero latinoamericano, siguen la pista de Preciado. María Moreno visita el sistema educativo que produce al niño/niña castradx de todo ano y las marcas de esa castración en algunas obras de la literatura argentina. Este texto y la carta de la fan Palmeiro que aparece en la página siguiente fueron leídos durante la presentación del libro.







Por María Moreno
Voy a hablar menos de Terror anal que de sus resonancias, aunque en este caso la palabra “resonancias” evoque los sordos ruidos –y no tan sordos– intestinales y yo me atreva a este comienzo escatológico autorizada por un tema que nos desvelaba jocosamente en la infancia en nombre de su soberanía anterior al formateo familiar y pedagógico, es decir, antes de la castración del ano. El término “terror” es una síntesis perfecta entre terror como miedo y terrorismo, es decir, porta dos principios activos y antagónicos, ya que el terror anal puede devenir terrorismo –del estado hétero– contra los que no han consentido en la castración de su ano, y el terrorismo anal no podría ser puro y contendría terror anal. Porque una de las afirmaciones revolucionarias de Beatriz Preciado está en la cita de Trois Milliars de Pervers: “Este texto no se representa como un manifiesto, menos aún como una teoría. Arrastra todo un conjunto de elementos confusos: lo cómico voluntario e involuntario, elementos políticos revolucionarios mezclados con elementos racistas y fascistas, trozos de sexualidad edípica, mezclados con una tendencia hacia algo distinto de la sexualidad. Podríamos decir que los elementos reaccionarios o incluso fascistas que subsisten en un revolucionario son una traición potencial. Pero a partir del momento en que introducimos el deseo, la libido, el inconsciente, en el campo político todo se complica: porque las inversiones libidinales fascistas y revolucionarias, racistas y antirracistas, se mezclan y se distribuyen en la misma persona, creando nuevas condiciones que permiten el análisis de las yuxtaposiciones del deseo, fuera de toda referencia a la apariencia, la mistificación o la traición”.

Entre esas “afirmaciones revolucionarias”, las que yo elijo como “gente del cuero”, prefiero esta expresión a “queer”, ya que refiere a los indios, esa primera otredad, está lo que dice en relación a El deseo homosexual de Guy Hocquenghem y su producción de saber de una homosexualidad fugada del saber científico, de la interpretación psicoanalítica, de los discursos victimistas y de las peticiones de respeto: “Aquí la salida del armario no toma la forma de la confesión sino, por decirlo con términos de Judith Butler, de la ‘inversión performativa’: la afirmación ‘soy homosexual’ no es un enunciado soberano, sino una ‘citación descontextualizada’ de la injuria. La palabra ‘homosexual’ lejos de tener un valor ontológico, opera como un boomerang político. El enunciado ‘soy homosexual’ no contiene verdad alguna sobre la identidad del que habla, sino que dice: el sujeto que hasta ahora ha sido construido como abyecto (analizado, reducido a ano social) excede la injuria, no se deja contener por la violencia de los términos que lo constituyen y habla, creando un nuevo contexto de enunciación y abriendo la posibilidad a formas futuras de legitimación”.

El ojo del culo o Quevedo queer

La primera metáfora de castración anal fue la invitación a levantarse, es decir, a una erección pro verdad en el interior de la caverna platónica, esa oscuridad llena de aristas pero protegida en donde deleitarse contemplando las figuras o los tropos que las sombras inventan antes de que el conocimiento cosiera el culo filosófico.

Ni ese agujero era pasivo, como no lo era el que, en medio del bosque, hizo tropezar al filósofo Tales que, distraído por la altura fálica de sus pensamientos, no lo vio y cayó en él, provocando la risa de su criada, justamente la que seguro limpiaba las palomitas de sus calzones, es decir, los productos no sublimados de un culo meramente excretor.

Proclamar la actividad del ano, por ejemplo la de su inmovilidad “cazadora”, podría pensarse como una encerrona que mantiene la misma economía entre activo como valor y pasivo como disvalor. Pero es que Terror Anal se yergue contra la pasividad reaccionaria que se adjudica ilusoriamente al objeto de análisis psicopatológico, orden social del lado de la abyección, atril pedagógico.

Es preciso no saber, es decir, no haber entrado aún en el aparato escolar para atesorar culo sin culpa, contar con sus producciones siempre novedosas –¡cuántas abstracciones vivaces, cuántos signos vacantes, como decía Callois, o de ética interrogación, ¡cuánta representación de flora y fauna hecha en terracota intestinal desaparecieron en la cañerías totalitarias de la polis!–.

El niño no castrado, el de Beatriz Preciado –me tapo las orejas por si viene un psicoanalista a decirme que lo primero preciado es el excremento, ¿cómo no escribiría una Preciado un manifiesto llamado Terror Anal?– juega, muchos antes de que con los Rasti carnales de la diferencia, con su ano, probando su cualidad de arcón secreto, de garage toda-cosa, amasando y diseñando lo que sale por él. Productor y artista soberano, todo niño es inmediatamente, al menos a partir del siglo XX, expropiado por la habladuría edípica. “¿Para qué serían las heces, alias popó?” “Para mamá.” La fuerza de trabajo de cagar sería la primera forma de plusvalía extraída por Yocasta patronal. Luego están los deliciosos huéspedes, fruto de los placeres de la otra salida del tubo, ese paladeo constante de esos azúcares que tanto veneraba el gran Fourier, cuya sombra pasa por este libro y que traen los cosquillantes parásitos. Qué niño o niña no castrado o castrada de su ano no se ha excitado en medio de una reunión familiar con toda su parte de arriba enderezada por la educación –manos limpias, uso de cubierto y servilleta, obligación horaria, codos afuera– con ese movimiento acariciante y anárquico picando allá abajo y allá atrás. Qué yapa dionisíaca irse a dormir temprano para hurgar a solas con los deditos entre los pliegues tutelarmente entalcados para cosechar unos blancos gusanitos movedizos, estableciéndose una primera familia queer y por eso no androcéntrica. El lenguaje popular es sabio y del niño rebelde a la domesticación se dice que tiene lombrices u hormigas en el culo.

La Armonía preciada

El maestro Fourier, protomarxista y fundador de una utopía de la felicidad conformada por un contraascetismo sistemático, fundador de Armonía –un reino cuyos habitantes se asocian en torno de pasiones y gustos y en donde la satisfacción del deseo es un deber– imaginando una igualdad en donde hacer algo que asquea no es admisible ni como precio ni como mal menor, eligió entre aquellos a los que la mierda aún no asquea: los niños. En Armonía el recoger la basura está a cargo de niños de entre nueve y trece años, edad en que la escatología es una verdadera pasión que se acompaña con una lengua sucia y el gusto por la cochinada en masa.

El doctor Kinsey fue negligente en su encuesta y que tire la primera piedra el que adhiriendo a este Terror anal no lo hace tanto por su radicalidad política como por sus más entrañables –¡qué bien esta palabra aquí!– prácticas intestinales. No, no saquen una hoja, huélanse los dedos.

La bandera que Preciado nos invita a manchar es marrón como la tapa de este libro cuya imagen circular bien podría ser el logo del ano.

El ano de Preciado –nada personal– es democrático: todos tenemos uno (mujeres, hombres, putos, intersex, travas, tortas). Los sabores del ano (flujo, semen, mierda, especias, jugos digestivos) constituyen un grafiti culinario contra el blanco Ace del flujo y el semen puros, recién soltados, sustancias que a pesar de lubricar un goce tienen ese blanco de primera comunión, de traje de bodas de virgen y entonces es, paradójicamente, un color de mierda.

Analrgentina

Jorge Salessi, que fue la biblia rosa de muchos, muestra que la existencia del relato de la sodomía, utilizada como metáfora por los discursos maestros para representar a la barbarie en la Argentina, fue organizando categorías que se aplicaron luego para patologizar cualquier forma de insubordinación social y cómo, más tarde, al compás de la consolidación del Estado, el aparato médico higienista pasó de la política sanitaria a una política a secas, que con el justificativo de la “defensa social” diagramó la ciudad moderna en base a zonas excluidas y anatemizadas. Su libro Médicos, maleantes y maricas, al poner en evidencia la dimensión fantasmática de la política, propone que el ser nacional, lejos de constituir un modelo edificante y altruista a tono con el ideario escolar, fue sustentado en una estructura paranoica donde –como bien señaló ya Hugo Vezzetti en La locura en la Argentina– todo mito de pluralismo originario brilla por su ausencia.

Como el yo freudiano, el ser argentino es producto de la repulsa y exclusión de toda diferencia (bárbaros, mujeres, homosexuales, inmigrantes, disidentes políticos). Ser argentino es no ser puto, ni torta, ni trans, ni inter, ni extranjero, ni pobre, ni loco , ni mujer. Y el acto de excretar y aquello a excretar pueden encontrar su metáfora en el ano castrado y reducido a su función coaccionada por las instituciones. El ano de la Patria fundacional son las cárceles, los conventillos, el loquero-bajo la ecuación inmigrante-loco-criminal-. En Un episodio de fiebre amarilla de Manuel Blanes y Sin pan y sin trabajo de Ernesto de la Cárcova la oscuridad se cierne en la habitación pobre. La imagen genera una metonimia entre aguas servidas, infección, humores corporales mezclados. La luz que viene del afuera es la luz del saber positivista representado por la presencia de los médicos en el primero, en el otro es la luz de la integración del inmigrante como mano de obra representada por la fábrica lejana. En Sin pan y sin trabajo un anómalo estiramiento en el cuerpo del hombre lo homologa a un gusano.

Recto y estilo

La literatura argentina es un coito colectivo retórico desde “el íntimo cuchillo en la garganta” hasta la viga que el Oliveira de Cortázar intenta manipular entre sus piernas para “embocarla” en la ventana de enfrente donde están Traveler y Talita semidesnuda –encima después de haber tratado inútilmente de “parar” unos clavos por no hablar del sentido en toda la escena de “tirar la soga”– que tan perspicazmente señaló Elsa Drucaroff. Para David Viñas, el valor estaba en lo “incisivo”, “penetrante”. Y todos los intelectuales de los años sesenta y setenta marcaban el máximo de rating con la palabra “profundo”. Un personaje de Washington Cucurto brama “enjuagame el duodeno”, “teñime las tripas de blanco”,”pasteurizame el hígado”. Leónidas Lamborghini escribe un poema en donde el narrador detiene su taxi para visitar a su hermano en un hotel, un hermano enloquecido por “eso penetrándole por detrás que tenía desde niño”, algo por lo que el visitante debería dar explicaciones: “¡Pero eso fue sólo un penetrante accidente /nada más/le gritó violento”. El poema pone en escena el duelo entre el visitado con “eso” –el penetrante accidente– y el visitante con un electroshock que lleva entre sus ropas. Entonces él sacó eso/de atrás//de años hace años/que tenía clavado/y alcanzó a clavarme eso /algo/en su larga charla/violento/y yo saqué violento/mi electroshock /que siempre llevo// y él a su vez quiso /clavarme más/su accidente penetrante.

Sería idiota hacer el psicoanálisis de los hermanos Lamborghini, que siempre desecharon la autobiografía y a quienes eso que los corría desde atrás a los dos eran los papeles nacionales, el pasado literario argentino. Los hermanos del texto no son los Lamborghini, los textos no vienen de la vida sino de otros textos sin que la vida falte y sin que se sublime: son los personajes históricos del alienista y su loco-homo, Fierro y El Negro (¿Lamborghini? ). Lo que es seguro es que en el hermano menor la sodomía no es memoria sino parodia de la retórica del grupo Boedo sobre el cuerpo del pobre (El niño proletario) y que el culo no es el vendido y humillado sino que goza y hace gozar (Sebregondi retrocede). Osvaldo Lamborghini fue el terrorista anal para quien el ano no era un resto sino un valor “Paciencia, culo y pasión” decía.

Se puede interpretar la escena de la diarrea en El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, como que el deseo suele extender el umbral que separa del asco: entonces lavar la mierda puede ser un acto de amor. Y por eso conmueve el hecho de que La loca Molina limpie la mierda de Valentín y ése, y no el beso final, sería el verdadero acto de amor; Molina se sobrepone al asco y se convierte en una suerte de María Magdalena cloacal, Valentín, con el cuerpo disciplinado y moralizado para la guerra revolucionaria, lo entrega como el de un niño. Pero también se puede pensar que Valentín abrió el culo y lo vació de su función excretora para disponerlo a infinitas posibilidades de dar y darse. Quisiera terminar con esta escena de terror anal nacional.


Tomado de http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/subnotas/3245-352-2013-12-28.html

20 de diciembre de 2013

Sé que un día voy a ir ¿Será en junio del 2014?

Convocado el Congreso Internacional «Viajes y ciudades míticas», Cusco (Perú), 16-19 de junio de 2014



El Congreso Internacional «Viajes y ciudades míticas» tendrá lugar en el magnífico marco de la fiesta del Corpus Christi en el Cusco (16-19 de junio de 2014).

Se podrán presentar ponencias que versen sobre viajes y ciudades míticas a lo largo de la Historia en cualquiera de los ámbitos culturales y desde perspectivas múltiples (Antropología, Literatura, Historia, Arte, etc…), en un intento de amplitud interdisciplinar.

Teniendo en cuenta la sede del congreso, Cusco, una de las ciudades míticas por excelencia, se dedicará una sesión especial a las Crónicas de Indias y relatos de viajes y descubrimientos en el Nuevo Mundo.

Se encuentra abierto el periodo de propuestas de ponencias hasta el próximo 15 de mayo de 2014. Las inscripciones deberán hacerse a través del formulario on-line accesible en http://congresocusco2014.wordpress.com/inscripcion

Las ponencias serán de 20 minutos de duración.

En el año 2012, el Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO), el Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA) y la Universidad del Pacífico (Perú), ya organizaron un primer encuentro en el Cusco enmarcado en la fiesta del Corpus: Congreso Internacional «Teatro y fiesta popular y religiosa».

30 de noviembre de 2013

Buena chica

Mis planes más inmediatos en la facu son portarme bien, es decir: rendir el final de Argentina II en febrero, escribir las dos monografías que acabo de cursar para no colgar como siempre y anotarme el cuatri que viene en Linguística y Argentina I que odio (ambas) pero son tan nesarias Sambuceti.

Puede fallar.

23 de noviembre de 2013

El ano es esencialmente privado

"La sociedad es falocrática, pues el conjunto de las relaciones sexuales está construido sobre el modo jerárquico en el que se manifiesta la trascendencia del gran significante. El maestro, el general,el jefe de oficina, son el padre~falo porque todo, está organizado sobre ese modo piramidal en el que el significante edípico distribuye los niveles y las identificaciones. El cuerpo está centrado en torno al falo como la sociedad en torno al jefe; aquellos que carecen de ello y aquellos que obedecen pertenecen también al reino del falo: tal es el triunfo de Edipo. Si el falo es esencialmente social, el ano es esencialmente privado. Para que haya trascendencia del falo (organizaciÓn de la sociedad en torno al gran significante), es necesario que el ano sea privatizado en personas individualizadas y edipizadas."



El deseo homosexual. Guy Hocquenghem

Hay un órgano, un sólo órgano sexual

EL FALO SIGNIFICANTE Y EL ANO SUBLIMADO


"En el mundo de la sexualidad edipizada ya no hay conexión libre de los órganos entre sí, de relación de goce directo. Hay un órgano, sólo un órgano sexual, que está en el centro de la triangulación edípica, el Uno que da su sitio a los tres elementos del triángulo. Es él quien construye la falta, es él el significante despótico con relación al cual se crean las situaciones de las personas globales. Es el objeto completo suelto que desempeña en la sexualidad de nuestra sociedad el papel del dinero en la economía capitalista: el fetiche, la verdadera referencia universal de la actividad, económica en un caso, deseosa en otro. Es en relación con él que se distribuye la ausencia o la presencia: las ganas de pene de ·la chica o el miedo a la castración del chico. El sexo, para todo el mundo, es primero una palabra que designa el falo: Esta sociedad es fálica y en relación con el falo se determina la cantidad de goce posible."


Guy Hocquenghem. El deseo homosexual.