29 de diciembre de 2010

Planes de verano

Tengo que dar el final de Teoría. Me calienta más dedicarle todo enero a Argentina II pero Teoróa primero. Voy leyendo lo que debo pero con algunos desvíos y siguiendo mi propia marea (Terminé Ficciones Barrocas de Carlos Gamerro que dedica ensayos a Borges, Cortázar, Silvina Ocampo y Bioy que son tema de Argentina, pero me desvié hacia Felisberto Hernández que no había leído).

Me anoté para Seminario Kamenszain en febrero. Ya hice lista de compras: Todo Tamara, Perlongher, Cucurto, Vallejo tengo, Girondo tengo, reforzar Pizarnik...

17 de diciembre de 2010

13 de diciembre de 2010

Casandra, la NOesposa de Héctor


Hablando de las mujeres en La Ilíada le puse Casandra a la esposa de Héctor que se llama... No me sale... ¡Hécuba! No, esa es la madre. Mmmm... Andrómaca.
El fallido (y la dificultad de recordar: tuve que poner "esposa de Héctor" en google) debe venir por el nombre con raiz "hombre" y su rol tan estricto de esposa a la que el marido la acomoda en "su lugar" en cuanto quiere decirle algo sobre la guerra.
Casandra parece mucho más interesante...

Casandra


En la mitología griega, Casandra (en griego antiguo Κασσάνδρα, ‘la que enreda a los hombres’)[1] era hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a los arcanos de la adivinación, rechazó el amor del dios; éste, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos. Tiempo después, ante su anuncio repetido de la inminente caída de Troya, ningún ciudadano dio crédito a sus vaticinios.



Leyenda

Apolo amaba a Casandra pero, cuando ella no le correspondió, él la maldijo: su don se convertiría en una fuente continua de dolor y frustración. En algunas versiones de este mito, Apolo escupe en su boca al maldecirla; en otras versiones griegas este acto suele suponer la pérdida del don recientemente adquirido, pero el caso de Casandra es diferente. En Orestes ella promete a Apolo que se convertirá en su consorte, pero no lo cumple, por lo que desata su ira.

Aunque Casandra previó la destrucción de Troya, la muerte de Agamenón y su propia desgracia, fue incapaz de evitar estas tragedias, tal era la maldición de Apolo. Su familia creía que estaba loca y, en algunas versiones, la mantuvieron encerrada en casa o encarcelada, lo que la hace enloquecer. En otras versiones, simplemente era una incomprendida.

Una vez concluida la guerra de Troya, durante el saqueo de la ciudad, Áyax, hijo de Oileo, encontró a Casandra refugiada bajo un altar dedicado a Atenea. Aunque la princesa se agarró a la sagrada estatua de la diosa, (bien fuera el Paladio, bien otra estatua distinta), en el frenesí del saqueo Áyax desoyó los ruegos, y la arrastró junto con la estatua. Según algunas fuentes la violó en ese preciso lugar; para otras fuentes el sacrilegio cometido por Áyax había consistido en no respetar la sagrada estatua de la diosa. Este hecho condenó al guerrero, pues Poseidón, impelido por la humillada Atenea, hundió su barco al provocar una tormenta en las cercanías del promontorio de las rocas Giras, donde Áyax muere ahogado o clavado a las rocas por el tridente de Poseidón, según otra variante de la leyenda.
Áyax y Casandra por Solomon Joseph Solomon, 1886.

Más tarde fue entregada como concubina al Rey Agamenón de Micenas. Éste ignoraba que mientras guerreaba en Troya, su esposa Clitemnestra había comenzado un romance con Egisto. Cuando Agamenón y Casandra regresaron a Micenas, Clitemnestra le pide a su marido que anduviera por encima de una alfombra morada, el color que simboliza a los dioses. A pesar de que Casandra le avisó que no lo hiciera reiteradamente, el Rey la ignoró y cruzó la alfombra, cometiendo un sacrilegio. Clitemnestra y Egisto asesinaron a ambos. En algunas versiones, Casandra y Agamenón habían tenido gemelos: Telédamo y Pélope. Ambos fueron asesinados también por Egisto.

Télefo, hijo de Heracles, también amaba a Casandra. Sin embargo, ella se burlaba de él y le ayudó a seducir a su hermana Laódice.

Hay versiones alternativas de la historia en las que pasa la noche en el templo de Apolo con su hermano gemelo Héleno y las serpientes del templo chupan y limpian sus orejas, por lo que es capaz de oír el futuro. Este es un tema recurrente en la mitología griega. Otras versiones sugieren que Casandra consiguió la habilidad de entender el idioma de los animales, en lugar de conocer el futuro.


Adaptaciones modernas

Casandra aparece en el quinto libro de Geoffrey Chaucer, Troilo y Crésida como la hermana de Troilo. Éste sueña un día que su amada Crésida está enamorada de un cerdo y pide consejo a Casandra. Ésta interpreta correctamente el sueño y le dice que Crésida ya no lo ama porque ahora quiere a Diomedes, un guerrero griego (uno de cuyos ancestros era famoso por haber matado un gigantesco y feroz jabalí). Debido a la maldición, Troilo no cree a Casandra.

El mito de Casandra también fue abordado por la escritora alemana Christa Wolf en Kassandra. El libro cuenta la historia desde el punto de vista de Casandra en el momento de su muerte.

La autora Marion Zimmer Bradley escribió una novela histórica llamada La Antorcha que también presenta la historia desde el punto de vista de Casandra.

En la novela de Markus Sedwick The Foreshadowing, Alexandra, el personaje principal, tiene el don de ver el futuro, aunque principalmente ve la muerte y el sufrimiento ajeno. Además, al crecer en la Inglaterra de la Primera Guerra Mundial, su poder es temido y puesto en duda. En la novela, ella lee el mito de Casandra y se da cuenta del paralelismo con su propia existencia.

En Age of Bronze: Sacrifice, por Eric Shanower, Casandra es violada en su infancia por un malvado sacerdote que pretende ser un dios.

En la novela de Clemence McLearn Inside the Walls of Troy, Casandra tiene una gran amistad con la reina Helena de Esparta cuando llegó a Troya con el príncipe Paris. Casandra odiaba a Helena con toda su alma, pero se rindió a su alegría y felicidad continua y se convirtió en su confidente. Al final de la historia, Casandra no es violada ni se va con Agamenón. Simplemente se queda con sus hermanas Políxena y Laódice en el templo de Atenea. El resto de la historia no se cuenta.


Representación de Miguel Ángel de la Sibila délfica, a veces identificada con Casandra y como una alusión del autor a la grecia clásica. (Fresco en la Capilla Sixtina).

En la literatura moderna, Casandra es a menudo usada como modelo de tragedia y romance, y a menudo simboliza el arquetipo de alguien cuya visión profética es oscurecida por la locura, convirtiendo sus revelaciones en cuentos o afirmaciones inconexas que no son comprendidas plenamente hasta que ocurre lo vaticinado.

El «síndrome de Casandra» es un concepto ficticio, usado para describir a quien cree que puede ver el futuro, pero no puede hacer nada por evitarlo. Por ejemplo, en la película Doce Monos la Doctora Kathryn Railly investiga este síndrome y a aquellos que lo sufren.

En la película de Woody Allen Poderosa Afrodita, Casandra aparece como uno de los personajes avisando al protagonista de su mal futuro.

El escritor argentino Roberto Mateo, en su novela "La impronta de Casandra", toma la idea original del mito y la modifica dándole otros matices; como ejemplo, Apolo no sólo le dio el poder de predecir el futuro sino que, a pedido de ella misma, recibe el don de la inmortalidad, el don de la palabra justa y el deseo de convertirse en protectora de los artistas de la palabra. Con este giro en el mito original, el autor de esta novela consigue traer a Casandra hasta la época actual, generándole encuentros a través de la historia con escritores que en algún momento de su obra la mencionan; por este paseo histórico Casandra conoce, influye y ampara a Eurípides, Esquilo, Schiller y Rossetti, al igual que al personaje central de esta novela, a quien conoce en última instancia.

Mi primer final

Griego I

88888888888888888888

12 de diciembre de 2010

Me afanaron el caballo


El de Troya. Pensé que estaba en La Ilíada pero no. Resulta que termina con los funerales de Héctor. Después dicen que "ahora" se especula con que después viene la parte dos para tener al público cautivo. Parece que don Homero ya la tenía clara. (Al episodio del caballo se alude en La Odisea y en La Eneida y ni siquiera tuve el gusto de ver morir a Aquiles que tanto se le anuncia la muerte bajo los muros de Troya)

Griegos odiosos


Antes odiaba a Ulises. Ahora (acabo de terminar de leer La Ilíada en versión original que siempre había leído adaptaciones o mitología anexa) odio a Aquiles, a Agamenón, A Paris, a Patroclo, a Jove, a Marte, a Apolo y a cuando héroe o dios griego ande por ahí con su maldita areté.

En la imagen el forro de Aquiles con Príamo abrazado a sus rodillas para que le entregue el cadàver de su hijo Hèctor que el muy puto del Aquiles mató en venganza de la muerte de su queridito Patroclo que total fue èl el que lo mandó a pelear solo mientras se rascaba el higo en la nave y no peleaba porque estaba ofendidito con Aga que le había sacado la esclavita.

Mañana en mi final de Griego II voy a hablar del contradictorio papel de lo femenino, diosas tan diferentes de mujeres, más voy a preguntar que a exponer me parece (pero no hubo clases del tema ni demasiada biblio) y que Minerva me proteja (por favor: no tome la diosa figura de héroe).

7 de diciembre de 2010

Imperdible seminario de poesía

Seminario de grado
Prof. Tamara Kamenszain


DE LA CRISIS DEL YO POÉTICO EN EL SIGLO XX AL SHOW DE LA
INTIMIDAD EN LA NUEVA POESIA DEL XXI


Descripción y objetivos del curso


Partiendo de la base de que la poesía es una herramienta privilegiada para leer
los cambios que se van operando en la subjetividad, este seminario pretende
investigar diversas líneas de tensión que recorren la poesía latinoamericana
desde la modernidad hasta nuestros días. Si es cierto que en el siglo XX las
vanguardias poéticas (cuyo caso paradigmático es Oliverio Girondo) pusieron
sobre el tapete el hasta entonces incuestionable predominio del enunciado por
sobre la enunciación, debe admitirse también que, gracias a esa operación,
produjeron un giro copernicano que pudo por fin cuestionar la centralidad de un
“yo” hasta entonces naturalizado en su calidad de eje de la autoría y mero
productor de enunciados. El destape del polo de la enunciación trajo también, a
lo largo del siglo XX, corrimientos en la manera de entender el testimonio político
(caso César Vallejo) y en la manera de entender la problemática específica del
rol del lenguaje en la poesía (casos Alejandra Pizarnik y Néstor Perlongher,
entre otros)
En el siglo XXI, ya saldada la deuda con el polo de la enunciación, ya
cuestionado hasta el cansancio el lugar del sujeto en la operatoria poética, se
observa un retorno a lo que podríamos llamar -para diferenciarlo del realismo- el
fenómeno de “lo real”, entendido como un intento por dar cuenta del afuera pero
a sabiendas de que, inevitablemente, hacerlo supone atravesar la esfera de la
intimidad. Este fenómeno –representado por Washington Cucurto y Roberta
Iannamico entre otros poetas de los 90- está produciendo formas nuevas de
escritura donde poesía y prosa se intercambian y donde es necesario repensar
el concepto de narratividad e integrar las nuevas formas breves cibernéticas que
incluyen los formatos blog y twitter. Este curso se propone recorrer estas
transformaciones subjetivas que también fueron modificando las temáticas
tradicionales de la poesía (amor, sexo, muerte) con el fin de encontrar líneas de
lectura que iluminen el lugar de lo poético en el marco de la problemática
contemporánea y, sobre todo, el lugar de la crítica en relación a este género que
ha sido sistemáticamente estereotipado como un objeto de estudio de difícil
abordaje. Para esto se hace necesario, antes que nada, apelar a un objetivo
más básico pero no por eso menos relevante: impulsar el acercamiento sin
preconceptos a la lectura de poesía, una práctica poco frecuente en los ámbitos
académicos.

CONTENIDOS

Unidad 1: La situación del yo lírico antes y después de la irrupción de las
vanguardias
Delimitación del concepto de poesía. La temporalidad del poema entendida
como presentificación del presente.
Análisis del concepto de “yo lírico” según la concepción filosófica del hecho
literario de Kate Hamburger. Historia del concepto de metáfora según el
cronograma de Julia Kristeva.
El rol de las vanguardias en las modificaciones del concepto de lo poético. El
manifiesto martinfierrista como marca programática. La deconstrucción del yo en
la poesía de Oliverio Girondo desde los Veinte poemas para ser leídos en un
tranvía hasta En la masmédula.
Bibliografía obligatoria
Girondo Oliverio, Veinte poemas para ser leídos en un tranvía;
Girondo, Oliverio, En la masmédula
Hamburger Kate, La lógica de la literatura, cap. 4(“El género lírico”),
Kamenszain, Tamara, Historias de amor y otros ensayos sobre poesia
(“Doblando a Girondo”, p.173-181)
Kristeva, Julia, Historias de amor, cap. 6 (“El campo de la metáfora”)
Manifiesto de Martín Fierro (en Jorge Schwartz, Las vanguardias
latinoamericanas)


Unidad 2: La noción de testimonio poético y sus paradojas.
Cómo decir lo indecible. Archivo y testimonio según el esquema de Giorgio
Agamben. La etapa vanguardista de César Vallejo y su culminación en el
poemario Trilce. El giro vallejiano: de la revisión del concepto de lo humano al
testimonio antihumanista de la Guerra Civil Española. El concepto de oxímoron
como eje del testimonio. Fecha y firma como paradigmas del testimonio poético
(Jacques Derrida).


Bibliografía obligatoria
Agamben, Giorgio: Lo que queda de Auschwitz, capítulo “El archivo y el
testimonio”
Derrida Jacques, Shibboleth para Paul Celan (capítulo 3)
Derrida Jacques, Signeponge
Kamenszain, Tamara, La boca del testimonio, capítulo I
Ortega, Julio, La hermenéutica vallejiana y el hablar materno.
Vallejo, César, Trilce
Vallejo, César, Poemas humanos
Vallejo, César, España aparta de mí este cáliz.


Unidad 3: De la poesía de amor en la modernidad al transgénero en el
neobarroco.
El concepto de amor en poesía. La equivalencia entre erotismo y poesía según
la concepción de Octavio Paz. ¿Cómo entiende el amor un hombre moderno?
Autoría y masculinidad en la poesía de Pablo Neruda. ¿Cómo entiende el amor
un poeta posmoderno? El caso José Kozer
Conceptos de neobarroco y neobarroso. Néstor Perlongher y el travestismo
criollo. La pornografía como marca neobarrosa.


Bibliografía obligatoria

Deleuze, Gilles, Crítica y clínica (cap.1, “La literatura y la vida”)
Echavarren, Roberto, Arte andrógino, (Cap.3, “Eva Perón”)
Kamenszain, Tamara, Historias de amor, (Cap. “El esposo judío”)
Milán, Eduardo, Una cierta mirada (p.92-95)
Neruda Pablo: Los versos del capitán.
Neruda, Pablo: Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
Paz Octavio: Ladera Este.
Paz, Octavio: La llama doble (Cap. 1)
Perlongher, Néstor, Alambres
Perlongher, Néstor, Prosa plebeya (“Caribe Transplatino”, p. 93-103) y (“Eva
Perón”, p.191-203)
Sarduy, Severo, Ensayos generales sobre el barroco (“Barroco y neobarroco”)
Schettini Ariel, El tesoro de la lengua (Capítulo “Pablo Neruda”)


Unidad 4: Del conflicto con el lenguaje a la obscenidad como ética
Del travestismo perlongheriano al devenir-mujer en la poesía de Osvaldo
Lamborghini.
Las diversas etapas de investigación en la poética de Alejandra Pizarnik. El
lenguaje y el lugar del yo como conflicto irresoluble. La posición sacrificial. La
muerte como una forma del testimonio. El lugar del diario íntimo en la deriva
pizarnikiana. De la lírica al teatro del nonsense y a la irrupción de la obscenidad.
Noción de “punto de cese de la lengua” (Jean Claude Millner).
Bibliografía obligatoria
Dalmaroni, Miguel, La palabra justa, (p.78-89)
Kamenszain, Tamara, La boca del testimonio, (cap.II)
Lamborghini, Osvaldo Poesía Completa
Millner, Jean Claude, El amor de la lengua (cap. 3)
Pizarnik Alejandra, Diarios
Pizarnik, Alejandra Obra poética
Pizarnik, Alejandra, Los poseídos entre lilas. Hilda la polígrafa


Unidad 5: La vuelta a la intimidad y la retracción frente a la metáfora en la
poesía de los 90 y en la producción cibernética.
Concepto de post-realismo. Superación de la metáfora y profanación de lo
supuestamente “poético”. Concepto de profanación para Giorgio Agamben y de
post-autonomía para Josefina Ludmer. Washington Cucurto y su “realismo
atolondrado”. Martín Gambarotta y la política como movilidad del yo. Roberta
Iannnamico y el pasaje de la contemplación al uso en lo femenino. Alejandro
Rubio y la post-autobiografía. Blogs y twitter como puesta en presente de la
escritura y como ¿futuro de la poesía?


Bibliografía obligatoria
Agamben, Giorgio, Profanaciones, (Cap. “Elogio de la profanación”)
Barthes Roland, La preparación de la novela (cap.
Cucurto, Washington, La máquina de hacer paraguayitos.
Gambarotta, Martín, Seudo.
Iannamico, Roberta, Mamuschkas
Kamenszain, Tamara, La boca del testimonio, (Cap. III)
Ludmer, Josefina, Aquí América Latina, (Cap. “Las literaturas postautónomas”)
Mallol, Anahí, “Muchachos futboleros, chicas pop y chicas que se hacen las
malitas. La poesía joven de los 90 en Argentina”.
Rubio, Alejandro, Autobiografía podrida
Sibilia, Paula, La intimidad como espectáculo
Terranova, Juan, El decálogo del perfecto blogger.


BIBLIOGRAFIA GENERAL
Agamben, Giorgio, Lo que queda de Auschwitz, Pretextos, Valencia, 2000.
Agamben, Giorgio, Profanaciones, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2005
Barthes, Roland, Fragmentos de un discurso amoroso, Siglo XXI, Buenos Aires,
1998.
Barthes, Roland, La preparación de la novela, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.
Cucurto, Washington, La máquina de hacer paraguayitos, Siesta, Buenos Aires,
1999.
Dalmaroni, Miguel, La palabra justa, Santiago de Chile, Melusina, 2004.
Derrida, Jacques, Signeponge, Columbia University Press, New York, 1985.
Derrida, Shibollet para Paul Celan, Arena Libros, Madrid, 1986.
Echavarren, Roberto, Arte andrógino, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1998.
Foster, Hal, The return of real, The MIT Press, Cambridge, London, 1996.
Frey Pereyra, María Luisa Helen. El discurso autobiográfico en el blog personal:
características de un género híbrido. Culturas Populares.
http://www.culturaspopulares.org/textos3/articulos/frey.pdf Revista
Electrónica 3 (septiembre-diciembre 2006), 13 pp.
Gambarotta, Martín, El habla como materia prima, en Tres décadas de poesía
argentina, Libros del Rojas, Buenos Aires, 2006.
Gambarotta, Martín, Seudo, Vox, Bahía Blanca, 2000.
Girondo, Oliverio, Obra poética, Colección Archivos No.38, edición crítica de
Raúl Antelo, Buenos Aires, 1999.
Hamburguer, Kate, La lógica de la literatura, Visor, Madrid, 1995
Iannamico, Roberta, Mamushkas, Vox, Bahía Blanca, 2000.
Iannamico,Roberta, Dantesco, Vox, Bahía Blanca, 2006.
Kamenszain, Tamara Historias de amor y otros ensayos sobre poesía, Paidós,
Buenos Aires, 2000.
Kamenszain, Tamara, La boca del testimonio, Norma, Buenos Aires, 2007.
Kozer, José, Este judío de números y letras, Ediciones Nuevo Arte, Santa Cruz
de Tenerife, 1975.
Kristeva, Julia, Historias de amor, Siglo XXI, Buenos Aires, 1997.
Lamborghini, Osvaldo, Poesía Completa, Sudamericana, Buenos Aires, 2004.
Ludmer, Josefina, Aquí América Latina, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2010.
Mallol, Anahí, Muchachos futboleros, chicas pop y chicas que se hacen las
malitas. La poesía joven de los 90 en Argentina. En Literatura argentina,
perspectivas de fin de siglo, Eudeba, Buenos Aires, 2001.
Medusario, muestra de poesía latinoamericana, Fondo de Cultura Economica,
México D.F., México, 1996
Mignolo, Walter, Textos, modelos y metáforas, Universidad Veracruzana,
Xalapa, 1984.
Milán, Eduardo, Una cierta mirada, Universidad Autónoma de México, 1989.
Milner, Jean Claude, Amor de la lengua, Visor, Madrid, 1998.
Negri, Toni, Arte y multitudo, Editorial Trotta, Madrid, 2000.
Neruda, Pablo, Los versos del Capitán, Mondadori, Barcelona, 2004
Neruda, Pablo, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Biblioteca
Pablo Neruda, Ediciones De Bolsillo, Buenos Aires, 20003.
Ortega, Julio, La hermenéutica vallejiana y el hablar materno, en César Vallejo,
Obra poética, Colección Archivos No. 4, edición crítica de Américo Ferrari,
Madrid, 1988.
Paz, Octavio Obra Poética, Obras Completas, T. 11 y 12, FCE, México, 1994.
Perlongher, Néstor, Poemas completos, Seix Barral, Buenos Aires, 1997.
Perlongher, Néstor, Prosa Plebeya, Colihue, Buenos Aires, 1997.
Pizarnik, Alejandra, Diarios, Lumen, Barcelona, 2000.
Pizarnik, Alejandra, Poesía Completa, Lumen, Barcelona, 2000.
Pizarnik, Alejandra, Prosa completa, Lumen, Barcelona, 2002.
Rubio, Alejandro Autobiografía podrida, Eloísa Cartonera, Buenos Aires, 2004.
Sarduy, Severo, Ensayos generales sobre el barroco, F.C.E., Buenos Aires,
1987.
Schettini, Ariel, El tesoro de la lengua, Entropía, Buenos Aires, 2009.
Schwartz, Jorge, Las vanguardias latinoamericanas, F.C.E., México D.F., 2002
Sibilia, Paula, La intimidad como espectáculo, FCE, Buenos Aires, 2008.
Terranova, Juan, El decálogo del perfecto blogger, en
www.elinterpretador.net/12JuanTerranova
Vallejo, César Obra poética. Colección Archivos No. 4, edición crítica de Américo
Ferrari, Madrid, 1988.

Verano en la facu

Voy a hacer seminario en verano. Voy a hacer seminario en veranooooo.
Soy tan tan tan feliz.

3 de diciembre de 2010

Sin fono

8.25 en el segundo de Gramática. Sin estudiar fonética ni fonología. Lista para preparar el final con mi tema preferido: Variedades dialectales

22 de noviembre de 2010

DQ y los cueros de vino

"... si el vino, bebida embriagante y elaborada, al derramarse por el aposento, le parece a Don Quijote sangre, es que la literatura, aun soñada, tambièn embriaga, tanto que lo leído se nos convierte en algo vivo y palpable, en vida."




Georges Guntert, "El lector defraudado: conocer y creer en El curioso impertinente"

Locura de lectores

"...se comprende que la locura del héroe sea tambièn la representación hiperbólica y grotesca de nuestra propia locura como lectores, aunque, como muy bien observa el ventero, no todos estaríamos dispuestos a hacernos caballeros andantes convirtiendo lo imaginado en acción; así que algo tiene, de singular, el ingenioso hidalgo."


Georges Guntert, "El lector defraudado: conocer y creer en El curioso impertinente"

21 de noviembre de 2010

Recomendaciones de Mariano Saba

Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo

Lope de Vega



Mándanme, ingenios nobles, flor de España,
(que en esta junta y academia insigne
en breve tiempo excederéis no sólo
a las de Italia, que, envidiando a Grecia,
ilustró Cicerón del mismo nombre,2 5
junto al Averno lago, si no a Atenas,
adonde en su platónico Liceo
se vio tan alta junta de filósofos)
que un arte de comedias os escriba,
que al estilo del vulgo se reciba. 10
Fácil parece este sujeto, y fácil
fuera para cualquiera de vosotros,
que ha escrito menos de ellas, y más sabe
del arte de escribirlas, y de todo;
que lo que a mí me daña en esta parte 15
es haberlas escrito sin el arte.
No porque yo ignorase los preceptos,
gracias a Dios, que ya, tirón gramático,3
pasé los libros que trataban de esto
antes que hubiese visto al sol diez veces 20
discurrir desde el Aries a los Peces.
Mas porque, en fin, hallé que las comedias
estaban en España, en aquel tiempo,
no como sus primeros inventores
pensaron que en el mundo se escribieran, 25
mas como las trataron muchos bárbaros
que enseñaron el vulgo a sus rudezas;
y así, se introdujeron de tal modo
que, quien con arte agora las escribe,
muere sin fama y galardón, que puede, 30
entre los que carecen de su lumbre,
más que razón y fuerza, la costumbre.
Verdad es que yo he escrito algunas veces
siguiendo el arte que conocen pocos,
mas luego que salir por otra parte 35
veo los monstruos, de apariencia llenos,
adonde acude el vulgo y las mujeres
que este triste ejercicio canonizan,
a aquel hábito bárbaro me vuelvo;
y, cuando he de escribir una comedia, 40
encierro los preceptos con seis llaves;
saco a Terencio y Plauto de mi estudio,
para que no me den voces (que suele
dar gritos la verdad en libros mudos),
y escribo por el arte que inventaron 45
los que el vulgar aplauso pretendieron,
porque, como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto.


[2]

Ya tiene la comedia verdadera
su fin propuesto, como todo género 50
de poema o poesis, y éste ha sido
imitar las acciones de los hombres
y pintar de aquel siglo las costumbres.
También cualquiera imitación poética
se hace de tres cosas, que son plática, 55
verso dulce, armonía, o sea la música,
que en esto fue común con la tragedia,
sólo diferenciándola en que trata
las acciones humildes y plebeyas,
y la tragedia, las reales y altas. 60
¡Mirad si hay en las nuestras pocas faltas!
Acto fueron llamadas, porque imitan
las vulgares acciones y negocios.
Lope de Rueda fue en España ejemplo
de estos preceptos, y hoy se ven impresas 65
sus comedias de prosa tan vulgares,
que introduce mecánicos oficios
y el amor de una hija de un herrero,4
de donde se ha quedado la costumbre
de llamar entremeses las comedias 70
antiguas donde está en su fuerza el arte,5
siendo una acción y entre plebeya gente,
porque entremés de rey jamás se ha visto,
y aquí se ve que el arte, por bajeza
de estilo, vino a estar en tal desprecio, 75
y el rey en la comedia para el necio.
Aristóteles pinta en su Poética,
puesto que escuramente, su principio:6
la contienda de Atenas y [Megara]7
sobre cuál de ellos fue inventor primero. 80
Los megarenses dicen que Epicarmo,
aunque Atenas quisiera que Magnetes.8
Elio Donato dice que tuvieron9
principio en los antiguos sacrificios;
da por autor de la tragedia [a] Tespis, 85
siguiendo a Horacio, que lo mismo afirma;
como de las comedias a Aristófanes.
Homero, a imitación de la comedia,
La Odisea compuso, mas La Ilíada
de la tragedia fue famoso ejemplo, 90
a cuya imitación llamé epopeya
a mi Jerusalén, y añadí «trágica»;
y así a su Infierno, Purgatorio y Cielo
del célebre poeta Dante Alígero
llaman comedia todos comúnmente, 95
y el Maneti en su prólogo lo siente.10
Ya todos saben que silencio tuvo,
por sospechosa, un tiempo la comedia,
y que de allí nació la sátira,
que, siendo más cruel, cesó más presto, 100
y dio licencia a la comedia nueva.
Los coros fueron los primeros; luego
de las figuras se introdujo el número;
pero Menandro, a quien siguió Terencio,
por enfadosos, despreció los coros; 105
Terencio fue más visto en los preceptos,11
pues que jamás alzó el estilo cómico
a la grandeza trágica, que tantos
reprehendieron por vicioso en Plauto,
porque en esto Terencio fue más cauto. 110
Por argumento la tragedia tiene
la historia, y la comedia, el fingimiento;
por eso fue llamada planipedia12
del argumento humilde, pues la hacía
sin coturno y teatro el recitante. 115
Hubo comedias palïatas, mimos,
togatas, atelanas, tabernarias,13
que también eran, como agora, varias.
Con ática elegancia los de Atenas
reprehendían vicios y costumbres 120
con las comedias, y a los dos autores
del verso y de la acción daban sus premios.
Por eso Tulio las llamaba espejo
de las costumbres y una viva imagen
de la verdad, altísimo atributo, 125
en que corren parejas con la historia.
¡Mirad si es digna de corona y gloria!


[3]

Pero ya me parece estáis diciendo
que es traducir los libros y cansaros
pintaros esta máquina confusa. 130
Creed que ha sido fuerza que os trujese
a la memoria algunas cosas de éstas,
porque veáis que me pedís que escriba
Arte de hacer comedias en España,
donde cuanto se escribe es contra el arte; 135
y que decir cómo serán agora
contra el antiguo, y qué en razón se funda,
es pedir parecer a mi experiencia,
no [al] arte, porque el arte verdad dice,14
que el ignorante vulgo contradice. 140
Si pedís arte, yo os suplico, ingenios,
que leáis al doctísimo utinense
Robortelio, y veréis sobre Aristóteles,
y, aparte en lo que escribe De Comedia,15
cuanto por muchos libros hay difuso, 145
que todo lo de agora está confuso.


[II]


[0]

Si pedís parecer de las que agora
están en posesión, y que es forzoso16
que el vulgo con sus leyes establezca
la vil quimera de este monstruo cómico, 150
diré el que tengo, y perdonad, pues debo
obedecer a quien mandarme puede,
que, dorando el error del vulgo, quiero
deciros de qué modo las querría,
ya que seguir el arte no hay remedio, 155
en estos dos extremos dando un medio.


[A]


[1]


[a)]

Elíjase el sujeto, y no se mire
(perdonen los preceptos) si es de reyes,
aunque por esto entiendo que el prudente
Filipo, rey de España y señor nuestro, 160
en viendo un rey en ellos se enfadaba,17
o fuese el ver que al arte contradice,
o que la autoridad real no debe
andar fingida entre la humilde plebe.
Esto es volver a la comedia antigua 165
donde vemos que Plauto puso dioses,
como en su Anfitrïón lo muestra Júpiter.
Sabe Dios que me pesa de aprobarlo,
porque Plutarco, hablando de Menandro,
no siente bien de la comedia antigua; 170
mas pues del arte vamos tan remotos,
y en España le hacemos mil agravios,
cierren los doctos esta vez los labios.


[b)]

Lo trágico y lo cómico mezclado,
y Terencio con Séneca, aunque sea 175
como otro Minotauro de Pasife,
harán grave una parte, otra ridícula,
que aquesta variedad deleita mucho:
buen ejemplo nos da naturaleza,
que por tal variedad tiene belleza. 180


[2]


[a)]

Adviértase que sólo este sujeto
tenga una acción, mirando que la fábula
de ninguna manera sea episódica,
quiero decir inserta de otras cosas
que del primero intento se desvíen; 185
ni que de ella se pueda quitar miembro
que del contexto no derribe el todo;


[b)]

no hay que advertir que pase en el período
de un sol, aunque es consejo de Aristóteles,
porque ya le perdimos el respeto 190
cuando mezclamos la sentencia trágica
a la humildad de la bajeza cómica;
pase en el menos tiempo que ser pueda,
si no es cuando el poeta escriba historia
en que hayan de pasar algunos años, 195
que éstos podrá poner en las distancias
de los dos actos, o, si fuere fuerza,
hacer algún camino una figura,
cosa que tanto ofende a quien lo entiende,
pero no vaya a verlas quien se ofende. 200
¡Oh, cuántos de este tiempo se hacen cruces
de ver que han de pasar años en cosa
que un día artificial tuvo de término,
que aun no quisieron darle el matemático!
Porque considerando que la cólera 205
de un español sentado no se templa
si no le representan en dos horas
hasta el Final Juïcio desde el Génesis,
yo hallo que, si allí se ha de dar gusto,
con lo que se consigue es lo más justo. 210


[3]


[a)]

El sujeto elegido, escriba en prosa
y en tres actos de tiempo le reparta,
procurando, si puede, en cada uno
no interrumpir el término del día.


[b)]

El capitán Virués, insigne ingenio, 215
puso en tres actos la comedia, que antes
andaba en cuatro, como pies de niño,
que eran entonces niñas las comedias;
y yo las escribí, de once y doce años,
de a cuatro actos y de a cuatro pliegos, 220
porque cada acto un pliego contenía;
y era que entonces en las tres distancias
se hacían tres pequeños entremeses,
y, agora, apenas uno, y luego un baile,


[( )]

aunque el baile lo es tanto en la comedia 225
que le aprueba Aristóteles y tratan
Ateneo, Platón y Jenofonte,
puesto que reprehende el deshonesto,
y por esto se enfada de Calípides,
con que parece imita el coro antiguo. 230


[c)]

Dividido en dos partes el asunto,
ponga la conexión desde el principio,
hasta que vaya declinando el paso,
pero la solución no la permita
hasta que llegue a la postrera scena, 235
porque, en sabiendo el vulgo el fin que tiene,
vuelve el rostro a la puerta y las espaldas
al que esperó tres horas cara a cara,
que no hay más que saber que en lo que para.


[d)]

Quede muy pocas veces el teatro 240
sin persona que hable, porque el vulgo
en aquellas distancias se inquïeta
y gran rato la fábula se alarga,
que, fuera de ser esto un grande vicio,
aumenta mayor gracia y artificio. 245


[B]


[4]


[a)]

Comience, pues, y con lenguaje casto
no gaste pensamientos ni conceptos
en las cosas domésticas, que sólo
ha de imitar de dos o tres la plática;
mas cuando la persona que introduce 250
persüade, aconseja o disüade,
allí ha de haber sentencias y conceptos,
porque se imita la verdad sin duda,
pues habla un hombre en diferente estilo
del que tiene vulgar, cuando aconseja, 255
persüade o aparta alguna cosa.
Dionos ejemplo Arístides retórico,
porque quiere que el cómico lenguaje
sea puro, claro, fácil, y aun añade
que se tome del uso de la gente, 260
haciendo diferencia al que es político,
porque serán entonces las dicciones
espléndidas, sonoras y adornadas.


[b)]

No traya la escritura, ni el lenguaje
ofenda con vocablos exquisitos, 265
porque, si ha de imitar a los que hablan,
no ha de ser por pancayas, por metauros,
hipogrifos, semones y centauros.


[c)]

Si hablare el rey, imite cuanto pueda
la gravedad real; si el viejo hablare, 270
procure una modestia sentenciosa;
describa los amantes con afectos
que muevan con extremo a quien escucha;
los soliloquios pinte de manera
que se transforme todo el recitarte, 275
y, con mudarse a sí, mude al oyente;
pregúntese y respóndase a sí mismo,
y, si formare quejas, siempre guarde
el debido decoro a las mujeres.


[( )]

Las damas no desdigan de su nombre, 280
y, si mudaren traje, sea de modo
que pueda perdonarse, porque suele
el disfraz varonil agradar mucho.


[sigue c)]

[Guárdese de] imposibles, porque es máxima
que sólo ha de imitar lo verisímil; 285
el lacayo no trate cosas altas
ni diga los conceptos que hemos visto
en algunas comedias extranjeras;
y de ninguna suerte la figura
se contradiga en lo que tiene dicho, 290
quiero decir, se olvide, como en Sófocles
se reprehende, no acordarse Edipo
del haber muerto por su mano a Layo.


[d)]

Remátense las scenas con sentencia,
con donaire, con versos elegantes, 295
de suerte que, al entrarse el que recita,
no deje con disgusto el auditorio.


[al 3]

En el acto primero ponga el caso,
en el segundo enlace los sucesos,
de suerte que hasta el medio del tercero 300
apenas juzgue nadie en lo que para;


[al 7]

engañe siempre el gusto y, donde vea
que se deja entender alguna cosa,
dé muy lejos de aquello que promete.


[5]

Acomode los versos con prudencia 305
a los sujetos de que va tratando:
las décimas son buenas para quejas;
el soneto está bien en los que aguardan;
las relaciones piden los romances,
aunque en otavas lucen por extremo; 310
son los tercetos para cosas graves,
y para las de amor, las redondillas;


[6]

las figuras retóricas importan,
como repetición o anadiplosis,
y en el principio de los mismos versos 315
aquellas relaciones de la anáfora,
las ironías y adubitaciones,
apóstrofes también y exclamaciones.


[C]


[7]


[a)]

El engañar con la verdad es cosa
que ha parecido bien, como lo usaba 320
en todas sus comedias Miguel Sánchez,
digno por la invención de esta memoria;


[b)]

siempre el hablar equívoco ha tenido
y aquella incertidumbre anfibológica
gran lugar en el vulgo, porque piensa 325
que él solo entiende lo que el otro dice.


[c)]

Los casos de la honra son mejores,
porque mueven con fuerza a toda gente;


[d)]

con ellos las acciones virtüosas,
que la virtud es dondequiera amada, 330
pues [que] vemos, si acaso un recitante
hace un traidor, es tan odioso a todos
que lo que va a comprar no se lo venden,
y huye el vulgo de él cuando le encuentra;
y si es leal, le prestan y convidan, 335
y hasta los principales le honran y aman,
le buscan, le regalan y le aclaman.


[8]

Tenga cada acto cuatro pliegos solos,
que doce están medidos con el tiempo
y la paciencia del que está escuchando; 340


[9]


[a)]

en la parte satírica no sea
claro ni descubierto, pues que sabe
que por ley se vedaron las comedias
por esta causa en Grecia y en Italia;


[b)]

pique sin odio, que si acaso infama, 345
ni espere aplauso ni pretenda fama.


[( )]

Estos podéis tener por aforismos
los que del arte no tratáis antiguo,
que no da más lugar agora el tiempo,


[D]


[10]


[a)]

pues lo que les compete a los tres géneros 350
del aparato que Vitrubio dice,
toca al autor, como Valerio Máximo,
Pedro Crinito, Horacio, en sus Epístolas,
y otros los pintan, con sus lienzos y árboles,
cabañas, casas y fingidos mármoles. 355


[b)]

Los trajes nos dijera Julio Pólux,
si fuera necesario, que, en España,
es de las cosas bárbaras que tiene
la comedia presente recebidas:
sacar un turco un cuello de cristiano 360
y calzas atacadas un romano.


[III]


[1]

Mas ninguno de todos llamar puedo
más bárbaro que yo, pues contra el arte
me atrevo a dar preceptos, y me dejo
llevar de la vulgar corriente, adonde 365
me llamen ignorante Italia y Francia;
pero, ¿qué puedo hacer si tengo escritas,
con una que he acabado esta semana,
cuatrocientas y ochenta y tres comedias?
Porque, fuera de seis, las demás todas18 370
pecaron contra el arte gravemente.
Sustento, en fin, lo que escribí, y conozco
que, aunque fueran mejor de otra manera,
no tuvieran el gusto que han tenido,
porque a veces lo que es contra lo justo 375
por la misma razón deleita el gusto.19


[2]

Humanae cur sit speculum comoedia vitae,
quaeve ferat juveni commoda, quaeve seni,
quid praeter lepidosque sales, ex cultaque verba
et genus eloquit purius inde petas, 380
quae gravia in mediis occurrant lusibus, et quae
jucundis passim seria mixta jocis;
quam sint fallaces servi, [et] quam improba semper20
fraudeque et omnigenis foemina plena dolis;
quam miser, infelix, stultus, et ineptus amator, 385
quam vix succedant, quae bene coepta putes.21


[3]

Oye atento, y del arte no disputes,
que en la comedia se hallará modo
que, oyéndola, se pueda saber todo.

20 de noviembre de 2010

Otro sábado

A mí me pasan todas
Quien nunca haya viajado en el tren del Oeste tiene permiso para no creerme. Los demás saben que lo mío es sólo un aporte más al muestrario, bestiario, prontuario, anecdotario de las cosillas que pueden sucederle a cualquier argentino, bonaerense, resilente, sobreviviente encaprichado y avasallador a quien la realidad cotidiana le chupa absolutamente un egg.
Se me cayó una ojota en el andén y me fui en pata (no "patas" porque era una sola la desnuda) a comprar otras a un todopordospesos (que ya no tienen nada de dos pesos).
Yo iba como todos mis accidentados sàbados hacia la facultad (parcial de gramática, clase de española) y, por primera vez, havía decidido no clazarme porque havía calor y estaba muerta de la semana y total mis havas lila son bonitas y pegaban con mi blusa neohippie (nítese el tiempo verbal pasado).
En el andén de Morón havía mucha gente, el tren se detuvo y, lo normal: empujar y ser empujado, lograr subir manteniendo el decoro, algo de las buenas costumbres y... el calzado en el pie al saltar el agujero que separa vagón de andén. No pude con lo último: una boluda me pisó justo sobre el vacío y mi ijita lila fue a parar debajo del tren.
Retrocedí. Salí de la estación con mi boleto de ida y vuelta en mano pensando que iba a tener que pagar otro de ida y que me compraría unas sandalias de 300 mangos si no tuviera miedo de perderlas en la próxima subida y si... ¡no estuvieran todos los locales cerrados a las 8 de la mañana!
Tres cuadras rengueando. Nadie te mira entre tantos locos que van, vienen, venden, baldean, abren, cierran. El señor del "bazar" me pareción confiable, de esos que dirían un hermoso "Qué barbaridad" cuando le contara mi anécdota:
-Buen día. ¿Ojotas tiene?
-Algo queda. ¿Que número? (Mientras se agacha a revolver bolsas detrás del mostrador)
-37
(El hombre muestra sólo dos pares: uno celeste mortalmente feo y otro amarillo mortalmente ridículo. Ya se sabe qué elegimos).
-¿Cuánto salen?
-10
-Llevo estas porque sabe que recièn en el tren... blablabla
-Ya no se puede ni viajar vio?
-Ajá... Permiso, voy a calzarme.

Un sábado

Sábado querido
Desde que voy a la facu, mis sábados comienzan divinamente cuando me despierto solita, sin despertador, y salgo de casa solita, sin hijos e hija, a las siete de la mañana si voy en bondi porque no quiero manejar o quiero ahorrarme los peajes, o a las ocho si agarro el dodge y abro el portón como si abriera las puertas del paraìso y me subo a la autopista como si carreteara para despegar al infinito y más allá.
Pero ayer me desperté con dolor de cabeza, salí medio pateándome el traste porque mis dos primeras horas de gramática no me tentaban y, bueno, le di padelante porque una es así, corajuda no más.
Me desvié para cargar gas, vi que iba a llegar medio tarde, le entré al Buen Ayre y cuando hago la curva para agarrar acceso oeste zas: ruido a que se rompe todo. Menos mal que no explotó nada que es mi miedo más primario cuando manejo asustada. Paré en una entrada de cantri que está justo en la curva y me bajé a ver qué pasaba aún a riesgo de las feas miradas de la señora platinada que salió del control de seguridad en su auto que no explota.
Miré y no vi rueda baja ni nada en pedazos. Es cierto que las cubiertas de atrás ya no dan para más y a una ya se le veían lso alambrecitos. Me dije que soy una inconciente (como no está mi madre me lo digo sola)y traté de pensar rápido siera mejor llamar a la grúa, a Juliàn que seguro dormía o buscar una estación de servicio. Me decidí por lo último. Por colectora no encontré nada y como la máquina caminaba me volví a subir a la autopista.
Pero a 80 se me desarmaba, movía la colita como si bailara rumba y mejor no arriesgarse (más). Volví a salir en la próxima bajada y me putée a mí misma porque tuve que pagar el peaje por esa subida y bajada de indecisión.
No sé cómo reconocí la calle Ratti en Ituzaigó y razoné razonablemente que para volver para mi casa tenía que cruzar del otro lado de la autopista, qué genia soy. Encontré un puente especial para mí ahí puesto y le di no más. Colectora del otro lado, despacito y pensando que estaba haciendo pelota mi pobre auto. No sé cómo me di cuenta de cuál era la entrada de vuelta al Buen Ayre, que es la misma que tomo siempre pero desde otro àngulo se veía muy distinta.
Lllegué entera a casa. Dejé la batata en su lugar, le dije a Ju que se ocupe (para qué tiene una hijos gigantes)y me fui pal bondi con monedas y todo, que no iba a llegar a la clase de gramática de las 9 pero sí a la de Española de las 11.
303 sentada, tren de Morón parada. Todo bien. Me bajo en Caballito y, lo que nunca me pasó en mi vida de mujer menstruante: me vino de golpe, en la calle, sin toallitas puestas ni en el bolso y ¡seis días antes de lo previsto! ¡No hay justicia en esta mundo! Dos días antes te creo, cuatro si querés pero me tenía que venir el 12 y ayer era ¡6!
Bueno, jamás pasó por mi cabeza volver a casa. Menos mal que tenía un pantalón oscuro y un buso largo así que el problema no era visual. Busqué farmacia, le dejé el turno a la viejita que delante mío se quería tomar la presión pero no al matrimonio que llegó después que yo. El marido le decía a la vieja que ya la iban a atender, que no escorchara y se sentara a esperar. Claro: solamente pueden ir a una farmacia a las 10 de la mañana los que escorchan y las que nos indiponemos en la esquina.En la caja la chica me dijo que la próxima vez para perfumería no había falta sacar número, que era la otra caja sin cola. Se lo hice repetir porque no entendía. Ah, le contesté, creo que hasta le di las gracias.
Salí caminando derechita, divina aunque la cosa venía tipo desangre. Y eso que siempre me viene de a poco, como avisàndome...
Pensé en comprarme una bombacha y un pantalón nuevo, total acababa de cobrar. pero no quise derrochar ni perder tiempo de mi clase que era lo importante.
Tres cuadras más hasta el Mac Donanld, que será lo que será pero se puede usar el baño sin consumir y hay papel y una puede lavar lo que sea que hay que lavar porque hay canillas decentes y jabón.
Listo, menos mal que hacía calor y la mojadura no implicó paspadura.
Llegué a mi clase diez minutos antes y hasta le reservé un buen lugar al lado mío a mi compañera. Menos mal... He dicho tantas veces "menos mal" en esta narración que hasta estoy creyendo que fue un día perfecto.

6 de noviembre de 2010

Mi hermoso 10

7 en Gramáticacargosanotedoynipelota y 10 en Españolaqueridasosmipreferida.
Con corrección de Juan Diego Vila. Y mi profe de prácticos (el mejor de los que he visto dar clases en esta cátedra hasta ahora, Don Mariano Saba) se ortivó y no nos dejó mirar mucho rato el parcial, ni tocar el 10 hasta gastarlo y volver a leer donde decía "Muy bien explicado". Le dije que era fetichismo puro pero no hubo caso, nos apuró igual para devolvérselos y nadie se animó a ir a fotocopiarlos.