27 de abril de 2012

Arreglate ya

No sé qué cambié. A ver...




Opciones, opciones: ¿¡No tengo opciones!!! Sale como no sé quién quiere!!!



Uy ¿se arregló puteando???? Es como las tijeras, que aparecen cuando digo muchas malas palabras...

26 de abril de 2012

Epa...

¿Qué me hace Bloguer? No quiero este diseño nuevo de publicación de entradas!!! ¿No sabe dejar espacios como yo digo que los deje?

21 de abril de 2012

Vamos por más: Más amantes liberales

Hoy, en mi clase preferida de todas las preferidas, hablamos de El amante liberal. Yo a media máquina y todavía cantando "Son aquellas pequeñas cosas..." después de acostarme a las cuatro de la mañana al regreso de la maravilla Serrat- Sabina. No dije nada en el aula, ni se me ocurría nada que decir que no fuera ya dicho por mis deslumbrantes compañeros y docentes, pero fui desafiada: a superar (creo que fue a mantener) en nivel de mi post anterior sobre la anterior Novela ejemplar (Véase más abajo) y bueno, eso desencadenó un par de ideas que paso a exponer y motiva y justifica que este post sea algo sensacionalista, extremista, basado en sensaciones extremas y golpes bajos (es que la presencia real de público lector arruina los mejores pudores). Aquí va:

Lo primero que me quedé pensando fue lo de Leonisa y su virginidad incólume entre piratas de todos los colores y amantes que la requieren, la desean y la disputan por doquier. Me acordé de una novela muy bizarra que leí a los 15 años (y que hice circular entre todas mis amiguitas) sobre el viaje de la chica en el barco pirata y la típica fantasía del capitán que desflora y enamora más allá de su crueldad (tenía una tapa muy llamativa y representativa, con mujer despechugada en brazos de galán recio. ¿Dónde habrá ido a parar? Juro que no lo tengo en mis nobibliotecas).
Se me ocurrió, entonces, que Leonisa podía ser para todos estos hombres una joya más valiosa en dinero que en placer sexual, más una excusa para la competencia homoerótica, para la rivalidad entre varones que una prenda realmente deseable. Pensé en el cadí y sus "abrazos flojos" de viejo ¿y qué puede querer hacer con Leonisa más que mirarla dormir como los personajes de La casa de las bellas durmientes? Pensé en la idea de mi profe sobre Leonisa cuando es mostrada como la dura lanza de Mahoma que atraviesa las entrañas, que quiebra la voluntad de todos cuantos la ven. Y algo me hizo ruido entre tanto erotismo sin concreción, tanto erotismo en torno a una virginidad en la que todos (nosotros, lectores, incluídos, creemos por la sola palabra de la aludida).
Me acordé de mi escena favorita: La de Leonisa atada a los barriles junto a su amo Ysuf para no ahogarse en medio del naufragio de su goleta contra la peñas. El texto dice que el amo se desnuda y se mete en un barril y la pone a ella en otro barril (¿ella con ropa?) y ata ambos barriles y saltan al mar. Luego la encuentran en la playa, semi ahogada y ella cuenta con la misma inocencia con la que nos dice su virginidad intacta: "... ni volví en mí hasta que me hallé en tierra en brazos de dos turcos, que vuelta la boca al suelo me tenían, derramando gran cantidad de agua que había bebido." (El destacado (y la picardía) es mía).
Si tenemos en cuenta que luego dice que estuvieron ocho días en una cueva, guardándole los turcos tanto respeto como si fuera su hermana, y nos viene a la cabeza la niña con los siete enanitos en el bosque y ésta con los ocho turcos hermanitos en la cueva, si imaginamos todo lo que el jocoso de Cervantes no nos está realmente contando sino dejándonos picando, digo, si recogemos el guante de lo erótico no dicho este post se va al chancho.




(La imagen no tiene nada que ver con la novela leída. Pero queda linda ¿no?)

19 de abril de 2012

"Nueva coronica y buen gobierno"



Todavía no leí, me espera en el programa de Latinoamericana I y en la mesa (no de ofertas) de librería Losada (seguro que me tiento en la Feria del libro) esta crónica de Huamán Poma de Ayala que nos pone a mirar del lado de "los vencidos". Todavía no la leí pero ya se me ocurren de "esas" ideas que suelen atacarme seguido y no voy a decir que no se cumplen nunca sino que, a pesar de su dificultad y requerimientos temporales, suelen alegrarme la vida más allá de su concresión (que todas no pueden concretarse de tantas que son, pero algunas sí).
Digo: Leo, mientras tanto, una nueva edición de Mitos clasificados para secundaria, mitos "precolombinos" y me parece que son versiones muy breves, demasiado sencillas, aburridas para los adolescentes, ingantilizadas y me parece (casi estoy segura) de que hace falta una escritura narrativa un poco más creativa que se compenetre de la mitología de cada pueblo, que capte la esencia de sus dioses y sus creencias y después escriba una historia, varias historias (las míticas, las de la crónica) de una manera atractiva a todo público. Que, después de todo, son aventuras y tragedias que merecen tantas recreaciones y versiones como estamos a leer de las aventuras y las tragedias griegas. ¿O no?
Digo: ¿Puedo escribir yo alguna de esas versiones?

15 de abril de 2012

Me parece que Preciosa... Me parece que Cervantes...

En el final de La gitanilla, descubrimos que Preciosa no es realmente gitana, que fue robada de su familia cristiana. Es restituida y se casa con el hombre que ama, no ya bajo sus propias condiciones, sino por voluntad de sus verdaderos padres a los que acaba de conocer.
¿No es un poco forzado creer que Cervantes ha forzado un final tan tan tan "feliz" porque se mantenía dentro de los prejuicios de la época y no podía hacer que una gitana verdadera terminara bien por sus propios medios? Algunos críticos toman el inicio de la novela como muestra de los prejuicios de la época contra los gitanos y como ¡lugar en el que se posiciona Cervantes para "ejemplarizar". Por suerte mi cátedra de Española me incita a pensar otras cosas:
¿No había otro final mejor para Preciosa? ¿No terminaría bien, ni siquiera siguiendo su ley como gitana, sino sus propios deseos como mujer? ¿Todos los personajes no serían mucho más interesantes si los dejáramos avanzar en sus peculiaridades, sus aventuras, sus defectos, sus flaquezas, sus deseos, en vez de anudarlos en un final rápidamente ordenado y regulador? ¿Qué pasó con el poeta que escondía sus versos en pos de darle a Preciosa qué cantar? ¿Qué pasó en la vida de la gitana vieja mientras se sabía apropiadora de la bebé Constanza y constructora de la preciosidad de Preciosa? ¿Qué tan gitana se conservó Preciosa una vez que fue casada y noble? ¿Dónde fueron a parar toda su discresión y desenvoltura ahora que volvió a ser engarzada en el hueco que sus padres y su esposo tenían para ella planeado desde siempre?
Creo que Preciosa es marginal entre los marginados: porque es distinta entre los distintos (nogitana entre gitanos, apropiada entre los cristianos, ¿conversa?) y porque es mujer (marginada entre gitanos tanto como entre cristianos) y la apuesta de Cervantes (perdón por la sobreinterpretación) pasa por mostrarnos lo ridícula que resulta la rectificación de los destinos de todos los personajes para responder al modelo social imperante. Si hasta Juana Carducha se arrepintió de todo y fue absuelta, si esto se cuenta en el último párrafo y como al pasar, lo cuenta un narrador que parece burlarse de su final ridículamente "oficialista" al decirnos: "Olvidábaseme de decir cómo la enamorada mesonera descubrió a la justicia no ser verdad lo del hurto de Andrés el gitano, y confesó su amor y su culpa, a quien no correspondió pena alguna, porque en la alegría del hallazgo de los desposados se enterró la venganza y resucitó la clemencia".
Y ahí termina la novela. Y casi me parece estar viendo al viejo Cervantes matándose de risa de nosotros, de los que creen que "esto" es "ejemplar", que no hubiera sido mucho mejor seguir siendo gitanos (en este párrafo final se llama "Andrés el gitano" al protagonista y no se usa su nombre de caballero), que las condiciones que Preciosa imponía a su amado no eran una humillación social ni "rebajarse" a su condición sino que era una propuesta de ser auténticos y casarse luego de conocerse como personas en territorio común, de igual a igual, en vez de hacerlo bajo las leyes de las convenciones sociales.
Vila dijo que los gitanos son elegidos por Cervantes como personajes para hablar de las minorías en la España de su época: los judíos y los musulmanes. Y como ya vimos al tal Cervantes elegir caballeros y escuderos y pastores para idealizar y, de paso, sólo de paso, hablarnos de otras cosas, me permito seguir leyendo las Novelas Ejemplares buscando la funcionalidad irónica de la idealización, el dispositivo alegórico en la apropiación de los elementos de la picaresca, bah, en la apropiación de todos los elementos posibles, para hablar siempre de lo mismo pero con tantos colores y matices: Lo difícil que es ser distinto y lo divertido que sería si todos lo fuéramos.

La gitanilla (Geranio en mi barrio)


Preciosa y el poeta


"–Pues la verdad que quiero que me diga –dijo Preciosa– es si por ventura es poeta.
"–A serlo –replicó el paje–, forzosamente había de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa, que ese nombre de poeta muy pocos le merecen; y así, yo no lo soy, sino un aficionado a la poesía. Y para lo que he menester, no voy a pedir ni a buscar versos ajenos: los que te di son míos, y éstos que te doy agora también; mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera.
"–¿Tan malo es ser poeta? –replicó Preciosa.
"–No es malo –dijo el paje–, pero el ser poeta a solas no lo tengo por muy bueno. Hase de usar de la poesía como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra a todas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada, y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad, las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican.
"–Con todo eso –respondió Preciosa–, he oído decir que es pobrísima y que tiene algo de mendiga.
"–Antes es al revés –dijo el paje–, porque no hay poeta que no sea rico, pues todos viven contentos con su estado: filosofía que la alcanzan pocos. Pero, ¿qué te ha movido, Preciosa, a hacer esta pregunta?
"–Hame movido –respondió Preciosa– porque, como yo tengo a todos o los más poetas por pobres, causóme maravilla aquel escudo de oro que me distes entre vuestros versos envuelto; mas agora que sé que no sois poeta, sino aficionado de la poesía, podría ser que fuésedes rico, aunque lo dudo, a causa que por aquella parte que os toca de hacer coplas se ha de desaguar cuanta hacienda tuviéredes; que no hay poeta, según dicen, que sepa conservar la hacienda que tiene ni granjear la que no tiene."




Miguel Cervantes Saavedra. Novela de la gitanilla.

El ascua, la sangre y el alfabeto

"El gitano es lo más elemental, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal."




Federico García Lorca

No me pongan a Cervantes como ejemplo de discriminación

Persecución de la etnia gitana



La historia de persecución de los gitanos (Antiziganismo), especialmente en Europa, es casi tan antigua como la de su presencia. La acogida inicial durante el siglo XV fue relativamente buena si la comparamos con su situación en los siglos posteriores. Los gitanos fueron recibidos con curiosidad e incluso con respeto, y algunos príncipes y señores ofrecían escolta a sus comitivas, que se presentaban como peregrinos cristianos. Sin embargo, el desencuentro con las comunidades receptoras era casi total al comenzar el siglo XVI. Para entonces ya habían sido expulsados o perseguidos en casi toda Europa.

La documentación histórica conservada1 recoge una larga serie de expulsiones en cadena prácticamente desde su misma llegada. El 8 de septiembre de 1427 son expulsados de Pontoise y finalmente de París en 1439, de toda Suiza en 1471, de toda Alemania en 1500 y de Inglaterra bajo pena de muerte en 1514. En 1540 de Bélgica, también bajo pena de muerte. Para entonces, tanto en España como en Francia ya se les envía a galeras. En el siglo XVII, Portugal los deporta a América. En Hungría y Rumanía fueron sencillamente esclavizados.

El número de leyes, pragmáticas, decretos, reglamentos y medidas de excepción específicas contra los gitanos en todos los lugares donde habitaron y habitan es tal que sería imposible enumerarlas. Solamente en España se promulgaron, desde el año 1499, más de 280 pragmáticas contra el pueblo gitano.2 Lo mismo ocurrió en los restantes países. A título de ejemplo, en el tardío año de 1998 se derogó la última ley que en el estado de Nueva Jersey (Estados Unidos) “contemplaba vigilancia especial sobre la población gitana”.3
Gitanos de Hungría.

Sin embargo, cabe señalar que la multiplicación de medidas para homogenizar y asimilar la etnia revela continuamente fracasos. No solamente no desaparecen, ni se “asimilan”, sino que se han extendido de manera constante y además han mantenido con mayor o menor éxito rasgos propios con cierta fidelidad, fenómeno que algunos estudiosos han denominado como de "resistencia étnica".

En agosto de 2010, el Gobierno de Nicolas Sarkozy obliga a desmantelar todos los campamentos ilegales de Francia, la mayoría de ellos, gitanos rumanos. A cambio recibirían una ayuda de 300€ por adulto y 100€ por niño.


Causas

Para entender una causa fundamental y decisiva en la persecución o marginación de los gitanos y de otras minorías étnicas, es necesario echar mano de los procesos de centralización estatal en Europa a partir del siglo XVI, fundamentados en una homogeneización cultural, lingüística y religiosa. Los primeros decretos de expulsión y asimilación en España coincidieron con los de la expulsión de los judíos en 1492 y los de persecución o conversión de los musulmanes españoles.

El historiador Raul Hilberg recuerda que la destrucción de los judíos europeos se incrusta en el mismísimo centro del proyecto de la modernidad europea y del modelo de civilización occidental,8 Teresa San Román9 explica la persecución contra los gitanos desde esa misma perspectiva: la construcción de los estados centralistas, primero, y de las identidades nacionales, después.


Medidas de control

Las formas de represión de las autoridades y de la sociedad han sido muy variadas, desde la simple marginación y criminalización hasta la muerte, pasando por la sedentarización forzosa, la deportación y el destierro, el castigo corporal y la mutilación, la esclavitud, los trabajos forzados en galeras, la prisión o reclusión en barrios, ghettos, llamados en España “gitanerías”. Para cada modalidad de persecución, las comunidades gitanas de todo el mundo han generado y siguen generando mecanismos y estrategias específicas de supervivencia, ocultamiento, adaptación o huida.

Expulsión. Prácticamente todos los estados europeos promulgaron, sin éxito, decretos de expulsión.

Deportación. Portugal10 e Inglaterra11 utilizaron el traslado forzoso de población gitana hacia sus colonias americanas, lo que contrasta con la política restrictiva de los españoles, que incluso llegaron a prohibir su partida y a obligar el retorno de los ya emigrados.12

Esclavización. Los gitanos fueron esclavizados en Rumanía y Hungría. La abolición de la esclavitud gitana tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XIX.

Asimilación. La legislación anti-gitana española, por ejemplo, ha sido por épocas asimilacionista. Carlos III en 1783 nacionaliza a los gitanos mediante una pragmática que declara a los gitanos como ciudadanos españoles y, por lo tanto, el deber y derecho de los niños a la escolarización a los 4 años, libres de fijar su residencia, o de emplearse, trabajar en cualquier actividad, penalizándose a los gremios que impidan la entrada o se opongan a la residencia de los gitanos. Pero a costa de que los gitanos abandonen su realidad étnica, como la forma de vestir, no usar el caló, asentarse y abandonar la vida errante. En esa misma pragmática se ilegalizará la palabra gitano.

Reclusión. Uno de los más negros y olvidados episodios de la historia de los gitanos españoles fue la Gran Redada o Prisión General de los gitanos de 1749.13 Durante el reinado de Fernando VI, y mediante un plan urdido en secreto y organizado por el Marqués de la Ensenada, se decidió “prender a todos los gitanos avecindados y vagantes en estos reinos, sin excepción de sexo, estado ni edad, sin reservar refugio alguno a que se hayan acogido”[cita requerida]. Fueron detenidos casi todos los gitanos españoles, unos 9.000 (otros 3.000 ya estaban en prisión), los hombres enviados a los arsenales de la marina y las mujeres y los niños encarcelados. Sólo serían indultados 14 años después por el rey Carlos III, y algunos no serán liberados definitivamente hasta 1783.

Exterminio. Durante la Segunda Guerra Mundial, como otras etnias o minorías, fueron objeto de persecución y discriminación, muriendo miles de ellos en distintos campos de concentración. El número de romaníes europeos asesinados en lo que en lengua romaní se conoce como porraimos ("la devoración") aún se desconoce con certeza, oscilando las cifras entre 250.000 y 600.000 personas muertas.



La marginalidad gitana


La imagen social negativa de esta comunidad es muy clara y mayoritaria, casi prácticamente desde su llegada, como se puede observar en muchos idiomas. En inglés la palabra “gyp” (de “gypsy”, gitano) significa "estafa" o "engaño", y una etimología popular alemana hace creer que “Zigeuner” (gitano) procede de “Ziehende Gauner” (ladrón itinerante). Lo mismo ocurre con el húngaro, donde la creencia popular relaciona “cigány” con la palabra "szegény" (pobre). Incluso en el actual diccionario de la RAE se recoge la siguiente acepción coloquial para gitano: “Que estafa u obra con engaño”.14

Las acusaciones contra los gitanos se repiten de una u otra forma, sin cambiar de manera esencial a lo largo de los siglos. Se les relaciona con la delincuencia, se les acusa de promiscuidad o por el contrario de un conservadurismo extremo; al ocultismo y las artes paganas, por ejemplo, de robar o forjar los clavos de Cristo, de echar mal de ojo o de ser los importadores del Tarot en Europa; se les acusa de explotación infantil, de raptar niños, de oficios deshonrosos, de vagancia: “una raza indomable, inescrutable, infatigable, inasimilable e inexterminable, tan temida como odiada”.15 Todo esto venía dado por el no conocimiento de las otras personas. Y los gitanos no hacían mucho por desmentirlo ya que en cierta manera eso le hacía salvaguardarse un poco, ya que aunque los demás por esas leyendas les pudieran temer a ellos, ellos (los gitanos) si que tenían verdaderos motivos para temerle a los demás. Eran tiempos en los que en algunos lugares eran perseguidos, incluso hasta casi querer su exterminio y era lógico que hicieran lo que fuera por tal de sobrevivir.


Imagen pública

Todos estos aspectos negativos han sido recogidos y fomentados en muy diversos medios.

La literatura ha contribuido a recoger y engrandecer el mito de la personalidad gitana. Cervantes escribe en su novela La Gitanilla:

Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y las ganas del hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte.

Algunas administraciones estatales o locales también han apuntado en la misma dirección:

"el gitano, que con la mayor naturalidad muestra un absoluto ´pasotismo´ ante la ley escrita, que incide en una situación de clandestinidad e ilegalidad, al tiempo que conlleva un grado de delincuencia ´cuasi´ permanente, por la incitación al robo y al hurto... No es menos cierto, que en algunos casos, de tímidos intentos de integración en diversas áreas, los miembros de la comunidad gitana, casi siempre lo hicieron de una forma diferente a lo exigido por los principios más elementales de esta ética social".16

Incluso la criminología, una disciplina en principio exenta de valores, redunda en los mismos tópicos. Cesare Lombroso, padre del positivismo criminológico, afirmaba que los gitanos son "la imagen viva de una raza entera de delincuentes que reproducen todas las pasiones y vicios". Y un documento de la administración penitenciaria española del año 1951 decía:

"Yo hablo aquí del gitano errante y ladrón, enemigo de la propiedad; de ese gitano que se cree en el derecho de desvalijar. El otro gitano, el gitano emancipado, el gitano elevado a la jerarquía de ciudadano por haber entrado dentro de la ley, este gitano ya no es gitano, ha perdido su gitanería".3

En consonancia con todo esto, se han aprobado leyes diseñadas para reforzar el tópico más que a un fin o una solución a los propios problemas de marginalidad y pobreza. En España hasta 1978 figuraban en el reglamento de la Guardia Civil los siguientes artículos:

Artículo 4. Se vigilará escrupulosamente a los gitanos, cuidando mucho de reconocer todos los documentos que tengan, confrontar sus señas particulares, observar sus trajes, averiguar su modo de vida y cuanto conduzca a formar una idea exacta de sus movimientos y ocupaciones, indagando el punto al que se dirigen en sus viajes y el objeto de ellos.

Artículo 5. Como esta clase de gente no tiene por lo general residencia fija, se traslada con mucha frecuencia de un lugar a otro, en los que son desconocidos, conviene tomar en ellos todas las noticias necesarias para impedir que cometan robos de caballería o de otra especie.

Artículo 6. Está mandado que los gitanos y chalanes lleven, además de su cédula personal, la Patente de Hacienda que les autorice para ejercer la industria de tratante de caballerías. Por cada una de éstas llevarán una guía con la clase, procedencia, edad, hierro y señas, la cual se entregará al comprador (...) Los que no vayan provistos de estos documentos o, los que de su examen o comprobación resulte que no están en regla, serán detenidos por la Guardia Civil y puestos a disposición de la Autoridad competente como infractores de la Ley.

Como muestran algunos estudios, la criminalización o encasillamiento (conocido en criminología como targeting) ha sido en todos los países el primer paso para desacreditar a la comunidad gitana con objeto de legitimar su marginación y su persecución:

“(La pobreza y la exclusión) inciden en la representación social que tiende a asociar "lo gitano" con los peores rasgos de la marginalidad (drogas, delincuencia), perjudicando gravísimamente a muchos de ellos y a las familias que, aún estando en niveles de precariedad social, nunca han realizado actos delictivos de ningún orden".17

Los modernos estudios gitanológicos han desvelado este proceso de criminalización y han denunciado “lo habitual que resulta este fenómeno en todos los países, que lleva a la gente a afirmar que el estereotipo "por algo será", es decir, que seguramente tenga alguna base real. Sin embargo, estas mismas personas nunca afirmarían que el antisemitismo, que tomaba formas muy parecidas en los diversos países del mundo, es el resultado de las propias actitudes de los judíos".3

Se denuncia así que la criminalidad entre los gitanos no es una causa de su exclusión, sino una consecuencia, así como “la existencia de prejuicios arraigados y de una profunda discriminación hacia la comunidad gitana en nuestra sociedad… (y) …la negación de la importancia y gravedad de estos prejuicios, aún más cuando se trata de reconocer los nuestros personales”


Tomado de Wikipedia

La gitanilla


PRECIOSA Y EL AIRE

A Dámaso Alonso



Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.

*

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

*

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.

*

Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.



Federico García Lorca, 1928

Y hay equipo

Lo dijo Ariel cuando otro de los chicos preguntó si había mate. Mientras Celia me hacía sentar al lado suyo, a mí que, recatadamente, había ocupado el banco de atrás.
Y Juan Diego me pidió una birome y que me acordara de pedírsela a la salida. Y vino Julia y eso es garantía de debate interesante. Y llegó Alicia y, aunque nunca cursé con ella, se acordó de mí y me saludó con un cariño que estoy orgullosa de merecer. Y Juan Cruz me reprochó que no lo etiquetara en una de mis publicaciones en el feis, a mí que temo tanto ser cargosa, él cuya exposición junto a Daniela y Eugenia fue, además de inteligente y desafiante, llena de guiños hacia nosotros (incluída Altisidora).
A veces no me lo creo, pero, por suerte, casi siempre, sé que éste es mi lugar en el mundo y que no hay modo de perder a la gente de Española II a la que tanto quiero.

6 de abril de 2012

Mi primer Mishima


El marinero que perdió la gracia del mar.
Ayer completo, hasta las 2 de la mañana, en la net.
El primer capítulo fue un golpe inicial potente. Luego dos o tres capítulos de alta belleza cuyos mejores momentos copié y pegué en Lunes por la mdrugada. Hasta el capítulo 5 en que todo se dividió en dos: maravilla y repulsión.
Me dio miedo pensar en los amigos y amigas que me habían dicho cuán buena era esta novela. Y en mi profe del Curso de literatura japonesa que me dijo que "me agarre". No había de dónde. Qué feo el final.

Cambiando de materia a lo loco pero fiel a los locos

En Literatura Latinoamericana I vamos a leer tres novelas que ya tengo (Vigilia del almirante de Roa Bastos, El entenado de Saer y El río de las congojas de Libertad Demitrópulos) y una cuarta de la que yo ni idea pero mi profe de prácticos dijo que era lo mejor del programa. Se trata de Lope de Aguirre, príncipe de la libertda, de Miguel Otero Silva y me encuentro con esta reseña ¿del 79?


"Lope de Aguirre, Príncipe de la libertad"
J. J. ARMAS MARCELO 8 AGO 1979




Ampliamente (mal)tratado por la historia -las historias, las crónicas, casi siempre sujetas a remuneración inmediata, a salario a cambio de inmediato prestigio histórico-, la figura de Lope de Aguirre, el vasco cojo y harapiento que caminó incansablemente las tierras americanas hasta convertirse en el primer americano con plena conciencia continental, recobra nueva actualidad a la luz de los últimos tratamientos literarios que, ficción o historia, tratan de recuperar para él la reivindicación del principio radicalmente distinto al erigido por los mecanismos de la conquista y el imperio español o, en la alternativa, por las sucesivas leyendas negras, sujetas también al pago en moneda extranjera de investiduras históricas que para nada tienen que ver con la propia historia.El novelista argentino Abel Posse (Los bogavantes, La boca del tigre) publicó -en 1978- Daimón (1), texto fundamental para la comprensión literaria del personaje mítico Lope de Aguirre y que, a pesar de pasar inadvertido para la inmensa mayoría de la crítica española y latinoamericana, nos parece un nuevo punto de partida-culturalista y literaturizado- de la narrativa hispanoamericana. Dijimos, en el momento de la publicación de Daimón (título que nada dice al lector), que la novela era tan importante como Cien años de soledad y que, como pasa casi siempre, crecería con el tiempo. El tratamiento mítico del personaje Lope de Aguirre en Daimón nada tiene que ver con la novela que ahora publica el venezolano Miguel Otero Silva. Lope de Aguirre, Príncipe de la libertad, está entendido en Otero Silva como soldado, traidor al movimiento realista y, finalmente, peregrino, errante conquistador conquistado por la inapresable dimensión continental americana. Como Príncipe de la libertad, proclamado y autoproclamado, Lope de Aguirre orquesta la historia: traidor de traidores, por donde pasa no quiere volver a ver crecer la hierba española en América, generando con ello el sentimiento continental, la utopía americana que aún sigue tentando a tantos y tantos pensadores, políticos e intelectuales, de aquel y de este lado del Atlántico: «A tí Felipe, rey español, te declaro enemigo mio cincuenta veces más mi enemigo... » es el inicio de esa carta de rebeldía que, en el devenir del destino histórico, los insurrectos bolivaristas difunden por todo el continente. No es España entera, dice desde entonces Lope de Aguirre, sin América. La rebelión que encarna Lope de Aguirre, la primera rebelión americana, lo hace figurar por mérito propio en el pabellón de la heterodoxia española y, como Blanco White, señala, en la locura de la dimensión amazónica, el camino que los libertadores hisparioamericanos tomaron años más tarde, fragmentando en sus ambiciones caciquiles y personales la utópica geografía americana.

Otero Silva, tratando al personaje en las cercanías de la realidad histórica, establece los parámetros humanos del loco Aguirre, utilizando métodos lingüísticos y tempos novelescos que no corresponden exactamente con los tratamientos a que nos viene acostumbrando la narrativa latinoamericana contemporánea. El tiempo histórico, para empezar por algún elemento fundamental en el tratamiento de esa misma novela latinoamericana, no es aquí la distorsión que ficciona el relato, que rompe la línea recta de la anécdota prima. El tiempo, en la novela de Otero Silva, es la sucesión de las anécdotas tal como el narrador -que para nada introduce su criterio en la narración- estima que ocurrieron «literariamente»: sucesión irrevocable de muertes de falsos conquistadores, de capitanes y patanes españoles cuya ambición está siempre muy por debajo de la imaginación, ya americana y profética de Lope de Aguirre. Esa sucesión de muertes marcada por el tiempo histórico señala también el procedimiento que Lope de Aguirre escoge -tal vez inconscientemente- para alejarse de su pasado y metamorfosearse en el mito de su propia historia: quienes han escrito (los ciento y tantos libros que sobre él existen) de Lope de Aguirre son siempre los que interpretan que España siempre tuvo razón: cronistas a sueldo que interpretaron la disidencia como traición y no como profecía y que jamás alcanzaron a tomar el pulso a América, tal como llama la atención sobre «las colonias» y su solución final José María Blanco White en el momento previo a la desmembración definitiva de América.

Otero Silva retorna también una tradición lingüística largamente olvidada: la utilización de una lengua arcaizante, anclada en los mismos años en los que la historia de la novela se mueve, con el fin de ambientar la historia y vestir a sus personajes, retrotrayéndolos a su tempo histórico, a su comportamiento, a su conducta dentro del episodio total y (como dice Ernesto Sábato) literario de la conquista de América, continente literario aún como ninguno. En la geografia siempre inconcreta de ese mismo continente, Lope de Aguirre vegeta, aún, luce todavía sus harapos, proclama en las orillas del Marañón la libertad americana, se pierde en la inmensidad de los desiertos u olvida su piel española, tragada -tal como escribe José Eustasio Rivera- por la selva, en esa misma selva en cuya soledad su personalidad trasterrada cobró los bríos necesarios del mito histórico que llega hasta nosotros, ahora, de la mano de un novelista americano que, en la lectura está, ha comprendido perfectamente la dimensión libertadora del español errante y traidor, disidente de la patriotería y del imperio divino, trocado de traidor en libertador, socavador de un imperio que nunca fue y que perdió, precisamente por el conglomerado heterodoxo que reposa bajo cada español universal, toda su estructura retórica, los falsos cimientos del castillo de naipes.

(1) Daimón, de Abel Posse. Argos Vergara. Barcelona, 1978.


Tomado de http://elpais.com/diario/1979/08/08/cultura/302911213_850215.html

1 de abril de 2012

Estoy leyendo lo que leía Alonso Quijano





Sueños de inicio de cuatrimestre

Antenoche: Me picaban los mosquitos porque pensé que con el frío ya no hacían falta los insecticidas. Me desperté pensando que eran "Mil grullas" que me sorbían la sangre por leer literatura japonesa.

Anoche: Sábado de dormir cortado porque hay gente en casa que entra y sale a cualquier hora. En cada despertar yo con la idea en la cabeza de que el que llegaba o partía era el Caballero Zifar.